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    Reflexiones para estos días de meditación por el susto

    6NELSON EDUARDO PAZ ANAYA

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    El liderazgo asumido por el Señor Presidente de la Republica, Iván Duque M., en la organización de la estrategia para tratar de contener la pandemia del coronavirus, peste que corre por varios países, ocasionando muertes, pánico, suspensión de eventos masivos, desequilibrio económico y aun modificación de las posturas en la geopolítica global, es de buena presentación para convocar al pueblo Colombiano.

    En medio de las dificultades que ha tenido el gobierno nacional, con algunos ministerios, las acciones del Ministro de Salud, generan un cierto animo de confianza, hasta el momento sus exposiciones y las medias tomadas en estas primeras etapas, según médicos conocedores de la gravedad de la contaminación son por lo menos prudentes y están dentro de los márgenes de seguridad y no se sobredimensionan las medidas, para no crear alarmas innecesarias.

    Todo indica el sistema nacional de salud, con todo y sus deficiencias está dispuesto a atender los casos de emergencia que se presenten, en todo el País, y con sus redes públicas y privadas, frente a la magnitud de la amenaza, es de suponer se da un compromiso en los diversos niveles y su personal actuara con el profesionalismo que la situación requiere.

    La escasés de algunos elementos necesarios para el personal de los servicios de salud y eventualmente para la población, han empezado a escasear, mal síntoma, será posible que ya el acaparamiento y el abuzo están haciendo de las suyas? Drásticas deben ser las medidas a tomar para contener estos desafueros, porque si asi se empieza con los medicamentos, difícil será con las provisiones de alimentos y otros servicios a la población.

    De todas maneras, se guarda la esperanza de que las restricciones en los desplazamientos, puedan controlar la cobertura del coronavirus, porque a pesar de las mejores intenciones, se sabe de las debilidades que acompañan la población por las estrechas condiciones higiénicas de vastos sectores en donde la pobreza no permite siquiera lavarse las manos, lo que puede llevar a una contaminación masiva.

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    Estas circunstancias, necesariamente deben llevarnos a reflexionar sobre aspectos que no podemos ocultar o tratar de mirar para el otro lado, porque es un autoengaño, la realidad el sistema económico, que se suponía tenía unas estructuras muy fuertes y establecidas frente a todo riesgo, en pocos días ha dejado de ver sus debilidades.

    La inversión social en Colombia, se verá afectada, si sube el precio del petróleo o baja, tendrá repercusiones incontrolables en la hacienda pública porque disminuirá el ingreso al presupuesto nacional o directamente en el costo para los consumidores, a unos sectores la subida excesiva del dólar aparentemente pude beneficiar, pero en la balanza de pagos y la adquisición de productos importados como los abonos y los fertilizantes, el costo será de dura repercusión.

    Las pandemias han sido desastrosas en la historia de la humanidad, han cambiado el rumbo de muchos países y civilizaciones, como siempre a la ves han dado espacios para la investigación y el desarrollo de las ciencias y de los pactos sociales, para superar sus estragos siempre sobre bases para proteger y humanizar la vida.

    De todas maneras la amenaza del coronavirus, es pequeña comparada con la que se crece día a día, por los daños que se causan al planeta, y lo triste es que el acumulamiento de capital, no quiere dejar tomar medidas adecuadas; los gases de efecto invernadero rompen la línea protectora de la atmosfera, los océanos con su carga de basura matan la vida marina, la tala y quema de bosques aumentan la lluvia acida, la ética y la moral de la civilización, se perdió porque no son consignables en las cuentas bancarias.

    Lo difícil, que de pronto lo entendemos y valoramos más desde nuestros mundos de los países denominados del tercer mundo, por nuestra relación más próxima con la naturaleza, es que va a llegar un momento en que con toda la plata del mundo no se podrá revertir los daños al ambiente, basta con reflexionar sobre la situación de ciudades como Bogotá, Medellín, México, en las cuales, el smog o humo contaminante es de tales proporciones, que contra toda consideración económica, deben suspender el transito vehicular.

    Si la humanidad, tiene que sentir el susto de desaparecer para poder reflexionar, es mejor hacerlo a tiempo, contra el calentamiento no habrá aislamiento ni vacuna.