Revocatoria ¿para qué?

GUILLERMO ALBERTO GONZÁLEZ MOSQUERA

guialgon@yahoo.com

En los medios nacionales se ha venido agitando el tema de la revocatoria del mandato al alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa y para tal efecto se llevaron a la Registraduría algo así como 666.000 firmas, que sobrepasan las que fija la ley para que se convoque la decisión popular.

La entidad electoral tiene un plazo de 45 días para certificar que por lo menos el 30% o sea unas 270.000 son válidas y así convocar la elección. Pero allí no para la cosa. En caso de que se acepten, habría que participar en una elección con unas 1.1 millones de personas y que la mitad más uno votaran contra el alcalde. Sin embargo como dice el dicho popular “hay mucho ruido y pocas nueces”.

Peñalosa no es popular y tiene poderosos enemigos en contra, empezando por los amigos del ex mandatario Gustavo Petro, que no le perdonan uno solo de sus actos. Y el actual mandatario no se ayuda mucho, pues sus decisiones en materia de comunicaciones, de valorización y defensa del espacio público no le caen bien a la gente. Como comenta la revista Semana “hoy es más fácil en Bogotá hacer oposición que defender al alcalde”.

Y esto es aplicable en cualquier sitio del país. De otro lado, el Consejo Nacional Electoral decidió estudiar una propuesta de reglamentación, que no está precisamente encaminada a seguir el proceso de revocatoria tal como lo conciben los enemigos de la permanencia del alcalde.

Para no quedarse atrás, algunas voces en Popayán han querido imitar a la capital y quieren también dar los pasos para revocar el mandato del alcalde César Cristian. Argumentan la falta de movilidad, la inseguridad y el desesperante número de huecos de las calles.

En nuestro concepto están errados y no tienen razón en su argumentación. El alcalde es popular y si tiene fallas es por causas enteramente distintas a su voluntad. El fuerte invierno que demora las obras y las entorpece, es algo que se sale de sus manos y mal que bien, se avanza en los proyectos que se están ejecutando con apego a las normas de calidad y legalidad. Nadie pude decir que se actúa con corruptela o que se violan las normas legales.

El Plan de Gobierno se cumple y no hay politiquería en la administración municipal. Se trata más de una revancha política que de una acción cívica y tengo autoridad para afirmarlo porque mi voto no fue para César Cristian, quien es excelente funcionario y con quien tengo motivos de respeto, admiración y gratitud por su excelente gestión en la Licorera durante mi administración.

Su revocatoria sería un acto antidemocrático, pues fue elegido por indiscutibles mayorías populares. La figura de la revocatoria, no se ha podido aplicar en ningún caso en Colombia desde su introducción en la Constitución y sus costos son altos para que nos metamos en semejantes honduras, cuando hay muchas obras populares para realizar.

Así que, por favor, ocupémonos en cosas más importantes y pensemos que se deben introducir normas legales de más valor que actuar en contra de quien sabemos que cualquier alcalde o gobernador solo empieza a funcionar cuando empieza su segundo semestre. Lo demás es imposible por razones de empalme.