Editorial: La pólvora, normas y educación desde casa

En buena hora, adelantándose a la temporada y pensando de forma preventiva, la secretaría de Salud del Cauca lanzó su campaña contra el uso de pólvora en las festividades que se avecinas en Diciembre. Y aunque en Popayán y en general en el Cauca la situación no es tan grave como en otras ciudades del país, no sobra alertar a los padres de familia sobre el peligro de usar la pólvora para que después no vengan los lamentos.

Para nadie es un secreto que la pólvora constituye un grave peligro para todos los habitantes, así se diga que solo se trata de los inofensivos fósforos de Bengala, o los chorrillos ornamentales, o las velitas romanas, que según algunos alegran las noches de diciembre. Porque no puede haber alegría, ni jolgorio, ni distracción, ni regocijo y mucho menos una larga noche de encuentro y de familia, cuando una “chispita” o un juego artificial mal utilizado puede convertir aquello en una fecha de dolor, de angustia y de recuerdos imborrables.

En ciudades como Medellín, donde esta costumbre es arraigada desde hace mucho tiempo, ya han iniciado campañas con denuncias anónimas y recompensas, de manera que la administración municipal está preparada para combatir la pólvora que es la causa de muchas muertes, especialmente entre los niños.






Todos los años por esta época, muchas alcaldías expiden decretos que prohíben la fabricación, almacenamiento, venta, transporte, uso, porte y tenencia de cualquier tipo de fuegos artificiales, luces pirotécnicas, pólvora fría, globos y similares; y establece severas sanciones para quien incumpla la norma. En Popayán aguardamos que la administración municipal emita la normatividad respectiva, ojalá también con una buena campaña educativa a bordo.

Ahora, la ciudadanía está llamada a entender que, además de la expresa prohibición por disposiciones legales, a nivel nacional, regional y local, es un riesgo manipular elementos que pueden salir defectuosos o que detonados y lanzados por inexpertos terminan convertidos en una amenaza para el amplio espectro comunitario: niños, ancianos, personas enfermas e hipersensibles al ruido, y las mascotas y la fauna alrededor. Hay que agregar que, junto con los globos de mecha, la pólvora es un potencial causante de incendios.

No se justifica que los padres dejen a sus hijos manipular volcanes, piñas, voladores y similares en esta época, solo porque creen que así los hacen hombres. Por esta nefasta costumbre, muchos niños han resultado quemados y con extremidades perdidas.

Las celebraciones de este fin de año deben hacerse sin poner en peligro a los menores y esto se logra alejándolos de la pólvora y acostumbrándolos a una fiesta sana y creativa. Hay muchas maneras de regocijarse en estas fechas diferentes a hacer estallar aparatos con pólvora.

Poco a poco, los payaneses y en diversos municipios del Cauca han dejado de usar pólvora en Navidad Año Nuevo, pero todavía quedan quienes lo hacen.

Invitamos a abandonar de una vez por todas estas costumbres y a celebrar las distintas fiestas de manera edificante, sin poner en riesgo a los demás, especialmente a los niños.

Celebramos, pues, la prohibición de la fabricación, venta y uso de toda clase de pólvora, inclusive la llamada inofensiva. Sin embargo, hay que recordar que esto no es suficiente. Es necesario además, que se le haga un control estricto y, por supuesto, que se tenga toda la severidad al momento de imponer las sanciones respectivas.