Los milagros no vienen empacados

JAIME BONILLA MEDINA

jaboneme@hotmail.com

Nuestro comentario de hoy pretende defender la cruzada emprendida por el Invima: ‘Ojo con los milagrosos sospechosos’ para desenmascarar el fraude con fármacos prodigio. Así lo dio a conocer el Director General, Javier Guzmán Cruz: “En internet se encuentran productos de todo tipo que prometen resultados milagrosos, pero desafortunadamente, son ilegales y ponen en riesgo la vida de los colombianos”.

Asegurar que, con determinada sustancia, se cura el cáncer, la artritis, diabetes, Alzheimer, calvicie, se adelgaza rápido, adquirimos una figura esbelta, lucidez mental, aumenta la actividad sexual, da fortaleza al anciano, es una gran mentira. La ciencia médica ha logrado importantes avances en algunos campos, pero aún no se vislumbra la desaparición absoluta de muchas enfermedades; ni se obtiene, de la noche a la mañana, trasformaciones o revitalizaciones corporales con solo la administración de un compuesto, por lo general, desconocido.

La globalización de las comunicaciones y sus redes sociales son el viaducto preferido para el fomento de cuanto comprimido, menjurje, untura o brebaje con propiedades mágicas, se produzca. Se aprovechan de la ignorancia, desinformación y la necesidad de las gentes. Con mensajes impactantes, crean noticias virales que inundan los medios de falsos tratamientos curativos, defendidos a ultranza por los fabricantes, promotores o incautos convencidos.

En el último año el Invima ha decomisado más de 4 millones de productos adulterados que no cumplían con la normatividad sanitaria exigida por el gobierno. Así mismo, más de 7.700 publicaciones engañosas han sido retiradas de la red. En ocasiones contenían químicos como sibutramina, sildenafilo y metilhexanamina de uso controlado o prohibido por los efectos perjudiciales para la salud.

Por estos días conocimos una revista que anunciaba, mediante testimonios de pacientes y médicos (¿serían verdaderos?), la recuperación de varias enfermedades debido al consumo de una proteína potenciadora de las defensas del organismo, algo que la ciencia aún no ha develado. Además, no poseía la firma de sus redactores. Era un pasquín más.

Estas son algunas recomendaciones para no exponernos al peligro:

– Si una medicación no tiene Registro Sanitario del Invima, su comercialización en Colombia es ilegal.

– Verifica la autenticidad del registro sanitario ingresando a http://farmacovigilancia.invima.gov.co:8082/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp o marcando gratis Tigo o Movistar *767#

– Revisa las fechas de vencimiento.

– Examina el aspecto de las etiquetas. Deben presentar la lista de ingredientes y no deben estar deterioradas.

– Desconfía de los efectos milagrosos e inmediatos. “La ciencia avanza, pero es prudente” (María José Mas).

– Revisa quién publica el informe. Debe ser una fuente con reconocido prestigio científico, imparcial y refrendado por un profesional o grupo acreditado. Información proveniente del mismo laboratorio distribuidor tiene sesgos e intereses creados. La afamada página web, el diario más prestigioso o el periodista más leído, no pueden remplazar el concepto médico.

– No te dejes persuadir por anónimos hiperbólicos: “destacados médicos recomiendan”, “expertos en la materia acordaron”, sin definir quién es el autor del rimbombante descubrimiento. Tampoco por dudosas encuestas, la afirmación de una persona, la recomendación particular de un empírico. La bondad de una sustancia debe respaldarse por un estudio científico sensato. El mejor de todos es el meta-análisis: los resultados se basan en conclusiones de múltiples estudios previos sobre una investigación determinada.

Es obligatorio estar atentos al bombardeo de tanta basura virtual e impresa; y denunciar estos productos fraudulentos, pues su expendio es delictivo. Incluso, amerita sanciones penales por ser, además de estafa, un atentado contra nuestra salud y la de la familia.