La ‘temporada’ electoral

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Sería utópico pedir limpieza, gallardía, caballerosidad, lealtad, transparencia, respeto, honradez, etc., a una actividad como la política actual, tremendamente desprestigiada y permeada por los más detestables vicios y oscuras costumbres, sobre todo en época electoral, que es cuando se desata una lucha sangrienta de intereses por el poder y todo lo que de allí puede derivarse. Pero, a pesar del sombrío panorama, “nadie ha podido crear un sistema mejor que este, aunque es el peor”, según se expresó el gran primer ministro inglés (que por supuesto, no es Tony Blair, quien alcahueteado por Santos y Néstor Humberto usaron a Colombia como ‘la tercera vía’ para triangular un dinero de los árabes que para entrar a Inglaterra tuvo que pasar por los Andes y el Caribe).

¡Preparémonos…!, porque ya comenzaron en serio las movidas, las caminatas por las comunas, el desfile de precandidatos por los directorios y la ronda de líderes comunitarios ofreciendo un grueso número de votos en su comuna a cambio de un anticipo en efectivo, para la ‘motivación del electorado’. Los saludos desmedidos, las intervenciones radiales, la puja por los avales (escuché en una emisora local que hay partidos cobrando por éstos…) y, por supuesto, las ofertas de obras por valores que superan con creces el presupuesto municipal o departamental, son el pan de cada día.

Las amenazas de grueso calibre también aparecieron. Sin ir más lejos, a un periodista y a este diario ya les llegaron llamadas anónimas y correos amenazantes por la publicación de noticias sobre algún candidato o sobre el tema electoral.

Se habla de aspirantes con enormes capitales disponibles para ‘invertir’ en publicidad y en los gastos de la campaña. Los aportantes también están prestos a comparecer a las respectivas tesorerías, y reservando de paso su cita para los primeros días del año próximo, cuando se estén adjudicando los contratos para la ‘recuperación de la inversión’. Las apuestas van y vienen, las cábalas se lanzan y se controvierten, las encuestas son la noticia del día y, desde luego, dan como ganador a quien las paga. En fin, todo el tinglado se pone en movimiento, a la voz de ¡Viva el candidato!… ¡Negocio a la vista!

Siempre se ha oído decir: “¿No habrá una persona con experiencia, con reconocida trayectoria de honradez, con ganas de servir verdaderamente a su comunidad, que se le mida a la candidatura?”. De verdad, difícilmente alguien que tenga su vida en condiciones de relativa tranquilidad está dispuesto a asumir ese trajín de deslealtades, ataques personales, calumnias, injurias, para terminar atendiendo un sinnúmero de citaciones a la Procuraduría, Contraloría, Fiscalía y despachos judiciales, por cuanta demanda se le ocurra a cualquier insatisfecho porque no le dieron el contrato que se creyó con derecho inalienable a él.

Después de tantas ofertas incumplidas de ‘Reforma Electoral’, la gente sigue esperanzada en que alguna vez habrá limpieza en este oficio, sin pensar en que quienes deben diseñarla y aprobarla son los mismos que han resultado beneficiarios de la trapisonda, pero que ya van varios escalones más arriba y no están dispuestos a perder a su ‘electorado’, por cierto cada vez más escaso. Veamos estas cifras redondas de las elecciones pasadas: Potencial electoral en el municipio de Popayán: 195.000 votantes. Votos totales: 110.000 (incluyendo nulos y no marcados). Abstención del 44%. Votos válidos: 103.000. En el ámbito departamental: Potencial electoral: 837.000 votantes. Votos totales: 505.000. Abstención del 40%. Votos válidos: 421.000. Y si esto no es un síntoma de desinterés, veamos las cifras que resultaron de las consultas de los partidos el pasado domingo 19 de abril: Dijo el periódico El Tiempo: “Aunque estaban habilitados para votar 33’164.710 colombianos, el número de votantes escasamente llegó a 600.000.” ¡Vale decir que al 98.2% de los potenciales votantes no les interesó la consulta política de los partidos! Y este proceso le costó al erario $18.000’000.000. Lo menos que puede decirse es: ¡VERGONZOSO! ¿Cierto?

Pero, dadas estas circunstancias, como dicen los muchachos: “… Es lo que hay…”. Todavía no se oyen propuestas convincentes. Ojalá podamos tener entre los candidatos algunas opciones que por lo menos sepan identificar los problemas que más duro están azotando a caucanos y payaneses y sepan plantear soluciones alcanzables, con los escasos presupuestos de las jurisdicciones respectivas. Y aunque parezca un poco contradictorio de mi parte, frente a lo dicho anteriormente, me arriesgo a invitar a mis lectores a participar del proceso electoral, votando, para no refrendar la frase lapidaria del mencionado Winston Churchill : “Los malos gobernantes los ayudan a elegir los buenos electores que no votan”.