Destruir e improvisar

Columna de opinión

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Por Paloma Valencia – Senadora de Colombia 

El gobierno de Petro se ha mostrado con la convicción insuperable de que en  Colombia, antes de ellos, no ha habido gobernantes inteligentes ni propositivos. Por eso, desprecian todo lo que se ha hecho y tienen el ánimo de derrocarlo todo para hacerlo todo de nuevo, con la promesa de que será mejor. Hasta ahora solo nos proponen destruir; nadie, ni ellos mismos, tiene claridad sobre lo que harán. Improvisan en la creación del nuevo mundo; pero con contundencia destruyen lo que tenemos.
A unas fuerzas armadas reconocidas entre las más destacadas del continente, le sacan más de 70 generales, anuncian anotaciones en las hojas de vida para quienes no sean efectivos en evitar las acciones de los criminales, bajan los subsidios de vivienda. ¿Cual es la propuesta de reforma a las fuerzas? Lo único conocido es la mala idea de pasar la policía a ser una fuerza bajo el control de un ministerio político (que Colombia ya tuvo y se vio obligada a corregir) y pretenden cambiar las alianzas que teníamos con el ejército  EE.UU. por relaciones con el de Venezuela.
En hidrocarburos donde hemos sobresalido pese a no ser grandes productores; nos llevaron a la suspensión de exploración de petróleo y gas, con la promesa de comprarlos en Venezuela. Perderemos la soberanía energética, perderemos empleo e ingresos para empezar a financiar la dictadura de Venezuela. En nada nos aporta esta decisión; destruye un sector sin justificación ambiental ni económica.
En materia de salud, aún no sabemos qué pretenden hacer; pero son explícitos, eso sí, en su propósito de destruir las EPS y con ellas el sistema que hoy tenemos. En nada los conmueven los resultados que hemos obtenido, nada les importa la satisfacción de los ciudadanos con el acceso a la salud.
Mucho nos falta en materia pensional; pero para solucionar el problema de la cobertura, nos proponen agravar de manera irresponsable la sostenibilidad del sistema. No solo es irresponsable sino dramático lo que puede significar en términos fiscales.
Ante la inflación galopante del mundo y el encarecimiento de los alimentos -causada en primera instancia por el paro nacional que promovieron desde la oposición- aparecen con la idea de impuestos saludables que gravan los alimentos que consumen los estratos más pobres de nuestra población.
Para los criminales aseguran que no habrá extradición, ni fumigación, ni bombarderos. Nada de lo que se hacía se hará; pues declaran fracasada la lucha contra las drogas. Tampoco sabemos aún qué es lo que harán. Nos proponen todo nuevo. Grupos armados en negociaciones, al igual que narcos, y criminales.  No más cárceles, delincuentes que no estén en la cárcel, sino que salgan de día. Además de ofertas de sueldos e impunidad para los de la primera línea. Improvisan a tal punto que decretan ceses bilaterales al fuego, que dejan al Estado quieto unilateralmente, pues los grupos ilegales no saben del supuesto acuerdo. Hablan de legalizar o regularizar la cocaína sin tener en cuenta los contextos internacionales y cesando toda acción contra las normas, en breve se verán los resultados del crecimiento exagerado del negocio.
Hablan de crecimiento económico y de la industria nacional, pero odian el sector productivo que existe. Quieren demoler estos empresarios para que surjan otros, y en otros sectores. Por supuesto, no han planteado una línea de política industrial, pero aprobaron una reforma tributaria que no sólo subirá los precios de todo, sino que le restará competitividad a las empresas nacionales.
El Gobierno Petro está conformado por los profetas del post-apocalipsis: Llegaron a un país donde no había nada; según dicen; y se les va a ir el gobierno  destruyendo todo lo que había.
Ojalá recapaciten y construyan sobre lo construido.

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