Así avanzan las zonas de concentración de las Farc en el Cauca

Este Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación está ubicado en la vereda La Elvira, en Buenos Aires – Cauca. / Alexander Paloma – El Nuevo Liberal

132 menores a nivel nacional salieron de las zonas campamentarias y fueron recibidos por el programa de las Naciones Unidas, Unicef; Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y finalmente fueron entregados al ICBF para la restitución de sus derechos.

Por Eliana Gómez Hurtado

Luego de la firma del Acuerdo de Paz, cerca de 11.500 exguerrilleros de las Farc de todo el país llegaron a lo que inicialmente se denominaron como las Zonas Veredales Transitorias de Normalización, de los cuales cerca de 1.030 llegaron a ocupar los territorios del Cauca, tres de ellas ubicadas en los municipios de Buenos Aires (300 personas), Miranda (120 personas) y Caldono (450 personas), esta última solicitada por la misma comunidad indígena del reguardo de Pueblo Nuevo.

Ernesto Moreno Moreno, coordinador regional para Cauca y Nariño de OACP.

Para conocer los detalles de cómo vive esta población, cuál es su sustento económico y cuáles han sido los beneficios a los que se sometieron, luego de la firma entre las partes, El Nuevo Liberal dialogó con Ernesto Moreno Moreno, coordinador regional para Cauca y Nariño de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP).

El delegado del Gobierno Nacional hizo todo un recorrido desde el momento en que los exguerrilleros llegaron a la zona de concentración hasta los proyectos de los cuáles están siendo beneficiados.

Objetivo de las zonas veredales

Moreno, empezó mencionando los objetivos de las zonas veredales, entre los cuales se encuentran: garantizar el cese bilateral de fuego, dejación de armas e iniciación del proceso de reincorporación.

En cada uno de estos territorios se instaló el Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V), constituido por Naciones Unidas, Gobierno y Farc.

Según el coordinador regional para el Cauca y Nariño, al principio se había pensado en los campamentos como el lugar que debería albergar las Farc, sin embargo por solicitud de los mismos fue replanteada esta decisión. “Entonces lo que inicialmente iba hacer un campamento en la lógica de la emergencia, termina siendo casi que una construcción civil”, explicó.

Ya en agosto, terminó todo el proceso de la dejación de armas y además las caletas de las Farc fueron destruidas en un 98 por ciento, según Moreno.

“Al finalizar quedaron dos caletas que al parecer fueron sustraídas por cinco o seis muchachos que abandonaron la zona de Miranda. A nivel nacional se tiene estimado que la disidencia está entre tres al cuatro por ciento”, indicó.

Con la entrega final del armamento, se activó el proceso del tránsito a la vida civil, donde las Farc firmaron un acta de compromiso para no volver a tomar las armas, ni delinquir contra el Estado. Allí, también se les aplicó la amnistía. “En caso de presentarse todo lo contrario, perderían todos los beneficios de ley”, aseveró Moreno.

Luego se realizaron cuatro jornadas de cedulación, de la cual quedaron algunas pendientes debido a que había personas que portaban más de tres documentos, razón por la cual la Registraduría tuvo que acudir a los archivos nacionales para verificar la información y hasta el parentesco.

Después de todo este proceso ya mencionado, empezó formalmente el proceso de reincorporación, donde las Farc se constituyen como un partido político.






Reincorporación temprana

Según el delegado del Gobierno, en el acuerdo final se estableció que los exguerrilleros podían acceder una renta básica del 90 por ciento de un salario mínimo durante los próximos 24 meses, una asignación de 2 millones de pesos por una sola vez en la vida y un capital semilla de 8 millones de pesos para una unidad productiva.

A la par de eso, llega un convenio con el Consejo Noruego para Refugiados, con quienes se inicia un proceso de alfabetización y de nivelación de la básica en todo el país. Parablemente, el Sena empezó a ofrecer algunos cursos básicos como panadería, primeros auxilio y contabilidad, para ayudar a resolver las necesidades básicas de los mismos.

Para finalizar, se instaló la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), así como la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad y la unidad de investigación para el desmantelamiento de grupos paramilitares.

“Todos estamos de acuerdo con que la paz no es documento, la paz no se firma, hay que construirla, y eso es a lo que debemos apuntarle todos; ahora desde la política y las ideas ciudadanas”, comentó.

Según el coordinador regional para Cauca y Nariño, en el último periodo, se implementó los Consejos Territoriales de Reincorporación conformados por el gobernador, alcalde, autoridades étnicas, comunidades de la zona, Farc y las instituciones gubernamentales.

Además de eso, mediante un convenio con el Ministerio de Cultura se logró conformar las bibliotecas públicas.

Después de este recorrido, las zonas veredales pasaron a denominarse Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), donde desaparecen las restricciones para ingresar a la zona, es decir que cualquier ciudadano puede hacer uso de ella.