La salud de crisis en crisis




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Horaciodoradohotmail.com

La economía va mal; la inflación disparada; el petróleo cae en su producción y los precios bajan; la actividad comercial baja. La salud, de mal en peor, convertida en terreno abonado para la corrupción, produce dolor, y sufrimiento a pacientes y familias. Conseguir citas oportunas con un médico general se ha vuelto una odisea. Peor aún, citas con especialistas. Ni qué hablar de exámenes de diagnóstico especializados o de una cirugía. Para ser atendido hay que peregrinar rogando autorizaciones, haciendo engorrosos trámites para órdenes de apoyo. Los pacientes acuden a la justicia porque ante las EPS, no se logra la atención médica, drama que duele más que la propia enfermedad. En la mayoría de casos de nada valen derechos de petición ni tutelas, mientras los pacientes se mueren, sin que nadie asuma responsabilidades. De qué sirve que la cobertura haya avanzado si tiene grandes problemas de calidad reflejada en la pésima atención demorada y muy fraccionada. Sistema complejo, con actores de manos involucradas en diferentes fondos. Entre más complejo, más corrupción y menos garantía de funcionamiento. Casi todas las EPS son inviables económicamente. Los únicos que gozan de cabal salud son los grupos financieros dedicados al negocio de la salud.

En el 2014 había en Colombia 50 Entidades Promotoras del Salud (EPS), en el régimen contributivo y subsidiado, con 42 millones de colombianos afiliados. El 60 % de ellas, según cálculos y estudios, reportaron pérdidas por $775.491 millones. La mitad de las EPS no cumplían con los márgenes de solvencia, que es el patrimonio mínimo de respaldo que deben tener estas entidades. Tal es la crisis, que las dos más grandes EPS: Saludcoop y Caprecom, con 7 millones de afiliados, hoy están en liquidación.

El problema de liquidez de las EPS es cada vez más incierto, pese a que sus ingresos aumentaron por cuenta del incremento en el valor de la UPC (lo que le paga el Gobierno a las EPS por cada afiliado).

En el 2016 la situación será peor porque aumenta el plan de beneficios, según la Ley Estatutaria de Salud, lo que implica mayores costos; la inflación será superior al 6 %, unida a la devaluación, que según Acemi, impacta muy duro a las EPS porque la tecnología e insumos son importados. El hueco financiero estimado de las EPS en Colombia es de $5 billones, cifra que se refleja en la pérdida patrimonial.

La Superintendencia de Salud, ha dicho que a diciembre de 2014, un grupo de 7 EPS del régimen contributivo cumplían los indicadores de permanencia en el sistema, mostrando cuales estaban en capacidad de prestar el servicio. Estas eran: Salud Total, Sura, Famisanar, Sanitas, Compensar EPS y Aliansalud. Las 5 que no cumplían los indicadores eran: Saludcoop, SOS, Cafesalud, Cruz Blanca y Golde Group, y cinco más, que estaban en una situación intermedia, eran: Coomeva, Nueva EPS, Comfenalco Valle, Saludvida y EPS Ferrocarriles. En el régimen subsidiado la situación era más compleja, pues veinte EPS no cumplían con los indicadores de permanencia, entre ellas, Caprecom, y solo seis tenían mejores indicadores, al cierre del 2014.

En síntesis, todas las EPS tienen defecto patrimonial. Para evitar el colapso de la salud, todas deben presentar planes de recuperación y capitalización. ¿De dónde saldrán los recursos?