Editorial: Consumo excesivo de alcohol

El consumo de alcohol en exceso es uno de esos grandes y graves problemas que afectan a varias sociedades y países del mundo. Tanto, que en algunos se considera como una verdadera calamidad pública que mata individuos, disuelve familias y multiplica los índices de agresiones y violencias de varios tipos.

Colombia lamentablemente no es ajena al tema. Y ahora si bien en el país se habla puntualmente de algunas de las consecuencias de la ingesta excesiva de alcohol como el manejar alicorado o las riñas que se suelen generar entre personas ebrias, es mucho, muchísimo lo que falta por hacer en lo referente a la prevención y tratamiento de los efectos de ese tipo de adicción. Sobre todo, en lo que concierne al maltrato a las mujeres o la violencia física y verbal al interior de las familias.

Es que una persona alcohólica no solo destruye su propio cuerpo. Las consecuencias de su enfermedad afectan y en gran medida a su entorno más cercano, cuando no incluso su desempeño laboral e incluso su supervivencia misma.

En Colombia no existen estadísticas precisas sobre la cantidad de familias deshechas por causa del alcohol, el número de agresiones principalmente a mujeres bajo la influencia de esa sustancia y menos aún la pérdida de productividad de trabajadores con ese padecimiento. Pero con seguridad absoluta son alarmantes. Incluso, los números estadísticos sobre la ingesta de bebidas alcohólicas a nivel nacional, regional o local, son escasas y muchas veces con datos no creíbles debido al subregistro que este tipo de tema arroja.

En tal sentido, un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales asegura que en nuestro país el caso más preocupante son los jóvenes entre 18 y 24 años: en la actualidad, 80% de ellos toma.

Este tipo de cifras para Popayán y el Cauca son escasas. Sin embargo, eso no debería ser motivo para tranquilidad, toda vez que en la comarca las bebidas embriagantes toman cada día más relevancia entre la juventud, mucha de ella embarcada en el ocio por las altas cifras de desempleo entre este sector de la población en la capital caucana e incluso a nivel del Departamento. En otras palabras, en esta región del país la ingestión de esta sustancia en índices generales debería de estar generando alarma entre sus dependencias de salud.

En resumidas cuentas, el consumo de alcohol está desbordado; sus consecuencias son nefastas y ni el Estado ni la sociedad misma son conscientes de la gravedad del problema, situación que definitivamente tiene que cambiar.

Si Colombia y en nuestra región sigue siendo inconsciente de la dimensión del drama que vive por este flagelo -al que pocos le quieren prestarle atención-, el futuro es aterrador y ante amenazas sociales tan graves, tradiciones como las más arraigadas en cualquier ámbito, estarían al borde de cambiar dramáticamente o incluso de desaparecer.

Adenda: Ofrecemos disculpas a nuestros lectores y en especial al señor Wilred Rivera, Coordinador Ejecutivo del Cluster Creatic, quien de manera destacada participó del Conversatorio ‘Región y Competitividad’ el pasado jueves en el Auditorio del Comité de Cafeteros del Cauca. Por un lamentable error en nuestro editorial de este viernes, pusimos en vez de su nombre, el de Carlos Arturo León Roa.