Honrar la vida

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

 

Después de la euforia que produjo la firma del primer Acuerdo de Paz, vino la desazón por el triunfo del NO en el plebiscito del 2 de octubre. Ahora que se conoce el Nuevo Acuerdo, los colombianos que de tiempo atrás apoyan el fin del conflicto armado, se aprestan a celebrar, con mesura, con mucho de incertidumbre y muchas dudas, la firma de ese nuevo documento con el que se pondrá fin al conflicto armado entre el Estado y las Farc.

La refrendación se hará por la vía legislativa, ya que el Constituyente Primario fue inferior al compromiso de refrendar un Acuerdo de Paz que constituía y constituye aún una apuesta ética frente a la vida, en el sentido en que al ponerse fin al conflicto armado, se evitarán las muertes de guerrilleros, soldados, policías y de civiles pobres, en especial, población rural (campesinos, indígenas y afrocolombianos) en donde tradicionalmente se desarrollaron las hostilidades.

Millones de colombianos que hacen parte del Constituyente Primario, no votaron en la jornada plebiscitaria y otros tantos, se dejaron llevar por el odio hacia las Farc, por el miedo inoculado por la campaña por el NO que lideró el Centro Democrático, junto a varias congregaciones cristianas que tergiversaron el contenido del primer Acuerdo y manipularon a un electorado que, con una baja cultura política, no pudo contrarrestar las mentiras que estos actores, políticos y religiosos, construyeron y difundieron masivamente. Y otros tantos, dijeron NO, sumidos en la completa ignorancia y confusión, fruto de la campaña de desinformación emprendida por noticieros radiales y televisivos. Entre estos, Noticieros RCN, La FM y La W, entre otros.

Con todo y lo anterior, le corresponderá al Congreso dar viabilidad jurídica y política al Acuerdo Final (II), con el que se pone fin al conflicto armado con las Farc. Eso sí, la tarea legislativa que se avecina, contará con la resistencia del Centro Democrático y los reclamos, ética y moralmente insostenibles, del destituido Procurador General, Alejandro Ordóñez Maldonado[1] y el ex presidente, Andrés Pastrana Arango.

Lo que se viene[2]

 

Malogradas la fiesta y la alegría por haber logrado ponerle fin a la guerra entre el Estado y Farc, tres asuntos claves aparecen en la agenda pública: el primero y el más importante, el sistemático asesinato de líderes sociales y políticos, reclamantes de tierras, defensores del medio ambiente y de los derechos humanos. En lo corrido del 2016, han sido asesinados 70 colombianos. El segundo, la implementación de lo acordado en La Habana, asunto que demandará enormes esfuerzos y cambios institucionales[3], así como una urgente transformación cultural que conlleva el desmonte del ethos mafioso que se entronizó en el ejercicio del poder político y en las prácticas y transacciones en todos los estratos sociales. Y el tercero, lo que podrá ocurrir en el primer escenario electoral de la posguerra que viviremos en 2018[4].

En lo que toca a las sistemáticas prácticas de violencia social y política ejercidas contra líderes campesinos, hay que insistir en la responsabilidad que le cabe al Estado[5] por lo que viene sucediendo con el asesinato de defensores del medio ambiente, reclamantes de tierras, miembros de Marcha Patriótica y líderes sociales y políticos.

Dichas muertes se producen porque el Estado no tiene el monopolio de las armas. Y parece que hay sectores de poder, dentro y fuera del Estado, a los que poco les interesa alcanzar ese urgente y necesario monopolio. La responsabilidad recae, de manera directa, en el conjunto de las Fuerzas Armadas y en los organismos de seguridad del Estado. No solo subsiste un lucrativo negocio de alquiler y compra de armas en un mercado ilegal, sino la voluntad política de sectores de poder militar, civil y empresarial (empresarios del campo) de asesinar a todo aquel que simpatice con ideas de izquierda, liberales, o aquellas que simplemente expresan procesos de resistencia al modelo económico neoliberal, en particular, a las actividades de explotación de los recursos naturales y la extensión del latifundio.

La persecución y el asesinato de líderes y lideresas se dan porque la vieja doctrina del enemigo interno, extendida contra civiles, aún sigue viva en militares, policías, empresarios del campo y clase política, que insisten en borrar a todo lo que les huela a izquierda.

En lo que corresponde al proceso de implementación de lo acordado en Cuba, hay  que advertir que el blindaje del Acuerdo, en el ámbito nacional e internacional, no será suficiente garantía para el cumplimiento de lo convenido en el Acuerdo Final (II). Ya sabrán encontrar los enemigos y detractores de ese proceso, los mecanismos y las estrategias administrativas y políticas para torpedear las transformaciones que deberán hacerse para dar cumplimiento a la palabra empeñada en el documento que pronto firmarán el Gobierno de Santos y la cúpula de las Farc.

El control ciudadano y el que deberán ejercer los organismos de control estatal serán definitivos si de verdad quiere el país y la sociedad avanzar hacia la consolidación de escenarios de posconflicto. De lo contrario, apenas si lograremos avanzar hacia escenarios de posacuerdo.

Y finalmente, el primer escenario electoral de posguerra (ojalá para ese entonces, el proceso con el ELN exhiba avances significativos) que viviremos en 2018, demandará del electorado una renovada postura ética que se corresponda con las nuevas  circunstancias políticas. Ello demanda la puesta en marcha de un profundo y sostenido proceso de transformación cultural que lleve a los colombianos a respetar las diferencias, a proscribir el ethos mafioso, a sacar las armas de la política, pero sobre todo, a venerar la vida por encima de todo.

[1] Véase: http://laotratribuna1.blogspot.com.co/2016/09/cayo-ordonez.html

[2] Véase: http://laotratribuna1.blogspot.com.co/2016/11/lo-que-se-viene.html

[3] Véase: http://laotratribuna1.blogspot.com.co/2016/09/dudas.html

[4] Véase: http://laotratribuna1.blogspot.com.co/2016/10/2018.html

[5] Véase: http://viva.org.co/cajavirtual/svc0507/articulo07.html