‘Un gol a la vida’ de las familias del occidente de Popayán

Luego de vivir más de 40 años fuera de su ciudad natal, Patricia Ramírez de García, regresó hace año y medio para hacer algo por su natal Popayán. Junto a su esposo, encontraron en dos asentamientos, el lugar perfecto para ‘jugar’ el mejor ‘partido’ de su vida.

Por: Olga Portilla Dorado

@olguitapd

Aunque vivió 40 años fuera de Popayán, Patricia Ramírez de García volvió hace año y medio, inicialmente a dictar unas charlas, pero estando aquí sintió que debía hacer algo por su ciudad natal. Por su trabajo recibió el premio a Mujer Cauca 2017. /Fotografía: Alexander Paloma.

Aquí a los únicos que se les ha sacado ‘tarjeta roja’ es a las dificultades sociales, económicas y educativas que tienen 80 niños habitantes de los asentamientos Nueva Florida y Triunfemos por la paz, ubicados al occidente de Popayán en la comuna 7.

También se les mostró la ‘tarjeta amarilla’ a aquellos padres que cuando hace año y medio llegó la Fundación ‘Un gol a la vida’, no querían dejar que sus niños recibieran alfabetización, un plato de comida y jornadas lúdico-culturales, para empezar a cambiar esa mentalidad de soñar con ser el “jefe de la pandilla”, un “guerrillero” o un “paramilitar”.

Esas eran las “faltas” que los ‘directores técnicos’: Patricia Ramírez y su esposo, no querían que ellos siguieran cometiendo, por eso conformaron su ‘estadio’ a tres cuadras de esos asentamientos, en el barrio La Unión, donde desde que llegaron de Cúcuta -ciudad a la que se habían marchado cuando eran muy jóvenes- creyeron en que ese era el lugar donde se iban a ‘jugar’ el mejor ‘partido’ de su vida.

Pero como poco a poco fueron conociendo que a esa zona era muy difícil ingresar, que los niveles de inseguridad eran tan altos como el abandono gubernamental y social en el que estaban inmersas esas personas, lo cual dificultaba la labor que venían a hacer, pensaron en un ‘lenguaje universal’ para llegarle a los niños, niñas y jóvenes, incluso a sus mismos padres, y éste fue: el fútbol. Por eso a su fundación la llamaron ‘Un gol a la vida’, porque a través de ese deporte, el esposo de Patricia inició a crear lazos de amistad y cariño con los chicos.

80 niños se atienden en la fundación en Popayán.

“’Un gol a la vida’, es el nombre que le damos a la fundación, a raíz de que mi esposo tiene una escuela de fútbol y fue a través de este deporte que entramos a este lugar, porque cuando usted llega a un sitio desconocido tiene que entrar con un proyecto, y el fútbol no hay lugar donde no tenga cabida”, cuenta Patricia, actual Mujer Cauca 2017, elegida el pasado miércoles por Comfacauca para representar al departamento en el premio Mujer Cafam.

Después de ‘ver rodar la pelota’, de que todos los niños, niñas y jóvenes vieran como era ese ‘partido’; la Fundación, dirigida por Patricia y su esposo, y apoyada por voluntarios de distintas profesiones, inició el proceso de alfabetización, porque la mayoría de los niños habitantes de esos asentamientos estaban descolarizados, niños de 12 y 13 años que no sabían ni leer ni escribir.

“En la fundación los alfabetizamos, les damos el arte como una opción, estamos trabajando mucho en lo que es la resolución de conflictos porque la violencia allá es muy grande, fácilmente usted encontraba niños armados, entonces trabajamos en eso, sembramos muchísimo los valores, somos insistentes en eso, y poniendo el deporte y las artes como una opción de vida porque ellos la única opción que tenían era lo que había en sus casas: delinquir”, explica Patricia.

“En la ciudad hay muchos lugares con necesidades, pero sentí que ahí era donde debía estar, porque era un lugar donde no entraba ni la policía; con nuestro trabajo estamos arrebatándoles los niños a las pandillas y a esos padres que los usan para vender sustancias psicoactivas”, Patricia Ramírez.

Como en todo ‘partido’ la alimentación es clave, por eso además de brindar capacitación académica, cultural y de valores, los niños llegan a la sede de la fundación -una modesta casa que Patricia y su esposo alquilaron meses atrás- para recibir un plato de comida, el desayuno, el almuerzo, o un refrigerio, que para algunos es el único alimento en todo el día.

 “Ellos vienen aquí pasan sus ratos libres, estudian, tienen asesoría de tareas, juegos de mesa, la mayoría estudian con nosotros, desayunan, almuerzan, hacen talleres y en los ratos libres juegan, están en la escuela de fútbol, o practicando algún arte, tratamos de que ocupen el día para que no anden en malos pasos”, comenta la directora de la Fundación.

La fundación ‘Un gol a la vida’, además de apoyar a la comunidad de los asentamientos Nueva Florida y Triunfemos por la paz de Popayán, trabaja con la comunidad Misak en Guambia, capacitando 150 niños.

Por toda esa labor que inició hace año y medio, y a pesar de que estuvo cerrada por dos meses la Fundación ‘Un gol a la vida’, su directora Patricia Ramírez, resultó ganadora del premio Mujer Cauca 2017, el cual le permitirá a esta payanesa concursar en el premio Mujer Cafam Colombia.

“Aquí llegamos hace año y medio, pero la experiencia que tenemos en estas labores es de 25 años, comenzamos en Ureña (Venezuela), haciendo pequeñas brigadas de barrio, siempre hemos hablado de lo que significa el amor de Dios y un día de pronto fui a hablarle de este amor a una mujer, ella me abre la puerta de su casa, me escucha, en sus brazos tiene un bebé, se abre la blusa y me muestra uno de sus senos secos y me dice: ‘usted me puede decir que Dios me ama si mi hijo se está muriendo de hambre porque no me está bajando leche’ … en ese momento entendí que mi misión no estaba parada en un altar ni metida en cuatro paredes, que yo no le podía hablar de amor de Dios a alguien que tenía hambre”, recuerda Patricia.

Por eso el recibir este premio con tan solo 18 meses de haberlo instalado en esta zona de la ciudad, es para Patricia un regalo de Dios, un “bebé” que aún tiene mucho camino por recorrer y metas que alcanzar, por ejemplo en los sueños de esta mujer, está el poder abrir un colegio para los niños descolarizados, tener un centro médico y llegar a otras comunidades.

“La esperanza es que con los niños alfabetizados, el sistema educativo los avale, empezar un preescolar, ya que si tomamos a esos niños desde pequeños se nos va a ser más fácil el trabajo, sembrar en los niños en conjunto con el trabajo que se hace con las madres para cambiarles la mentalidad, y ‘limpiar’ el sector; parece una utopía, pero sé que con la ayuda de Dios se puede lograr, ya él nos ha mostrado que sí se puede”, afirma la Mujer Cauca 2017.

El pitazo final de este ‘partido’ no tiene fecha, pues a pesar de las dificultades la Fundación sigue haciéndole ‘goles a la vida’, y con el apoyo de algunas empresas, de los recursos que dona de su sueldo como pensionado el esposo de Patricia, y de personas que se vinculan a las labores de la fundación, esperan seguir cambiando vidas y viendo positivos resultados, los cuales no se mide en puntos, en números, sino en los sueños de esos niños y en creer que pueden tener un futuro distinto al que aparentemente la vida les había trazado, porque tienen algo muy importante y valioso: esperanza y ganas de construir un proyecto de vida diferente.