‘Ledezma’, historiador gráfico de la cotidianidad payanesa

Con su fotografía y su memoria, este personaje nos narra las historias de sus pares en la capital caucana.

Por Laurentino Tello Narváez

Jefe de Redacción

Diario El Nuevo Liberal

Luis H. Ledezma retrató con su fotografía, la cotidianidad de la ciudad; uno de estos ítems fueron los personajes, aquellos ciudadanos que se ganaron un puesto en el imaginario de aquel villorio en los años 60 y 70 en el siglo pasado. / Fotos Suministradas por Luis H. Ledezma – El Nuevo Liberal.

Luis H. Ledezma es un referente de la memoria fotográfica de Popayán. Con su lente, a lo largo de más de 50 años, este hombre fornido y alto que con su noble profesión se coló en el acontecer diario de Popayán, registró la belleza, el desarrollo y las tragedias de su ciudad amada. Así lo dejó plasmado no solo en los innumerables negativos y copias y fotográficas con que cuenta, sino también con tres libros que narran con fotos, la historia contemporánea de nuestra ciudad.

Hoy en día, ‘Ledezma’ está retirado. Colgó su cámara hace ya casi una década y vive en su vivienda de El Empedrado junto a su hija y dos de sus nietos. En ella, uno de sus cuartos está acondicionado como una especie de máquina del tiempo. En esa sala que es la preferida de Ledezma, sus fotografías tapizan gran porcentaje de las cuatro paredes. Cada gráfica con un recuerdo que no se escapa de la prodigiosa memoria del octogenario fotógrafo.

Ese rincón de su hogar es tal vez lo único que une a Ledezma a su agitada vida como reportero de la historia payanesa. En él, también almacena varias de sus máquinas fotográficas (la mayoría análogas) y las cajas donde reposan innumerables negativos, mucho de los cuales no se han transformado en instantánea en papel.

“Yo tengo material para hacer dos o tres libros más, es cuestión de ponerme a revisar todo esos negativos (señalando las cajas); de seguro puedo plasmar en papel fotográfico historias sobre comerciantes, reinas de belleza o edificaciones”, comenta Ledezma sentado en el  escritorio de aquel altar donde las imágenes profesan culto a la historia moderna de Popayán.

Entre los recuerdos del veterano reportero gráfico, amante del ciclismo, deporte que practicó incluso a nivel competitivo con gran renombre a nivel nacional, sobresalen las historias de varios personajes típicos en los años 70 y 80 del siglo pasado. Con sorprendente detalle, así como lo hacía con su prodigioso ‘ojo’ tras el lente de una cámara, Ledezma los recuerda, partiendo eso sí, de una sus fotografía. Mientras señala la gráfica, cuenta con detalle el porqué del apodo, su historia, por qué era reconocido entre la comunidad. Señala igualmente los nombres de ciudadanos que de una u otra forma interactuaban con ellos.

Con sus recuerdos aún intactos y el apoyo del material gráfico que conserva, Ledezma se convierte en una enciclopedia viviente del acontecer payanés en las décadas finales del siglo pasado.

De todo este vademécum de la cotidianidad que guarda este personaje de la ciudad, sobresalen, en opinión suya, la de 12 reconocidos ciudadanos que considera, marcaron época en la ciudad de sus amores.

‘Baldomero’, ‘Caquiona’, ‘la Negra Chipas’, ‘Guineo’, ‘El Pintor’, ‘Chancana’, ‘Trina’, ‘Murillo’, ‘El Millonario’, ‘Mitigal’, ‘Borrachera’ y ‘Barbera’, tuvieron una historia contada por Ledezma desde su cámara de fotografía. “Yo antes que reportero gráfico, fui amigo de ellos y por eso me ganaba su confianza y me dejaban que les fotografiara”, recuerda este notario de contemporaneidad payanesa.

De cada uno de ellos, Ledezma nos contó algunos pormenores por los que sobresalían para la entonces pequeña comunidad payanesa. Aquí esas historias narradas por reconocido fotógrafo payanés.

‘Baldomero’

Ledezma recuerda ‘como si fuera ayer’, el sonido que emitía la matraca de ‘Baldomero’. “Él Andaba con un vestido de carguero y con el Amo de Belén en una cajita. Pedía limosna en las calles y le iba muy bien los días santos, tal vez porque estaba ataviado para esas fechas”.

