Las celebraciones de la Semana Santa en Silvia

NELSON PAZ ANAYA

Especial para El Nuevo Liberal

En el Municipio de Silvia, su Semana Santa es muy bonita, su organización conjuga muy bien los asuntos religiosos con el afán tradicional de sus habitantes de mostrar su pueblo como un sitio de belleza y encanto. SUministrada - El Nuevo Liberal

En el Municipio de Silvia, su Semana Santa es muy bonita, su organización conjuga muy bien los asuntos religiosos con el afán tradicional de sus habitantes de mostrar su pueblo como un sitio de belleza y encanto. SUministrada – El Nuevo Liberal

Promoción de la Semana Santa en Silvia.

Promoción de la Semana Santa en Silvia.

Los pueblos repiten las celebraciones, incluidas las religiosas, como una manera de confirmar que están allí, son parte de la definición del territorio, son génesis del alma de la nacionalidad, no existirían pueblos sin solemnidades, porque se perdería su sentimiento y su cultura, entonces dejarían de existir.

Estos encuentros de los pueblos, como manifestaciones culturales suman varios elementos; religiosos, sociales, económicos, políticos, territoriales, parten de diversas visiones, sin embargo se conjugan y aun cuando son disimiles sus pretensiones, actúan al unisonó para lograr buenas presentaciones.

Las Procesiones de la Semana Santa de Popayán, son Patrimonio intangible de la Humanidad, su majestuosidad motiva a muchos pueblos del Cauca, a tratar de repetir en sus municipios y parroquias sus procesiones.

En el Municipio de Silvia, Parroquia de la Virgen de Chiquinquirá; antes de los santos Felipe y Santiago, su Semana Santa es muy bonita, su organización conjuga muy bien los asuntos religiosos con el afán tradicional de sus habitantes de mostrar su pueblo como un sitio de belleza y encanto.

Si se quiere comprender la influencia religiosa en el imaginario de los habitantes, mirar los rostros de los alumbrantes es incursionar en un mundo de interioridades manifiestas en expresiones de recogimiento, penitencia, devoción, angustia, arrepentimiento, en donde el silencio o el rezo, se suman al testimonio de la vela encendida, para exteriorizar la Fe, la Esperanza, la Creencia.

La solemnidad, se crece en la luminosidad de las filas de alumbrantes, en el lento desplazamiento de las pesadas andas con sus hermosas imágenes, en las bellas sahumadoras con sus bandejas de flores y de aromas, los Síndicos y los Regidores, con su mirada diligente y caminar de ceremonia, todo al compás de la música religiosa, la marcha fúnebre, que aumenta el luto por la pasión del Nazareno.

 

Algo de historia

Los iconos de la pasión de Cristo, pertenecen a las escuelas pedagógicas de la contemplación, nacidas en el arte español de los escultores de Sevilla, de los maestros Martínez Montañés, de Joaquín Caro Romero, de Juan de Mesa, reproducidas por el arte Quiteño, de Popayán y de escultores de pueblos del Cauca.

En el año de 1887, el hacendado Payanés don Antonio Concha, ofrece donar unas imágenes para hacer las procesiones de Semana Santa en Silvia, ya que eran muy pocas personas las que podían desplazarse hasta Popayán, para participar de las celebraciones y ritos religiosos.

En el año de 1892, el Presbítero Don Alejandro Rada, dio inicio a las procesiones por las calles de la población, con las imágenes del Cristo, la Dolorosa, San Juan, la Magdalena, la Verónica, San Pedro, el Paso de la Muerte, las Insignias y el Santo Sepulcro, siendo dirigidas por Regidores que habían tenido la posibilidad de mirar y aprender de la organización de Popayán.

El representante de la Curia, designo como síndico del paso de San Juan, a la familia del señor Pedro José Quijano y colaboradores a los habitantes del Barrio Las Delicias.

En el paso de la Magdalena, sería el señor Marco Tulio Fernández, de la Dolorosa las señoras Ana María Fernández Josefina Orozco, y vecinos del Barrio Caloto, del paso de las Insignias el señor Rafael Paz Fernández, también del Barrio Caloto, la Verónica se asignó al Barrio de Boyacá, con los señores Salvador, Pedro y Jesús Tombe.

