Los puntos sobre las íes

HORACIO DORADO GÓMEZ

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¡El debate está abierto! Diferenciarme con ideas, ha sido y será mi consigna en mis escritos. En particular, en jornadas donde el descontento y la desconfianza, se apoderan de la mayoría de los ciudadanos, no al calor de las dudas, sino sobre la solidez de quienes se sirven del banquete de la mesa tendida. Inspirado en planteamientos y argumentos, durante más de veinte años como columnista del diario El Nuevo Liberal, revelo públicamente el crimen ecológico, que con el otorgamiento sostenido de “permisos” edifican sobre humedales, hipotecando el futuro de nuestra ciudad, esquilmando a los contribuyentes del fisco municipal. Igual, he sido coherente, tecleando mi computadora, ante la destrucción del pasado arquitectónico de mi bella Popayán.

Lo peor de ser columnista, es ejercer de adivino, analizando el presente y el pasado, que conduzca al futuro. Once años atrás, sostuve la misma discusión, señalándole el yerro al constructor que hoy se muerde de rabia, porque desde la inauguración de su obra, cada que llueve, “Campanario” se inunda. Era bien conocido el origen del humedal de carácter natural, que el ingeniero Hugo Eduardo Muñoz, desecó con autorizaciones “legales”, de manera antinatural, por lo que sus palabras, tienen tal cinismo, que rayan con la desvergüenza. Desinformar es su cualidad, repitiendo: “la crítica payanesa espera que sucedan las cosas malas para dar rienda suelta a la negatividad”.

Reconozca ingeniero Muñoz que se pifió construyendo el “Centro Comercial Campanario”, a más bajo del nivel de las vías que lo rodean. Sin desagües para ahorrar costos, por lo que se seguirá inundando. Respóndale a los comerciantes por la lesión enorme y perjuicios causados. Desecó la quebrada “Manchángara” y tapó sus humedales. Hoy, las aguas subterráneas buscando su cauce, brotan. No culpe a las precipitaciones lluviosas.

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Defiéndase con altura. No se vaya por las ramas. Nada tiene que ver lo anterior, con el rencor que respira por la herida contra quien lo reemplazó en el Consejo Superior del Alma Mater, irrespetándole la dignidad humana; cuando, usted, no le llega ni a los tobillos. Serénese ingeniero Muñoz, mida su hoja de vida con la de su sustituto y encontrará que su paso por la Universidad del Cauca, merece la censura de “invisible”. Ocho o doce años se mantuvo agazapado en el poder ¿Cómo llegó a ser representante del Presidente de la república? ¿Por sus buenos modales, estatura moral? “¡Averígüelo Vargas!”

Ciertamente, los corruptos viven “agazapados” en medio de la sociedad payanesa. Especialmente, en la política que tiene vasos comunicantes con pícaros que, sin condición de militantes en determinada ideología, sin ética política; pero con dinero, se convierten en el mejor enlace.

La crítica y la verdad deberían ser lo esencial, por eso, no extraña su soberbia actitud. Si irrespetó al medio ambiente, que podemos esperar de su trato humano con la mano peluda de la complicidad, que es lo más terrible para los amantes de la putrefacción administrativa. En Colombia, la suerte de nuevos empresarios de la construcción, muchos de ellos pertenecientes a viejas mafias, invierten su dinero en lo que parece representar un camino fácil para un buen negocio. Estos empresarios inescrupulosos, acostumbrados a moverse en la oscuridad, compran las licencias de construcción. Todo tiene precio. O no ingeniero Muñoz. Pero, nadie con valor ciudadano y, con conocimiento de causa razón, confiesa, dónde se cocina y ventila la parte técnica de sus “guisos”.

De mí, sé decir, que hace 30 años a 10 minutos de mi “Ciudad Blanca”, en Pisojé, a orillas del rio Cauca, construí en medio de un marco de naturaleza y armonía, el más grande Centro Recreativo Familiar, sin que se haya inundado hasta ahora. Y para calmar su ira, otra cualidad del necio; con el ingeniero Aurelio Iragorri Hormaza, me une una amistad de toda la vida, que conservo con orgullo, afecto y respeto.

Civilidad: Tres Avemarías para que no llueva en Popayán porque se inunda “Campanario”.