Editorial: La Tierra, conciencia todos los días

Cada año el 22 de abril está destinado a enfatizar en la conservación del planeta que hace parte del sistema solar habitado por el ser humano; la celebración acaba de pasar, hace seis días, motivo para repasar que el globo terráqueo está ubicado entre Venus y Marte; gira sobre sí mismo con un movimiento casi uniforme alrededor de un eje que pasa por su centro de gravedad, al mismo tiempo que describe una órbita elíptica alrededor del sol; su movimiento de traslación determina la duración del año (365 días y fracción) y el de rotación la del día (24 horas); su diámetro ecuatorial mide aproximadamente unos 12.765 kilómetros y su diámetro polar 12.713 kilómetros; según datos basados en la desintegración de radioelementos permiten estimar su edad en 4.600 millones de años.

Hoy nuestro planeta está en serio peligro; necesita que sus habitantes se preocupen y entren en acción para protegerlo; por sí solo no puede hacerle frente a la contaminación y al uso indiscriminado de sus recursos que lo tienen al borde de una hecatombe general; después de tantos milenios de girar alrededor del sol se siente agotado; los terrícolas han abusado, y continúan haciéndolo, de los recursos naturales que nos proporciona; los científicos aseguran que para el año 2050 la humanidad estará consumiendo dos veces el valor de la producción natural; este fenómeno significa que para entonces, la población mundial habrá agotado los recursos naturales mucho más rápido de lo que la Tierra los puede reponer; vendrán, entonces, épocas apocalípticas de carestía y hambrunas irreversibles, funesta consecuencia del aumento de la demanda de la humanidad sobre el capital natural; pensar que esa es la precaria herencia que les queda a los hijos de nuestros hijos, quienes tendrán que soportar los peores efectos de la irresponsabilidad de quienes actualmente (2012) nos llamamos seres humanos; muchos, sin importarles el futuro, viven aquel trágico refrán que dice “comamos y bebamos que mañana moriremos”.

Es hora de tomar conciencia sobre el compromiso humanitario que debe acompañar a los  terrícolas; es necesario pensar sin egoísmos que “el mundo no nos pertenece; nos ha sido prestado para vivir en él y eso es lo que debemos hacer; vivir, no destruir”; la Corporación Autónoma Regional del Cauca consciente de esta álgida situación insiste en concientizar especialmente a los niños y jóvenes sobre la defensa del planeta; la entidad no duda en respaldar las capacitaciones sobre el calentamiento global y la defensa del recurso suelo; su mayor interés está en que los colegios o instituciones educativas, como se les llama hoy, le den prioridad a los temas ambientales, porque el reto relacionado con el rescate del planeta está en manos de las nuevas generaciones; sino lo hacen a tiempo, tendrán que soportar los rigores de la contaminación y el uso indiscriminado de los recursos que nos proporciona la naturaleza, tal como lo estamos sufriendo en estos días con el crudo invierno que atraviesa a nuestro país.

La invitación es a tomar en serio estas consideraciones haciendo eco al pasado día mundial de la Tierra.