El colapso que experimenta la Clínica privada Santa Gracia no es un asunto fortuito, responde a inconsistencias y problemáticas estructurales que datan casi desde su fundación. Esta situación no solo ha venido afectando a trabajadores del sector salud que no cuentan con garantías laborales para su ejercicio, sino también a los pacientes, quienes han tenido que dejar la vida para ser atendidos o recibir un diagnóstico muchas veces errado.
Por Carol Murcia Ledesma – El Nuevo Liberal
no de los docentes de Sotará, tras fracturarse 2 dedos de su pie derecho fue ingresado a la Clínica Santa Gracia, donde fue operado y despachado para su casa. A los dos días, regresó con un fuerte dolor en la zona, por lo que le fueron recetados analgésicos y antibióticos que consumió sin mayor éxito porque, al día siguiente tuvo que regresar a Santa Gracia, donde no se cuenta con un profesional en infectología, por ello no se logró diagnosticar ni tratar a tiempo la infección bacteriana de la herida del docente, la cual alcanzó a llegar a su corazón, propinándole un paro cardiorrespiratorio. Otra docente rural fue diagnosticada con cáncer, recibió 2 radioterapias, al verse muy afectada decidió acudir a la Clínica Imbanaco, donde después de exámenes que se demoraron menos de 3 días en ser entregados, descubrieron que no padecía esta enfermedad… Estos son solo dos de los cientos de denuncias por mala praxis o negligencia que recibe esta clínica a diario.
Desde hace aproximadamente 7 años, La Clínica Santa Gracia Dumian, se encuentra prestando sus servicios en la capital del Cauca como una unidad hospitalaria de mediano y alto nivel de complejidad. Desde sus inicios, se adjudicó un contrato con COSMITET, el encargado de suministrar el servicio de salud al Magisterio del Cauca, cuyo número de asociados y sus familiares asciende a 28.500; de igual forma, tiene una concesión con la EPS SOS, cuyos afiliados ascienden a casi 20.000. Si bien, históricamente ha recibido constantes denuncias por la calidad de sus servicios y la dilatación en sus trámites, por parte de sus empleados, cuya contratación es por prestación de servicios a un término no mayor a 10 meses, la situación tampoco es muy alentadora, cada año, el sector salud se congrega para detener sus actividades y alzar su voz en contra de la carencia de condiciones laborales de esta empresa. Aunque la clínica sea de carácter privado, por lo que tiene ciertas “licencias” y “libertades” en materia de contratación y manejos administrativos internos, pero eso no impide que se pueda desarrollar, por parte de los organismos estatales de la salud, investigaciones de carácter disciplinar en cuanto a los protocolos de atención y prestación del servicio, además de analizar las condiciones amparadas por el derecho laboral vigente.
Una renuncia colectiva
Desde inicios de noviembre, una nueva contratación se desarrolló entre la clínica y la EPS ASMET SALUD, quien seleccionó a Santa Gracia como la receptora de pacientes tanto para emergencias como para la asignación de citas y exámenes especializados. Según la entidad, para 2021, sus afiliados ascendían a más de 423.536, cifra que representa el mayor porcentaje de usuarios de todo el país con un 23%. A pesar del incremento exponencial de los pacientes, no se planeaba ejercer nuevas contrataciones, hasta que la semana pasada, médicos, auxiliares y enfermeros jefe decidieron establecer un cese indefinido de actividades. Los primeros en declararse en paro fueron los médicos, con quienes la administración negoció el mismo día y se comprometió a mejorar las condiciones laborales, pagar a tiempo los salarios, revisar la indumentaria para la prestación del servicio y procurar la contratación de nuevos especialistas que logren alivianar las cargas del personal existente.
Al día siguiente, los enfermeros intentaron replicar la dinámica, pero la respuesta fue contraria, los directivos se negaron a la posibilidad de establecer un diálogo ante las exigencias del gremio, que entre otras cosas solicita un incremento al salario que lleva 2 años siendo de menos de 2 millones para enfermeros jefes y 1.200.000 para los auxiliares, el fortalecimiento de los sistemas para el manejo de historias clínicas, el reconocimiento de sus horas extras y el pago oportuno de su salario. Poco a poco fueron instados a retomar sus labores por miedo a un posible despido, todos los auxiliares y 12 enfermeros jefe. Los 29 restantes decidieron mantenerse firme en su cometido y al ver que no había opción para negociar, decidieron presentar una carta de renuncia masiva, la cual fue aceptada por Ahmed A Yassell Jaen, subdirector médico, quien afirmó que la contingencia sería resuelta en 2 días.
“Ese día, la secretaria de salud y los auditores de ASMET SALUD y Cosmitet hicieron presencia, los gerentes de la clínica les dijeron que todo estaba bien, que no estaba pasando nada, intentaron ocultarnos pero los entes territoriales se dieron cuenta y solicitaron la presencia de nuestro vocero, los directivos de la clínica se asustaron e intentaron mitigarlos, pero pudimos pasar con la ayuda de la Secretaría de Salud. […] Los abogados de trabajo en salud refirieron que han querido entrar en la clínica para poder hacer un estudio desde hace un mes para ver cómo es el trato hacia los empleados y sus respectivos pagos, pero la clínica no ha permitido su ingreso”, relata uno de los enfermeros jefe que presentó su renuncia, quien además comenta que los contratos de OPS tienen fecha máxima de 11 meses, con el fin de evitar mayores pagos.
