Editorial: Lluvias y tragedias ¿cuándo aprenderemos?

Corinto sigue reponiéndose de la emergencia que vivió a mediados de semana, luego que el río La Paila tomara inusitada fuerza y destruyera gran parte de la zona veredal y siete barrios del casco urbano. Sin duda alguna, esta fue otra tragedia anunciada debido a la vulnerabilidad de las cuencas hidrográficas, no solo en el norte del Cauca, sino a lo largo y ancho de nuestro departamento.

Situaciones de este tipo no deberían ser sorpresa para nadie, máxime cuando el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), hace las advertencias respectivas sobre la fuerza de las lluvias.

Pues bien, en esta ocasión la sorpresa ya no es disculpa.






Sin embargo, a pesar de que los pretextos se agotan y los argumentos evasivos escasean, no hace falta ser experto en el tema para predecir que tal como van las cosas, una vez más el recrudecimiento del invierno va a tomar al país mal parado y por supuesto, el Cauca no es la excepción.

Y esa falta de preparación se va a pagar en vidas, sufrimiento, destrozos a las de por sí deterioradas posesiones de los más pobres, destrucción de la débil infraestructura nacional de vías, así como pérdidas económicas incalculables para los sectores productivo y comercial.

Es que mientras el Ideam difunde sus pronósticos, el resto del Estado, desde el nivel central, pasando por el municipal y hasta el veredal, permanece en una especie de letargo colectivo.

Es más, según el Ideam, la temporada se posará sobre unos suelos que ya están saturados de agua, pero simultáneamente, las reparaciones por desastres anteriores aún no se culminan y peor aún, poco se ha dicho o por lo menos conocido de proyectos especiales para asegurarle fondos adicionales a la reconstrucción y prevención.

En síntesis, este fin de año será una época en la que el llamado invierno nuestro nos acompañará, en especial en la zona andina, por lo que las cordilleras descargarán a través de sus ríos, mucha agua. Por ello, la prevención es clave para evitar tragedias como la de Corinto.

El tema es serio. Es responsabilidad de los alcaldes establecer un diagnóstico de zonas críticas y vulnerables ante las lluvias y ejecutar las mejoras a que haya lugar, para evitar que estas situaciones de catástrofe se vuelvan a repetir.

Preocupan principalmente las personas asentadas en zonas ribereñas o en lugares propensos a deslizamientos, pues son las de mayor riesgo ante las lluvias.

No hay que esperar a que llegue la tormenta para volver a repetir la misma historia. Es hora de que los organismos encargados asuman su responsabilidad e inicien las ejecutorias a las que están obligados. Luego podrá ser muy tarde.

Adenda: Para destacar el gran trabajo de los cuerpos de socorro caucanos, de la fuerza pública y de la misma Guardia Indígena en el proceso de atención de la emergencia en Corinto. Se demuestra así que unidos tras un solo objetivo podemos ser grandes, incluso en situaciones aciagas como las de Corinto. Además, el oportuno llamado evitó que la avalancha cobrara más vidas humanas.