Editorial: Popayán, 481 años de fundada

Como en el pasado y ante la adversidad de los terremotos, Popayán deberá seguir enfrentando con entereza e inteligencia su problemática social para asegurar que este pueda seguir siendo la apacible, amable y soñadora ciudad desde la que también se piensa y construye la Nación.

Los 4 siglos más 81 años que cumple la villa bautizada por su fundador Sebastián Moyano de Belalcázar como ‘Asunción de Popayán’, constituyen razón suficiente para repasar el génesis de su historia y concluir en la clase de ciudad que existe hoy; fue un 13 de enero de 1537 cuando se levantaron las primeras construcciones consistentes en ranchos de paja; su principal característica fue su profunda fidelidad y lealtad al rey de España; tanto así que el monarca le otorgó el título de “muy noble y muy leal ciudad”; es el comienzo de su espíritu feudal que perdura hasta nuestros días; sus fundadores y demás familias que llegaron después, según los servicios y fidelidad al monarca eran objeto de reconocimientos y títulos honoríficos, bastante de moda hoy, con el fin de asegurar esa condición de sometimiento; la explotación minera, especialmente oro, cuyo poder tuvo como centro la pequeña urbe, le imprimió enorme importancia en el campo económico, tanto que sin ser populosa y no tener industria, tuvo mucho que ver con el manejo de la economía nacional y la política colombiana.

Sobrepasando toda esa fértil historia al igual que la remembranza de un pasado histórico glorioso, debemos hoy en esta efémerides, destacar los retos a corto y mediano plazo que tiene la capital del Cauca para superar los principales problemas que la agobian, en especial.

El primero de ellos es superar la pobreza y el gran contraste social existente. Pobreza, producto de la falta de fuentes de empleo, que conducen al incremento de la informalidad, disparan los índices de inseguridad, reducen la productividad y afectan la convivencia pacífica. Pobreza que se convierte en caldo de cultivo para flagelos sociales de todo tipo. Falta de oportunidades que explican, entre otros, el aumento del comercio informal en las calles de la ciudad, el mototaxismo desbordado, el aumento de la inseguridad citadina, el consumo de alucinógenos y el pandillismo.

Para el corto plazo el gobierno local ya planea la ejecución de proyectos que serán financiados con la contribución por valorización. De esta forma se acopiará de recursos frescos para pensar en una verdadera infraestructura vial que abarque, además del sistema estratégico de transporte masivo, avenidas amplias junto a corredores peatonales y ciclovías para un verdadero bienestar de los ciudadanos. Ojalá este aporte ciudadano sea bien canalizado hacia el comienzo de la modernización del tránsito vial de nuestra capital.

Es menester decir también que Popayán ha crecido en forma desordenada, en proporción tal que rebasa toda la infraestructura existente y por eso, día a día se multiplican sus problemas, desbordando toda posibilidad de solución que acometan las autoridades y haciendo que éstas solo alcancen a mal atender los cuadros de crisis, sin lograr implementar aquello que científicos sociales llaman “la ley de la anticipación”. El darle un orden a su Plan De Ordenamiento Territorial -POT- es un reto urgente con la que nuestra ciudad debe seguir avanzando hacia su desarrollo.

Popayán adolece de espacios y propuestas para el esparcimiento, el deporte y la recreación no tienen peso en la ejecución de políticas públicas. De igual forma, su marca de Ciudad Universitaria y del Conocimiento y su vocación turística, reclaman una mayor infraestructura para hacer de ésta un verdadero potencial para dinamizar su débil economía.

Sus gentes son su mayor potencial y sólo con su talento, ingenio, iniciativa y esfuerzo podrán enfrentarse las dificultades, de la mano del soporte de instituciones, organizaciones como del patrimonio cultural existente.

Como en el pasado y ante la adversidad de los terremotos, Popayán deberá seguir enfrentando con entereza e inteligencia su problemática social para asegurar que este pueda seguir siendo la apacible, amable y soñadora ciudad desde la que también se piensa y construye la Nación.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS A LA AMADA POPAYÁN…!