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Un justo reconocimiento

HORACIO DORADO GÓMEZ

horaciodorado@hotmail.com

Con la concurrencia que abarrotó el Paraninfo Francisco José de Caldas, se celebró la exaltación como Doctora Honoris Causa en Ciencia Política a la distinguida dama Josefina Angulo de Garrido. Dicha concesión, estuvo colmada del ceremonioso ritual de investidura, con los distintos objetos relacionados, imponiéndole de modo sucesivo: la toga, el birrete y el diploma que le confiere el título a todas las experiencias de su vida puestas al servicio público.

Propicia la ocasión para reencontrarnos en semejante evento tan edificante que alienta el espíritu payanés y reconforta la esperanza de un mejor mañana para Colombia. Fue un acto muy pomposo, porque bien merecido que si lo tiene.

La Universidad del Cauca, fiel a sus principios democráticos, tomó la sabia decisión de otorgar en la persona de doña Josefina Angulo de Garrido ampliamente reconocida por el pueblo como su representante en varias oportunidades, en las formas clásicas y complementarias del sistema político, de tal modo que pudiera ejercer una influencia directa en las decisiones públicas, unas veces como dirigente político con prestigio, otras, como alcaldesa de la ciudad que la vio nacer; luego como Secretaria de Educación, después, gobernadora del Cauca; otras más, elegida como: diputada, y senadora de la república. Pocas mujeres en Popayán, el Cauca y Colombia, tienen en su trayectoria tan acreditada hoja de vida, llena de merecimientos por su don de gente, su acendrado amor a la patria, su capacidad de servir a la sociedad y, en fin, por sus elevadas cualidades en el trasfondo de sus relaciones sociales y desde luego, por el comportamiento particular con los habitantes en la cotidianidad de Popayán.

El título “Honoris Causa “, locución latina cuyo significado es: «por causa de honor», fue entregado en la persona de Doña Josefinita por diversas razones: en agradecimiento y, reconocimiento a sus calidades humanas y espirituales, por sus aportes hechos a la sociedad y, sus vínculos con la educación. Fue un justo homenaje, debido a su relación con la cultura, como amante de las letras y la poesía, particularidad que también engalana a Doña Josefina Angulo de Garrido. Casada con el ingeniero Henry Garrido, quien seguramente, se enamoró no solo de sus límpidos ojos azules sino de su brillante inteligencia, formando un ejemplarizante hogar y una fructífera existencia.

Las hojas de ese tronco familiar, se dieron cita en el pictórico escenario que retrata los episodios más importantes de la historia colombiana y de nuestra patria chica, para acompañar ese acontecimiento que fortalece a la unidad de una de las familias más representativas y de hecho a la comunidad payanesa.​ Ciertamente, fue un suceso renovador del ambiente tradicional de la ciudad, pletórico de recuerdos gloriosos, con la elación de un noble orgullo y la íntima compenetración con el alma adolorida de la patria.

Finalizando el acto, un hálito de admiración y respeto se sintió al escuchar su florida oratoria empavesada de historia. Pero el silencio solemne se espantó con ovaciones resonantes, al compartir su reflexión sobre la crisis moral y la falta de ética que anega a la patria colombiana.