Editorial: Historias ‘lluviosas’ que se repiten cada temporada

En Colombia hay noticias que parecen ir y volver de manera idéntica año tras año. Y una de ellas son las tragedias por las lluvias.

Superadas las fuertes sequías, se anuncian las lluvias, que casi siempre parecen volver con más fuerza. Y es ahí cuando se hace un llamado a las autoridades para que se realicen “las obras necesarias” para evitar la tragedia. Pero nada se hace, y la tragedia vuelve. Y por supuesto, esta repetición también cobija a la comarca, donde año tras año se informa sobre tragedias similares en puntos muy cercanos de la geografía caucana, incluyendo la cacareada atención de parte de las mal llamadas oficinas de gestión del riesgo, que solo aparecen posterior a las tragedias.

Las lluvias del último fin de semana anuncian el inicio de la temporada, y con solo unos días pasados por agua en el país ya empiezan a verse los estragos: en el Valle, 24 familias afectadas; en Antioquia se desbordó el río Murindó y afectó a 150 más; en Cesar fueron 30 las familias evacuadas y en Risaralda 150. En Santander los aguaceros del fin de semana dejaron municipios con riesgos de deslizamientos y crecientes súbitas de ríos.

Por los lados de nuestro departamento del Cauca, los recios aguaceros terminaron por colapsar el trayecto de Córdoba, en la Transversal del Libertador, la misma zona en la que tuvo que desmontarse un millonario puente debido a las graves fallas geológicas que no fueron detectadas durante los también millonarios estudios en el proyecto de la obra. Esa falla por su puesto, se hicieron mucho más ‘fallas’ debido a las constantes lluvias que han caído, en este año y en otros atrás. Y más recientemente, el pasado martes para ser precisos, el río Quilichao se desbordó causando estragos en más de 30 hogares de cinco barrios de esta localidad nortecaucana.

En otras localidades entre tanto, las fuertes ventiscas con aguacero paralelo, han tumbado árboles, generado inundaciones de calles y viviendas. Todas estas situaciones se repiten cada temporada invernal, las cuales, por infortunio, son cada vez más cercanas entre sí y más fuertes la una de la anterior.

Si bien por ahora aún no hay situaciones con la integridad de personas que lamentar, los pronósticos de los próximos días hacen prever que podríamos enfrentarnos a días muy lluviosos y de nuevo se dirá que no se hicieron las obras, que no hay cómo mitigar las lluvias.

Cada vez que se inunda una calle, que se desborda un río y se lleva las viviendas levantadas en su ribera, que cae una casa que no resistió una noche de lluvias intensas, lo que queda en evidencia es la corrupción que carcome muchas de las entidades públicas y la incapacidad de muchas entidades para operar.

Recursos para prepararse para las temporadas de lluvia se han dispuesto muchas veces, así como lineamientos para evitar las construcciones en zonas de riesgo. Pero los recursos se pierden en las manos de los corruptos y ante los ojos de todos muchas viviendas se siguen levantando en zonas de riesgo ante la incapacidad de las autoridades de entregarles a estas familias un lugar seguro para vivir. Esto solo ocurre cuando llega la tragedia y son reubicados bajo la promesa de que jamás permitirán que una tragedia igual pase de nuevo. Pero vuelve y pasa.

Así las cosas, ¿cuándo será que una nueva temporada de lluvias no sea la repetición de la misma historia?