AL FIN ….. EN LA RECTA FINAL

EDITORIAL

A pocos días de la cita en las urnas, el próximo domingo 29 de mayo de 2022, para que todos los colombianos habilitados para explicitar su preferencia sobre los candidatos que hoy están en pugna por la Presidencia de la República: Gustavo Petro, por el Pacto Histórico, Federico Gutiérrez, por el Equipo Colombia, Sergio Fajardo, por la coalición Centro Esperanza y Rodolfo Hernández, a través del voto secreto, los ánimos se han venido caldeando cada día más tanto por los seguidores de cada candidato, así como de los aspirantes mismos, que, fundamentados en las encuestas que se han realizado últimamente, estructuran discursos triunfalistas a fin de asegurar, por lo menos, pasar a una eventual segunda vuelta, la cual ninguno descarta; no obstante, el candidato del Pacto Histórico, acaricia la idea de poder consolidar su aspiración que, desde el mismo día que inicio la campaña, ha soportado todo tipo de encuestas, ya que se ha mantenido en el primer lugar de preferencia para la presidencia.

En estos días ya es poco lo que cada candidato se juega entre los electores con respecto a quien es, que capacidades tiene para dirigir los destinos de un país complejo como Colombia, qué nivel de conocimiento posee sobre los grandes problemas que aquejan al país y qué ideas o propuestas está decidido a adelantar para superarlos, bien total o parcialmente, dejando eso sí avances significativos para que sus sucesores los puedan continuar y culminar satisfactoriamente.

En este proceso de conocimiento integral del candidato y sus propuestas, para bien o para mal, han jugado papel preponderante los medios de comunicación nacionales y regionales impresos, televisivos y radiales, por su amplia cobertura, así como las redes sociales las que llegan a través de tecnologías muy amigables, como la telefonía celular, de fácil acceso para recibir y emitir mensajes e incluso material publicitario por uno u otro candidato, a pesar de ser muy proclives a las falsas noticias, razón suficiente para que estos ocho días sean dedicados por las campañas políticas a coordinar todo lo relacionado con la logística del Día “D”, como se le llama a la fecha en que el pueblo colombiano tomará una decisión histórica, en el momento de mayor polarización política, como consecuencia de prácticas políticas históricas centradas en la exclusión, el odio, la violación de los derechos humanos, el asesinato de lideres sociales y el miedo, en confrontación de cientos de miles de jóvenes y mujeres, en los distintos puntos cardinales del país, que han visto conculcados sus más elementales derechos y su deseo irrevocable de trabajar por reconvertir todos aquellos aspectos que han padecido y que no están dispuestos a renunciar a un cambio, acariciando en cada acción la esperanza que se dé.

En este contexto, de fuerte tensiones, algunos medios de comunicación, hoy en manos de poderosos grupos económicos o de familias, con profundos enclaves con sectores económicos y políticos que han cabalgado sobre el estado de confort, a espaldas de la realidad de un país que si bien ha alcanzado en algunos aspectos desarrollos importantes, hoy está demostrado que las carencias y déficits en varios campos es notorio y que no pueden seguir maquillándose u ocultándose, porque el mayor riesgo que tiene el país es que se puede seguir encubándose una explosión social sin precedentes, sino se atacan las causas generadoras de los mismos, centrados en la corrupción y la violencia.

Por estos días, algunos medios de comunicación de nuestro país, a usanza de grandes democracias del mundo, han querido organizar lo que han llamado “El debate definitivo”, “El último debate” en la semana previa a las elecciones, los cuales, como sucedió con el previsto para el domingo pasado, en el que un solo candidato asistió, pues en su afán los medios de comunicación que se unieron para tal fin no tuvieron en cuenta que ese día había cierre de campañas, lo que imposibilitaba su asistencia, en otros, algunos candidatos no han participado en virtud de que entre los medios convocantes hay medios que han tomado partido directa o indirectamente con uno u otro candidato, no generándole garantía en esos importantes espacios públicos, lo cual es un llamado para que la imparcialidad, en estos asuntos, sea una conducta que permita al oyente, al lector o televidente ser un sujeto de los procesos participativos y no un burdo objeto para legitimarlos.

 

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