Con la lápida en la espalda
De acuerdo con Luis Lucero, coordinador de la comisión de salud del sindicato docente ASOINCA, el cual se encarga de recepcionar las denuncias, quejas y reclamos que el magisterio Cauca instaura contra la entidad por mala praxis o la no prestación de servicios, “El servicio es paupérrimo, y ahora más aún. Es una clínica privada, somos conscientes de eso, ellos atienden al Magisterio, que son en sí, entre docentes y familiares, más o menos 28.500 personas, atienden a SOS, ellos son como 20.000 personas, y ahora hicieron una contratación con ASMETSALUD y ahí sí que hay mucha gente, entonces ¿qué pasó? Se colapsó la clínica, a los trabajadores, a los médicos, jefes de enfermería y auxiliares se les triplicó el trabajo, recarga laboral, no contrataron más personas, entonces, con todo eso, si antes el servicio era malo, ahora es perverso”.
El profe Luis fue uno de los encargados de acompañar la comisión que ejerció veeduría durante el cese de actividades de la semana pasada y destacó la falta de voluntad política por parte de las directivas de la clínica, quienes además de negar la situación, objetaron que estaba bajo control y que en menos de dos días pondrían en marcha un plan de choque que permitiría contar con la prestación del servicio de manera regular.
Las problemáticas en materia de prestación de servicio han sido registradas desde 2017 por esta comisión, cuando fue creada. En este año, han registrado más de 420 tutelas, cuyo fallo, en muchas oportunidades, no pueden ser disfrutado por los pacientes demandantes, simplemente porque mueren en el proceso.
Para el caso de ASOINCA, esta clínica es la red principal para la prestación de servicios, debido a que Cosmitet, en el contrato generado en 2017, no estipuló otra entidad alterna en la ciudad sino en Cali. Dentro de las denuncias y tutelas que instauran a diario, las más recurrentes son: demora en hasta 2 meses para la asignación de citas (cuando en el contrato se estipula que no hay opción a tener agenda cerrada), inoperancia en el diagnóstico y atención de pacientes oncológicos y con fallas renales, la falta de profesionales que atiendan las emergencias (se tienen disponibles 28 cubículos cuando el flujo diario oscila entre los 80 pacientes en el ala de urgencias), el daño constante de la indumentaria para la realización de exámenes y los diagnósticos equívocos, son algunas de las quejas que obligan a los usuarios a tener que acudir a médicos particulares para ser atendidos de manera eficiente y oportuna, para que no sean víctimas de esos diagnósticos de cáncer inconsistentes. Según Lucero, muchas de las problemáticas presentadas se deben a la falta de profesionales idóneos y la falta de equipos que complementen la labor.
“Nosotros nos atrevemos a decir que para Cosmitet y Santa Gracia (que algunos ya renombraron como Santa Desgracia) el paciente oncológico les vale más muerto que vivo, solo para no invertir en sus tratamientos y medicamentos. […] Estamos diciéndole a la gente que, de no ser de extrema necesidad, que no vayamos a esa clínica, porque allá estamos, como dijeron en una asamblea de ASOINCA, yendo a que nos coloquen la lápida en la espalda. De ese tamaño están las cosas, porque aquí no hay ley que les aplique”, mencionó Lucero.
“Aquí no estamos tratando con cosas sino con la gente”
Este medio recibió las capturas de pantalla de mensajes de WhatsApp de los chats internos de la Clínica Santa Gracia con sus empleados, donde el subdirector médico agradeció a quienes continuaron en sus labores y los insta a tomar las funciones de los enfermeros jefes, aún sabiendo que quienes lo van a desempeñar son auxiliares, este es un punto que no tiene negociación y que debe ser acatado, de lo contrario, deben presentar su carta de renuncia y unirse al paro.
“Él (Ahmed A Yassell Jaen), aceptó la renuncia irresponsablemente porque no tiene con qué cubrir esas vacantes, y según él, el plan de contingencia era que iban a traer enfermeros de Cali, Armenia, Pereira y Tuluá, para que en 2 días (entrevista fue el jueves), ya estaba todo normalizado. […] Este señor quiere colocar las funciones de los enfermeros jefes a los auxiliares de enfermería, somos conscientes que para ser jefes tienen que estudiar 5 años, más 1 de práctica y que solo ese factor ya hace que exista una gran diferencia entre las funciones, por lo que se convierte en una falta a la ética y al profesionalismo”, asevera Luis Lucero.
De igual forma, uno de los enfermeros jefe que presentó su renuncia mencionó, “En estos momentos hay aproximadamente 10 o 12 jefes de enfermería en la clínica los cuales no se unieron a nosotros por temor y están siendo explotados al igual que los auxiliares de enfermería haciendo que cumplan funciones de jefe para suplir sus necesidades”.
Tal como resaltan algunos auxiliares, quienes respondieron al mensaje del doctor Ahmed desaprobando su exigencia, la designación de estas funciones al personal es una extralimitación, no solo porque se están generando recargos en su labor, sino que también pone en riesgo a los pacientes y puede ocasionar que los enfermeros que continúan contratados ejerzan una mala praxis porque se ven obligados a desarrollar actividades para las que no fueron formados, como suministrar medicamentos y prescribirlos, este hecho también puede prestarse para procesos de desfalco al área de farmacia porque no hay realmente un profesional capacitado que ejerza veeduría con el manejo de insumos”.