Editorial: Barrio Bolívar, ‘hoguera a fuego lento’

La dinámica social y comercial del barrio Bolívar es diferente a otros puntos de la capital caucana. En sus comienzos históricos, este sector fue la despensa de los payaneses y por el tamaño de la localidad, su plaza de mercado prestó su servicio sin ningún tipo de inconvenientes. Pero después del terremoto en 1983, con el crecimiento desordenado de la ciudad, esta zona payanesa, contigua al Centro Histórico, se convirtió en un imán para atraer toda clase de complejos problemas sociales y con los cuales carga hoy por hoy, eso sí, ante intentos inocuos de las administraciones (pasadas y la actual) de intervención, sin que hasta el momento conozcamos cambios significativos, ni estructurales, ni mucho menos sociales.

Como ya lo hemos venido advirtiendo en notas publicadas por nuestro diario y más recientemente en nuestro escrito editorial del 15 de febrero, las calles aledañas a la vetusta edificación que oficia como plaza de mercado, convive con todo tipo de problemáticas que van desde la mendicidad con el consumo de alucinógenos paralelamente, la prostitución o hasta mafias que se creen dueñas de los espacios públicos, en los cuales mueven todo tipo de oscuros negocios frente a pequeños comerciantes y a ciudadanos que transitan por el sector o hace uso de la plaza de mercado y sus alrededores.

A esta hoguera de problemas sociales que se cocina a fuego lento en el reconocido barrio payanés, le sumamos ahora un conato de terrorismo de parte de un sector por ahora desconocido, que supuestamente -según dijo Movilidad Futura S.A.S.- “se opone a la rehabilitación de la vía y del espacio público peatonal”.

Recordamos que actualmente, la carrera 6 y la calle 1N, están siendo intervenidas por la entidad municipal en el marco del llamado Sistema Estratégico de Transporte Masivo. Por ello, estas vías han sido cerradas a fin de adelantar la reposición de alcantarillado y la renovación de la cinta asfáltica por cemento rígido, dentro de un tramo más de lo que será el corredor de la Carrera 6.

Asimismo, la plaza de mercado aguarda el comienzo de obras para su renovación, en un millonario plan de la Alcaldía, Findeter y Propaís, que intentará modernizar este conglomerado comercial. Éste, en una etapa de ejecución, pretende trasladar comerciantes a lo que hoy es la plaza Carlos Albán con el fin de demoler y reconstruir el edificio que hoy los acoge.

Todo parecer indicar que todos estos visos de renovación no tiene muy conformes a un sector de los comerciantes de la plaza de mercado. Por lo menos eso es lo que deja entrever Movilidad Futura en el comunicado en el que rechazó las acciones que violentaron el orden público el pasado sábado.

Acciones de este tipo son para reprochar desde todo punto de vista. No es comprensible que mientras se trabaja para enlucir este neurálgico sector payanés, un grupo de personajes intente sabotear esta buena oportunidad para que el progreso le cambie la cara.

Nosotros como parte de la opinión pública, estaremos atentos al desarrollo de las investigaciones tendientes a llegar a quienes generaron el ataque contra la maquinaria el sábado anterior. Aguardamos que el accionar de las autoridades sea contundente para cortar de raíz este tipo de procedimientos que rayan en el terrorismo. Pero igualmente estaremos atentos a que las obras civiles avancen con celeridad (y con calidad) y que el mencionado plan de renovación cumpla sus tiempos para tener en un plazo prudente, una nueva edificación que recoja el comercio de abastos. Esta misma veeduría la tendremos para que en verdad se impacten los problemas sociales que rodean este punto comercial, referente de  nuestra capital.