Del General Mosquera

DIEGO FERNANDO SANCHEZ VIVAS

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“Tomás Cipriano de Mosquera es un rezago del guerrero espléndido con dotes de estadista e inteligencia grandiosa que lo faculta para ver el proceso social y dirigirlo; en este empeño abundan los aciertos y de ahí su proyección histórica; explosiones de su temperamento relatadas en anécdotas y cuentos, son secundarias porque lo principal radica en su actuación social”.

Dicho fragmento citado del interesante texto: ‘Los Procesos Políticos Sociales Colombianos y sus hombres’ del abogado constitucionalista ya fallecido Ernesto Saa Velasco, resume magistralmente la dimensión histórica de gran general caucano Tomás Cipriano de Mosquera, nacido el 26 de septiembre de 1798. Podemos afirmar que el caudillo, militar, estadista, diplomático e historiador, fue uno de los gestores de la naciente república hace dos siglos.

Tal vez la característica más representativa de la recia personalidad y el carácter firme del General Mosquera era la vehemencia con que defendía sus ideas y sus pensamientos. Gracias a esa cualidad innata que evocaba el espíritu guerrero y altivo de los grandes estrategas militares de la historia de la humanidad, lograba infundir en sus adversarios el temor, y en los soldados de sus filas, el fervor y la confianza necesarios para salir victoriosos aún en los encuentros más difíciles y duros. Pero si bien en el campo de batalla su desempeño fue brillante, como conductor y orientador de la naciente república de la cual ocupó la presidencia en cuatro ocasiones, fue un visionario que trató de implementar medidas que en ese entonces eran consideradas abiertamente radicales.

Es notable el pensamiento del General Mosquera sobre la separación de la Iglesia y el Estado que materializa en aspectos puntuales como la libertad religiosa plena, el matrimonio civil, la enseñanza laica y la llamada “Tuición de Cultos” o autorización estatal para la práctica del ministerio. Mediante el Decreto del 9 de septiembre de 1861, el General Mosquera dispuso la desamortización de bienes de manos muertas, una medida cuyo objetivo principal era la redistribución equitativa de la tierra concentrada, improductiva y fuera de la enajenación. Al respecto, el maestro Saa Velasco en su obra anteriormente mencionada sostiene que: “Es destellante la noción de Tomás Cipriano de Mosquera sobre la tierra, en la historia nacional realiza el más decidido esfuerzo por terminar con su concentración; la desamortización en sus exactas proporciones, constituye el comienzo de una expropiación masiva por soluciones colectivas”. El General Mosquera fue también ferviente partidario de un federalismo como estructura de un Estado que pudiera suministrar a los derechos individuales la garantía debida. De sus ejecutorias como gobernante se recuerdan entre muchas otras las referentes a las vías de comunicación y la instalación fija de la navegación por el río Magdalena que unió al centro con la periferia y fomentó la salida de materias primas a los puertos.

Más allá de su eterna rivalidad con el General Obando y de su difícil temperamento, el General Mosquera se constituye en el artífice de las grandes reformas y el orientador de causas en la naciente república de hace dos siglos. El General Mosquera falleció el 7 de octubre de 1878.

NOTAS LOCALES: Nuestra más sentida voz de solidaridad con la Familia González Angulo, por el difícil trance que está pasando la destacada médica oncóloga payanesa Ana María González como consecuencia de un veredicto inexplicable de la Justicia Norteamericana, su aporte al conocimiento de la humanidad en materia de cáncer de mama es invaluable al igual que la generosidad incondicional con sus pacientes. Su inocencia se demostrará sin lugar a dudas.