BannerFans.com

Editorial: La seguridad no es asunto de buenos y malos

No cabe duda de que Popayán afronta una situación difícil en lo que tiene que ver con la acción de la delincuencia, y aunque en estos casos suele hacerse un llamado automático a la fuerza policial, a la que se le atribuye el problema en su totalidad, es necesario que hagamos el planteamiento correcto con el propósito de que de una vez por todas comencemos a acercarnos a las soluciones estructurales y no continuemos dilapidando tiempo y recursos en soluciones coyunturales, de poca o ninguna utilidad.

Indudablemente, lo primero que la gente quiere, y lo deseable también, es que la Policía pueda hacer una labor de efectiva contención de la acción violenta de la delincuencia, a la que se le ve algunas veces operar con una facilidad y una impunidad que aterran. Entre los datos que fácilmente se encuentran en nuestra capital, está el de que en promedio al día, por lo menos cuatro personas denuncian haber sido víctimas de un robo en sus diferentes modalidades. Y, claro, a esta cifra hay que sumarle la cantidad de ilícitos que no se denuncian, que suelen ser más de los que se anuncian a la justicia.

La lista de amenazas a que está sujeto el ciudadano es alta: en un rápido vistazo por la ciudad se puede observar que los delitos más frecuentes son los que se conocen como raponazo, cosquilleo, engaño y atraco; a estos les sigue el hurto a viviendas, apartamentos y en en locales comerciales y, quizás el más peligroso de todos, el fleteo, sin contar la llamada millonaria y varias otras formas de engaño y estafa que en menor número ocurren en la ciudad.

Pero, como habíamos dicho, si bien la Policía tiene la misión de velar por la protección de la vida, honra y bienes de los ciudadanos, la seguridad es un concepto que involucra otras variables, instituciones y personas.

Es de elemental lógica que una sociedad inequitativa, en la que un alto número de personas carece de opciones de trabajo y, sobre todo, se ha descuidado el factor educativo, porque se reduce su cubrimiento o desmejora ostensiblemente su calidad, es una sociedad en la que la delincuencia será un factor en crecimiento, a pesar de las medidas de fuerza que se tomen.

En nuestro caso, debemos comprender, como sociedad, que si bien la delincuencia tiene una primera instancia de contención en la opción policiva, la alternativa real para ganar en seguridad está en un compromiso serio del gobierno municipal con la educación, la formación de ciudadanía, la generación de empleo digno, el fomento del deporte, la construcción de sitios de encuentro ciudadano; es decir, el gobernante debe entender que la seguridad no es un asunto de buenos y malos, es un fenómeno complejo que debe convocar un esfuerzo interinstitucional, liderado por el sector público y en el que se comprometa a la sociedad en su conjunto. Lo demás, son simples paños de agua tibia.