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Las dos caras del periodismo

Jorge Eliecer Ortiz Fernández, columnista

JORGE ELIECER ORTIZ FERNÁNDEZ

jorgeeliecer_ortiz@yahoo.com

En antesala a la celebración del día del periodista, en la ciudad de Popayán, se suscitó el fallecimiento de dos personas que, en la última etapa de sus vidas, se les conoció interviniendo de manera activa en el periodismo.

No conozco la formación en esta noble y responsable profesión por parte de Abelardo Roldan Ramírez y Héctor Aurelio Rodríguez, pero lo que, si debo decir, es que cada uno se diferenció en su estilo para informar.

Abelardo, como todos lo conocimos podríamos llamarlo fue un pionero en estas lides, pasando por la extinta Radio Belalcazar donde nos dejó conocer su gran “vozarrón” deleitándonos en la lectura de los libretos noticiosos y hasta en pequeñas historietas que hacia las delicias de nuestros abuelos y padres; últimamente, se le conoció dirigiendo programas informativos con formato televisivo, que se caracterizaba por contar con invitados diversos que permitía estructurar, en espacio de una hora, debates y extractos informativos útiles para los televidentes y desde luego para la Ciudad en general, debo recordar, que por su invitación, compartí con Abelardo el set de Cable Cauca por más de seis meses, lo que me permitió aprender de este paladín de la información.

Importante destacar de Abelardo, que tenía claro: “los medios de comunicación tienen que preocuparse por informar y dar herramientas a la ciudadanía en su conjunto para que conozcan la realidad del día a día”, esta frase, hizo que las puertas de la pauta oficial se le cerrara de una manera inmisericorde, porque en sus programas fue claro y directo, tanto en el elogio como en la crítica, virtudes que no gusta de algunos sectores políticos de la región, dueños de fortines burocráticos, no de otra forma, observamos cómo antes de fallecer tuvo solo el auxilio de sus familiares y de su perenne amigo Carlos Alberto Prado, alejado de la ostentosidad que solo lo podía lograr vendiendo su libertad de informar y lealtad a sus oyentes y televidentes, a lo cual renuncio por siempre, lo que le permitía transitar las calles y carreras de la ciudad blanca sin ningún señalamiento.

La otra cara del periodismo la podríamos sintetizar en lo que representaba Héctor Aurelio Rodríguez, hombre político de pura cepa, que le gustaba la burocracia y la “mermelada” de los diferentes gobiernos departamentales, que tal vez cansado del trajinar político, opto por incursionar de manera decidida al mundo del “periodismo”, circunstancia que fue aprovechada por sus “amigos” tanto en su patria chica, Municipio de El Patía, para luego buscar mayor audiencia buscando espacio en emisoras de mayor potencia en sus radios, caso Radio Súper. Destacarle el constante uso de las redes sociales como vehículo informativo, para luego llevar su presencia y particular forma de informar en la televisión local; digamos, que contrario a Abelardo Roldan, su “periodismo” se sirvió de manera ostensible de la pauta oficial, lo que claro, lo comprometía a informar solo lo permitido por el dueño del presupuesto. En conclusión, digamos que en mi columna desaparece ese viejo dicho que “no hay muerto malo”, es preciso que, en estos espacios, se hable sin fingimientos, de manera especial para destacar o criticar el actuar de quienes se hacen llamar periodistas, medio que debe aportar elementos a la formación ciudadana con líneas y textos informativos que obedezcan a la realidad que nos rodea.