 

‘Caquiona’

El veterano fotógrafo recuerda que ‘Caquiona’ había llegado desde el resguardo con el mismo nombre. En su mente lo ve siempre bien ‘trajeado’ ofreciendo lotería en las calles de la ciudad. “La vestimenta se la regalaba don José Orozco, el sastre que tenía almacén en la calle 4, al lado del Banco Popular”, rememora a la par de un hecho notorio. “La gente acostumbraba molestarlo recitándole un estribillo que decía: Liberal, Liberal con la muerte de ‘Caquiona’; él furioso respondía, Liberal, Liberal con la muerte de tu madre…”.

 

 

‘La Negra Chispas’

La memoria de Ledezma se contrae hasta mediados de los 60. Ve llegar a la estación del ferrocarril a una morena elegante con una maleta rosada. “Yo me le acerque porque trabajaba en la estación cargando maletas. Ella me preguntó de un hotel y yo le recomendé uno”. Con el paso del tiempo, Ledezma recuerda a esta señora trabajando en un bar del barrio Bolívar de razón social ‘La Estación’. “Desde ese entonces le decía la ‘negra chispas’, no se por qué, pero así se quedó hasta cuando se volvió indigente recorriendo las calles de Popayán”.

 

Eulogio Bolaños ‘Guineo’

De ‘Gineo’, Ledezma lo recuerda correteando a las estudiantes que le gritaban su apodo. También de aquellos días en que enfermó y fue recluido en el asilo San Vicente, donde murió. “Me acuerdo cuando me llamaron a darme la noticia. Comenzamos a gestionar para su velorio y su entierro y yo terminé aportando algunos recursos en la Funeraria Hurtado. En su despedida por las calles de la ciudad, su féretro fue acompañado por cientos de payaneses”.

 

‘El Pintor’

Ledezma recuerda los buenos dibujos de este personaje corpulento. “Era caricaturista, andaba siempre con una libretica y dibujaba todo y le hacía dibujos a las personas para ganarse unas monedas”. En su accionar andaba descalzo recorriendo el parque y las calles aledañas.

 

‘Chancaca’

Para Ledezma, Chancaca era un extraordinario músico, experto en la flauta, “de esos que al experiencia y el oído lo gradúan”. Recuerda que “no pertenecía a ningún grupo porque a él ni le gustaba ensayar; solamente lo llamaban a que se uniera a las chirimías callejeras, las cuales atraían toda la atención de la gente debido a su ritmo y sabor comandado por Chancaca”.

 

Doña Trina y Murillo

“Ellos eran un par de hermanos muy hacendosos que trabajaban en casas de las familias más prestantes Popayán. Eran confiables y muy apreciados. A Murillo le decían el poeta porque, recitaba muy bien y emulaba a Laureano Gómez”.

‘El Millonario’

Uno de los personajes más recordados por Ledezma. Según el fotógrafo, a mediados de los 70 en el siglo pasado, este hombre de la calle, resultó tener una gran cantidad de dinero escondido en rollos pequeños en diferentes partes de su saco. “Un día lo estaban molestando dos sujetos que al parecer querían robarlo; yo y otros amigos intervenimos y llamamos a la Policía. Cuando le dije que le pasaba el me mostró una especie de pliegue de su saco. Era un rollito metido dentro de la prenda. Ya en la estación de policía de la calle 4, le descubrieron muchos de estos rollitos. Se contaron más de 300 mil pesos billetes de 1, 2, 5 y 10 pesos. Desde ese día le pusimos ‘El Millonario’”.

 

‘Mitigal’

Como Chancaca, este personaje destacaba como músico en chirimías callejera, pero con la maraca artesanal, de esas que se hacen con un mate, tela y piedrillas. No tocada en grupos porque tampoco le gusta ensayar. “Cuando coincidía con Chancaca en una misma chirimía en cualquier calle, eran la admiración de propios y visitantes”.

 

‘Borrachera’

“Siempre permanecía con la canequita de aguardiente en la mano. Ella pedía a los transeúntes para mantener su vicio. Al final, se quedaba dormida en las calles”.

‘Barbera’

Haciendo un ademán con sus manos para explicar cómo se afila una barbera, Ledezma explica el por qué le pusieron este apodo al personaje. “Cuando alguien le hacía de esa forma, el se enfurecía y comenzaba a perseguirlo intentándolo golpear con el palito de escoba con el que permanecía”.