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Popayán a la deriva

JUAN FELIPE VALLEJO V.

juanfvv@gmail.com

@juanfvv

Recorremos ya el tercer año del mandato del alcalde Cesar Cristian Gómez y Popayán parece más extraviada que nunca. Ningún otro mandatario había tenido una votación tan contundente que le permitiera tener la gobernabilidad suficiente para volver a unir a la ciudad, para iniciar de una vez por todas un proyecto visionario e incluyente para los payaneses en el que cupiéramos todos.

Lamentablemente esa legitimidad se desgastó, el alcalde se ha dejado sobrepasar por sus odios. La ciudad se debate hoy entre la arrogancia casi enfermiza del alcalde y la incompetencia de la mayoría de sus subalternos que no pueden casi ni respirar sin la aprobación del supremo.

A nuestro alcalde le ha faltado humildad para asumir su tarea. Y la humildad no depende del lugar ni del estrato en el que se nace, la humildad es una virtud escasa del ser humano que es fundamental para quienes pretender hacer política. Quienes no son humildes y reciben una pequeña porción de poder, así sea la porción más miserable, terminan actuando como dictadorzuelos paranoicos y terminan sin posibilidades de ver más allá de su propio ego. Estas personas suelen encontrar un enemigo en cada oportunidad y terminan por no confiar en nadie diferente a sus áulicos más sumisos. De eso se trata la trampa del poder.

La humildad es ser capaz de oír a los demás, de aceptar que hay otros que saben más que uno, ser capaz de reconocer los errores y estar dispuesto a corregirlos. Ser humilde es permitir que los demás brillen, es otorgar responsabilidades y confiar en quienes deben realizarlas. Pero sobretodo, ser humilde es entender que los cargos públicos son prestados y que los temas personales carecen de importancia, ser humilde es ser capaz de sacrificar todo por aportar al futuro de una comunidad.

Tal vez esta columna haga que el alcalde me gradúe como su enemigo pero yo reitero mi deseo es que a él le vaya bien. Aquí lo que importa es Popayán y por eso hago este llamado de atención en el que intento interpretar el sentir de muchos ciudadanos con los que he tenido la oportunidad de discutir este tema.

Alcalde, Popayán necesita que usted haga una buena alcaldía, necesitamos construir una visión de largo plazo y para eso es indispensable que quien lo suceda pueda contar con herramientas para no empezar de cero. Si sigue dividiendo la ciudad no va a haber políticas públicas que se puedan sostener más allá de su gobierno. Alcalde, construyamos una ciudad incluyente donde quepamos todos, una que nos devuelva el orgullo de ser payaneses, una que nos haga recuperar la confianza y que nos permita salir a gritar con fuerza que Popayán es, ha sido y seguirá siendo el faro ideológico de la patria. Vamos a soñar todos juntos, como hermanos, vamos a recuperar la grandeza reinventando esta hermosa ciudad.

Alcalde, aún le queda casi medio gobierno, baje la guardia, deponga su ego y dedíquese a convocar a todas las fuerzas de la ciudad. Yo sé que es difícil asumir el liderazgo en medio de un proceso penal tan complicado como el que usted tiene encima pero para eso lo eligieron. Amárrese los pantalones, desamárrese el corazón y vamos a sacar esta ciudad adelante.