De idéntica manera, se designó al señor Polidoro Velasco, como síndico, con familia y vecinos, del barrio el Centro, para el paso de San Pedro, el Cristo, sería del Barrio Caloto, con el señor Rafael Paz, la Muerte, sería del Barrio de San Agustín, y su síndico fue el señor Eustorgio Fernández, el Sepulcro se asignó al Barrio Las Delicias y fue su sindico la señora María Rivera de Velasco.

Las personas designadas como síndicos se encargarían, de la ornamentación de su respectivo paso, empezando por el aprovisionamiento de las andas, en su mayoría elaboradas por artesanos de Popayán.

Las imágenes serían de propiedad de la Parroquia, según voluntad del donante y los gastos del paso correspondían a las personas responsabilizadas, el compromiso fue total, al cual, se sumaron las autoridades locales, las Juntas de Acción comunal, los Colegios, los Cabildos, siempre con el acompañamiento de la Banda de Músicos de la localidad y las bandas de guerra juveniles de los Colegios Ezequiel Hurtado y Las Franciscanas.

Las familias payanesas que Vivian o pasaban esta semana en Silvia, aportaron mucho a la complementación de los demás elementos para la realización de todos los ritos religiosos, de tal forma que ya desde los primeros años, El Día de Ramos, tuvo multitudinaria participación, convirtiéndose en atractivo turístico regional.

Todos los eventos son acompañados por la solemnidad y belleza con que las gentes encargadas de cada actividad saben adornar los sitios, imágenes y monumentos, abundan las flores, las cintas, los cirios y el recogimiento y respeto hacen de estas celebraciones un encuentro de la espiritualidad y la reconciliación.

La Junta de Semana Santa, tiene el reconocimiento de toda la feligresía, a sus tareas de cada año, suma hoy el propósito de recuperar toda esta hermosa historia religiosa, para fortalecer la tradición.

 

RECUADRO

Narraciones sacras

Además, de participar de los eventos litúrgicos, es un buen complemento interesarse en la infinidad de relatos que de manera sosegada y ya con su estilo pausado, va contando con una memoria prodigiosa, don Nobarino López Fernández, van saliendo de sus referencias detalles minuciosos de cómo ha sido el discurrir de esta celebración.

A casi cien años de su nacimiento, oírlo narrar con precisión no solo las circunstancias que él conoció, como las referencias a los ebanistas que hicieron las andas de los primeros pasos, incluidas las que el mismo como carpintero armo y tallo, sino además, escucharle las anécdotas contadas por su padre y sus antepasados, llevan a recrear épocas lejanas.

Alienta la imaginación por ejemplo el relato de cómo se llevaron con cargueros las primeras andas por el camino de Paniquitá, se convierte en un deleite y se aprecia lo que significa la tradición oral de los pueblos y como las familias a través de los tiempos van asumiendo por herencia las responsabilidades de las generaciones pasadas.

Ahora, son muchos los pasos que han ido complementando toda la ritualidad de la Semana de Pasión, de interés referirlos todos, si los espacios permitieran la narración detallada de la presencia de nuevas imágenes, sus tiempos, significados y síndicos, Dios permita don Nobarino los recuerde hasta cuando se registren sus recuerdos.

La junta de la Semana Santa y los feligreses, entre los varios eventos adelantan uno de especial significado, ‘el homenaje a los Cargueros’, según su texto”, quienes con su tenacidad y arrojo llevan sobre sus hombros el peso de la solemnidad y belleza de nuestras procesiones, son ellos con su fino caminar reviven la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

Los habitantes de Silvia, otrora sitio multitudinario de encuentro de veraneantes y turistas de todo el país, han tenido la tenacidad de los pueblos heroicos, en medio de todas las dificultades desde lo profundo de la devoción muestran la intención de conservar la cultura como exteriorización de la fe religiosa y la esperanza en el Cauca y en Colombia.