Planes de manejo integral de los ríos: una necesidad urgente

LUIS EDUARDO LOBARO PAZ

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

La problemática del agua solo es percibida por el ciudadano común y corriente cuando abre el grifo y no sale el preciado líquido. Los medios de comunicación aprovechan esta situación para realizar numerosas notas periodísticas, en las que las amas de casa se quejan de las vicisitudes por las que atraviesan para satisfacer las necesidades primarias de sus hogares. En estos informes se entrevistan también a funcionarios de entidades relacionadas con la prestación de servicios públicos, los cuales dan partes que se está trabajando en restablecer el servicio y se le achaca a las estaciones climáticas las responsabilidades de estos hechos. Palabras y promesas que se repiten cada vez que arrecia el invierno o hay una estación rigurosa de verano.

Pero esta problemática es más compleja del simple hecho de establecer un corte del suministro de agua por unas horas, a unos días. En el fondo lo que debería preocupar es que haya o no una Política pública de agua, que dimensione todas las dimensiones de esta situación y se pueda garantizar la sostenibilidad del recurso agua para todas las regiones del país.

Lo primero que tiene que tiene que quedar claro es que debe haber un diagnóstico de todas las cuencas hidrográficas y sobre todo las que abastecen los acueductos locales. En este estudio es necesario establecer cuál es el estado de forestación de los ojos de agua, páramos y afluentes de los ríos. Las avalanchas y la turbiedad de los ríos no son fenómenos gratuitos y son el reflejo de las acciones humanas que han desestabilizado los cauces de los mismos. Unas preguntas claves para las autoridades ambientales es: ¿Qué están haciendo para evitar la deforestación de las partes altas de las cordilleras?, ¿Qué seguridad tienen que no hay explotaciones de carbón y oro ilegales en sus territorios, con las consecuentes contaminaciones de las fuentes acuáticas que surcan sus territorios?, ¿Niveles de afectación de las zonas en las que hay siembras de amapola, coca o marihuana?

Otro aspecto básico que debe conocerse es la calidad del agua de estas arterias fluviales. En las actividades agropecuarias e industriales hay muchas prácticas que generan una alta contaminación de las aguas. Entre estas tenemos el vertimiento de los subproductos del café (mucílago), de la yuca (glucosas y cianuros), fibras de fique, tallos de las piñas, residuos de cuero y aguas servidas que contienen agentes químicos altamente tóxicos empleados en las industrias de curtiembres. A esto se le agrega la filtración subterránea o por gravedad que ocasionan los cultivos intensivos de flores, papa, caña o arroz. Estos materiales solidos o líquidos reducen el nivel de oxigeno presente en los río y ocasionan la reducción o desaparición de la flora y fauna de los mismos.

En las partes bajas de los ríos el nivel de contaminación es mayor. La mayoría de nuestros municipios no tienen plantas de tratamiento de aguas residuales. Las aguas servidas van a parar directamente a las fuentes acuáticas y en la medida en que las poblaciones crecen el grado de afectación es cada vez mayor. El primer efecto es la reducción de los volúmenes de pesca que se pueden obtener de estos ríos. Según un informe de la Revista Semana, publicado en Julio 22 de 2014, en la década de los ochenta en el rio Magdalena se capturaban más de 47.000 toneladas de pescado en el año y hacia el año 2013 esta cifra solo ascendía a las 4.000. El otro efecto muy importante es la afectación de los acueductos locales que se surten de este río. Los costos de potabilización del agua se incrementan y en verano o invierno se interrumpe el suministro de agua hasta que el nivel de turbiedad desaparezca. En Cali, se vive una situación similar a la descrita arriba con el río Cauca. Este afluente abastece al 75 % de la ciudad, los cortes de agua se han vuelto muy frecuentes y las medidas que se vislumbran para encontrar una solución definitiva a esta problemática tomarán varios años para materializarse.

Con esta detallada descripción de los factores de contaminación de los ríos en Colombia se quiso mostrar la urgencia que en Colombia se tiene de diseñar programas de política pública que garanticen la sostenibilidad de la provisión de agua. Para ello se hace necesario contar con Corporaciones regionales que tengan más herramientas legales para prevenir, imponer sanciones a los agentes contaminantes. Recursos financieros para adelantar programas de recuperación o conservación de cuencas hidrográficas que minimicen los riesgos de avalanchas o deslizamientos en invierno e impidan la disminución drástica de los niveles de los ríos en verano. Instituciones agropecuarias que realicen programas de asistencia técnica muy enfocados en la concientización a los productores de la importancia de tener buenas prácticas (adecuada disposición de los envases de plaguicidas, fungicidas, fertilizantes, no vertimiento de los subproductos a las quebradas). Y lo último muy fundamental que todos los municipios del país cuenten con redes de alcantarillado, basureros operados técnicamente y plantas de tratamiento de aguas residuales.