Nuestro entorno, nuestras oportunidades

ORIANA MENDOZA VIDA

Mg. Administración de Empresas

En los emprendimientos que comienzan a germinar y en las microempresas, encontramos frecuentemente que el “gerente” o líder principal, es quien realiza gran parte de las actividades de la empresa, dado que al principio el equipo de trabajo es reducido. No obstante, una de las acciones inherentes al liderazgo es el relacionamiento con el entorno, ya que permitirá perfilar el direccionamiento estratégico, visualizar las oportunidades del mercado, apalancar la sostenibilidad empresarial, etc.

El relacionamiento con el entorno hace referencia a aquellos factores que no están bajo el control del empresario, pero que afectan su desempeño positiva o negativamente, por ejemplo, las leyes que se establezcan en el aspecto tributario, regulaciones especiales para una actividad económica en particular, condiciones políticas del país o la región, avances tecnológicos, los cambios en las costumbres o hábitos del consumidor, entre otros, que sumados a las relaciones con los proveedores y clientes, conforman un entramado de relaciones empresariales que se traducen en relaciones humanas, de cara a unas necesidades para satisfacer frente al consumidor final.

En una microempresa, donde el equipo de trabajo es limitado, el dueño – gerente de encarga generalmente tanto de las actividades operativas, como de las administrativas, al final del día está consumido en el “maravilloso mundo de las urgencias”, perdiendo poco a poco su capacidad para captar los cambios en el entorno y visualizar las oportunidades, por lo tanto, a medida que la empresa se va expandiendo es indispensable que el gerente cada vez ocupe un poco más de su tiempo y energías al relacionamiento corporativo.

En algún espacio se habrá escuchado hablar del networking, que no es más que una red de contactos que contribuye al crecimiento del negocio y a través de la cual se comparten experiencias, se conocen las necesidades de los demás, y se intenta generar alianzas para mejorar la productividad y competitividad de nuestra empresa. Con frecuencia, el networking se practica en eventos y reuniones organizadas con ese propósito, donde tienen lugar sinergias con otros profesionales que facilitarán las oportunidades de negocio y, además, se puede encontrar posibles nuevos socios, proveedores y clientes para desarrollar nuestra actividad empresarial. Sin embargo, diría que hacemos networking todos los días cuando, de camino a nuestra empresa, nos encontramos con algún conocido o amigo y le contamos sobre nuestros avances empresariales, nuestras dificultades y de pronto el o ella nos brinda una solución o nos plantea una alianza para seguir creciendo.

Un buen amigo empresario, que viaja bastante, me dijo un día que siempre intentaba entablar conversación con la persona de al lado en su silla de avión, él piensa que podrá ser un futuro cliente, proveedor, socio y amigo, ¡me pareció muy atractiva su forma de ampliar su red de contactos y vaya que sí le ha servido! El networking se desarrolla también en eventos, congresos y actividades en los que podamos relacionar la actividad con nuestro sector. A veces no se dispone de suficiente tiempo ni dinero para asistir a todos los eventos que se nos presentan, en consecuencia, se recomienda hacer un estudio previo de las empresas que participan en cada evento, así como de los ponentes, y acudir a los más importantes. Las redes sociales juegan un papel muy importante en las actividades de networking, porque permiten amplificar mucho más, a través de tus contactos, aquellos mensajes que se quieren transmitir, incluso a personas que no se conocen pero que estarían interesados en el producto o servicio de la empresa. Las redes sociales son un canal rápido y efectivo para ampliar la red de contactos y hacer negocios.

Pues bien, con estas reflexiones que surgen de la experiencia profesional, me atrevo a concluir que el networking y en general, las relaciones socio-empresariales que desarrolla el gerente y líder de la empresa, le acelera el ritmo en el cumplimiento de su visión estratégica, facilitando herramientas para la sostenibilidad empresarial. Es indudable que la forma de ser del líder le permite imprimir su sello personal, hay personas extrovertidas, otras no tanto, pero los dos tipos de personalidad pueden tener excelentes relaciones humanas, no es tan relevante la cantidad de personas que se incluyan en la red de contactos, cuenta más la calidad de las mismas, las alianzas estratégicas que se concreten. Despojándonos de egoísmos, prevenciones y prejuicios, recordando que hay que sembrar para cosechar, disfrutaremos con más plenitud el maravilloso mundo empresarial que, aunque incluye grandes desafíos, trae consigo enormes satisfacciones.