“Pablo, te cuento un pedazo de la historia de tu ciudad”

El redactor judicial le escribe a su primogénito con motivo del aniversario de la ‘Ciudad Blanca’, donde labora. “Popayán es el lugar donde aprendí a ser hijo, el día que me confirmaron que era papá”, dice el periodista.

“Pablo, te cuento un pedazo de la historia de tu ciudad”.

FRANCISCO CALDERÓN,
COMUNICADOR SOCIAL,
PERIODISTA E HISTORIADOR

Como periodista he recorrido el país detrás de los hechos que se convierten en noticia, como forma de llevar una vida decorosa, digna de contar y sin sucumbir al hambre. Llevó doce años en esas correrías, de los cuales hay una bendición que trajo ese trabajo: mi hijo Pablo Calderón Meneses, mi pequeño payanés, al cual debo contarle la historia de la ciudad donde nació un 24 de agosto de 2016, ahora que está de aniversario: 481 años.

Por eso, a este pequeño contarle que su ciudad debe su nombre del maya Pop, o gran señor, y Payán, nombre del cacique de la región, la cual no es ajena a la diversidad étnica del departamento: acá Pablo encontrarás a los nasas, guambianos, totoroes, entre otros, al lado de personas que somos el producto del encuentro de todas estas culturas con los europeos, que no fueron tan pacíficos en su arribo, menos en su intención de vivir por estos lugares.

Entonces, hijo, debes recordar que fue fundada el 13 de enero de 1537 por Sebastián de Belalcázar, el mismo que cimentó la ciudad de Cali, de donde soy originario. Desde ese momento, esta comarca ha caracterizado por los constantes choques con los nativos, que para la época de sus inicios, pelearon hasta la muerte ya que intentaban recuperar su territorio. Sin embargo, en la medida en que otros conquistadores y otras tropas iban llegando a la ciudad, los indígenas se iban viendo cada vez más desplazados, hasta que a finales del siglo XVII se entró en una etapa llamada de pacificación. Aún así, todavía se vive esa lucha con estas comunidades.

En una buena medida, Pablo, los españoles llegaron a estas tierras por su codicia desmedida, quería llevarse el oro que hay en esta zona y Sebastián de Belalcázar no fue ajeno a eso. Por eso, el auge minero y comercial de esos primeros años, así como la posterior llegada de familias españolas de linaje hicieron de Popayán una ciudad muy importante durante sucesivos momentos históricos, como el Virreinato de la Nueva
Granada. En la ciudad residían los propietarios de las minas de oro de Barbacoas y el Chocó, quienes con sus riquezas crearon haciendas, construyeron grandes casonas y dotaron a la ciudad de enormes templos con imágenes traídas de España.

Esos lugares, algunos, se conservan actualmente hijo. Por eso, por ese acceso a este preciado mineral y de otros recursos, dichas familias propietarias participaron en muchos capítulos de la historia nacional, ya que esta ciudad competía con Bogotá, Cartagena, Tunja, al punto que en Popayán una Casa de Moneda, erigida por la Corona española en todo el territorio de la Nueva Granada.

Cuando estés más grande, Pablo vamos a El Morro para apreciar la estatua de Sebastián de Belalcázar y espero que con estas palabras, que algún día leerás, comprendas la historia de esa efigie, así de otros lugares que son parte de la historia de tu país.