¡EVENTOS QUE REFRESCAN!

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Por: Álvaro Ramírez González.

alragonz@yahoo.es

n medio de la turbulencia política, económica y social que llegó con Gustavo Petro y su delirio por cambiarlo todo, hay hechos que refrescan y reconfortan.

En primer lugar, unas marchas tan concurridas como civilizadas, hoy 26 de septiembre, que le mostraron a Petro, a sus asesores y aliados políticos, que ese medio país que no votó por El, está en pie y dispuesto a dar una dura batalla contra estas reformas rebuscadas, contracíclicas y dañinas.

Les mostró a los partidos que se aliaron al gobierno, que unos puestos no pueden comprar su voto para semejantes engendros.

Liberales, Conservadores y Partido de la U, tendrán que hilar muy delgado, y son corresponsables del éxito o fracaso de estas rebuscadas y peligrosas reformas.

Todo eso lo mostraron las marchas de hoy.

Esas reformas han venido siendo concertadas con los gremios afectados y con los partidos políticos.

La Tributaria, ya ha sido ajustada y rebajada en sus devastadoras pretensiones.

Y creo que aún le faltan ajustes que la hagan mucho más digerible al sector empresarial.

Pero todas las demás están aún calientes para iniciar ese proceso en el Congreso.

Desbaratar el sistema privado de ahorro para las pensiones es una catástrofe.

Tomar ese dinero gigante ($ 350 billones) para regalarle una pensión a 3 millones de adultos mayores y entregárselos a los políticos, ya fracasó en Argentina y los pensionados se están muriendo de hambre y de inasistencia médica.

Hay 18.5 millones de ahorradores y pensionados dispuestos a hacerse matar para atajar esa luminosa y devastadora reforma.

No van a permitir que se les roben sus pensiones.

¡Su vejez!

Desbaratar nuestro sistema de salud que ha sido ajustado y mejorado por 30 años, y que por fin logró tener una cobertura descomunal (98%) y una calidad muy aceptable, a punto de ser uno de los mejores 6 sistemas de salud del planeta, es un verdadero crimen.

Y todo para armar una gran empresa pública de salud.

Léase un nuevo Seguro Social, nido de burócratas y ratas que ya lo arrasaron antes.

El denominador común de ambas reformas, parte de la base de que Petro no quiere, ni entiende, ni soporta al sector privado, prestando vía APP, servicios públicos.

La ocupación o invasión ilegal, abusiva y violenta de tierras llegó definitivamente con Petro.

Antes eran hechos aislados.

Hoy 50 días desde la llegada de Petro, han hecho metástasis y están azotando 19 departamentos.

No hay duda que esas invasiones obedecen a un plan estratégicamente concebido y tolerado desde el mismo gobierno nacional.

Pero a diferencia de las otras reformas, estos abusos violentos, tolerados de manera cómplice por el gobierno Petro, sin duda están ya generando una ola de violencia y sangre, que se va a disparar.

Los propietarios, sean urbanos o rurales, no se van a quedar impávidos viendo ocupar violentamente sus propiedades.

El otro hecho que refresca es la reunión de Petro con el expresidente Uribe y algunos de sus congresistas, concertada con prisa y que se dará en muy pocas horas.

Petro quiere acertar.

Pero está viendo que sus propuestas, cambios y actitudes, no lo llevarán a ese destino.

Al contrario, lo están conduciendo a un escenario de caos, violencia e ingobernabilidad.

Se equivoca Petro de cabo a rabo, si piensa que los narcoterroristas van a detener su caminar delictivo por instrucciones y mandatos presidenciales.

Hoy en la Costa Pacífica Nariñense hay 9.000 campesinos desplazados corriendo hacia Tumaco, por una feroz guerra de carteles y clanes de bandidos.

La reunión Petro, Uribe, refresca ese pesado ambiente y le va a mostrar a Petro, en la serenidad de una reunión amable, lo inconveniente y dañino de algunas de sus reformas.

Pero le dará la razón en otras.

El diálogo cordial y las marchas civilizadas, le están diciendo a Gustavo Petro, que ese medio país que no votó por El, lo acepta como su mandatario, pero no está dispuesto a aceptar esas reformas equivocadas, que llevaran este país a la ruina y a la guerra.

Y Uribe será quien se lo diga, clarito.

¿Quién mejor?