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Editorial: Periodismo y ética en nuestro día

Hoy se celebra el Día del Periodista en Colombia, y nosotros no podíamos dejar pasar por alto la fecha, para expresar a nuestros profesionales del periodismo, compañeros y colegas de otros medios un saludo de reconocimiento y admiración por la labor que desempeñan.

“El mejor oficio del mundo, aunque se sufra como un perro”. Eso decía ‘Gabo’ para referirse a la difícil, pero maravillosa labor de informar y comunicar, en un mundo cada vez más complejo y en donde las garantías para quienes ejercemos esta profesión, son mínimas.

En el marco de esta retomamos palabras y pensamientos del maestro y referente de cientos de periodistas en América Latina, Javier Darío Restrepo, cuyas disertaciones sobre la ética en el periodismo son parte de la formación de cientos de jóvenes que apenas están comenzando sus estudios de Comunicación Social y Periodismo, y otros pocos que desde hace tiempo estamos inmersos en el mundo del periodismo.

El maestro Restrepo promulga 10 principios claves sobre la definición de ética. Son muy recordadas sus charlas en que adorna magistralmente con anécdotas, vivencias y referencias culturales, y de autores como Kant, Ortega y Gasset, entre otros, para poner a pensar a más de uno de los presentes en la forma en que se debe concebir la ética como manual de vida, inculcada desde la niñez, por esa primera escuela que es la familia, pues aquella impacta directamente en las sensibilidades del ser humano, antes que en el conocimiento que se aprende con los años.

La ética entendida por el maestro Restrepo nada tiene que ver con discursos ni fórmulas aplicadas, y mucho menos con algo que se aprenda en las universidades, pues a diferencia de la redacción y la ortografía, el ser ético nada tiene que ver con reglas y teorías, y es una decisión personal que tiene que ver específicamente con los deseos palpables de alguien por ser ético, correcto y transparente, no solo en su forma de hacer periodismo, sino también en su estilo de vida.

Probablemente por ello, el polaco Ryszard Kapuscinski aseguró que, para ser buen periodista, había que ser buena persona, pues en efecto, quien es mal ser humano difícilmente podrá entender que su forma de hacer periodismo debe estar enfocada al servicio de los demás, antes que en su ego.

Además, de forma paralela a la ética, tenemos que mantener siempre a flote el compromiso con la búsqueda de la verdad, que debe seguir siendo un imperativo ya que, como lo expresara el maestro Tomás Eloy Martínez (Q.E.P.D.) “hay tres lealtades fundamentales que debe mantener un periodista: con el lector, con la información y con su propia conciencia”. Máxime cuando “el nombre propio es el único patrimonio de un periodista profesional”, de allí la importancia de su honorabilidad y ejemplo ante una sociedad.

Hoy en día, el periodismo en nuestro país se ejerce como un oficio más, pero debemos tener siempre presente que encarna una gran responsabilidad social. Por eso en una ocasión como la de hoy, debemos repensar nuestra digna labor bajo los nuevos retos, renovar su compromiso con la dignificación del ‘oficio’, consciente que más que profesión esto es una pasión.