Romper el muro neoliberal

Roberto Rodríguez

ROBERTO RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ

Profesor Universidad del Cauca

robespierre523@hotmail.com

A pesar de los conservadurismos actuales, la muralla que diariamente construye el neoliberalismo, cuyos ladrillos somos nosotros mismos, ya tiene grietas que demuestran la posibilidad de romperla. Pero, claro, hay que visibilizarlas aunque hoy solo existan en pequeñas cantidades:

  • Las solidaridades entre personas y grupos, que plantean unas relaciones sociales y humanas basadas en la colaboración mutua.
  • Los proyectos alternativos, que construyen nuevas formas de vida no obsesionadas con el dinero.
  • Las autogestiones comunitarias, que abren posibilidades a muchas personas y grupos excluidos de los sistemas económicos tradicionales.
  • Las autonomías políticas, como los autogobiernos, que implican la toma de decisiones en espacios más directos y legítimos.
  • Las interculturalidades, que plantean la interacción entre los pueblos y ciudadanos, con distintas visiones socio-económicas y políticas y aprendizaje mutuo de todas y todos.
  • Las resistencias a los poderes y macronegocios de las élites nacionales y extranjeras, que implican el desarrollo de formas de vida democráticas, incluyentes, y respetuosas del medio ambiente.
  • Los lenguajes diferentes que construyen mundos diferentes, pensando que realmente es cierto aquello de que “otros mundos son posibles”, mundos en los que quepamos todos, con vida digna.
  • Las luchas de las organizaciones sociales y comunitarias, que son los únicos espacios realmente democráticos que tenemos en la actualidad.
  • Las defensas de los derechos humanos y de la paz democrática, labores siempre presentes e indispensables para todos a pesar de los peligros que representan para sus defensores.
  • La racionalización de los consumos para no caer en los consumismos que enferman, degradan y contaminan, simplemente para vivir más y mejor.
  • Los rechazos a los militarismos y autoritarismos a que nos han acostumbrado, para pensar cada vez más en vivir sin temores y con seguridades integrales.
  • La erradicación de los racismos, machismos, discriminaciones y exclusiones, que no tienen razón de existir, pero que han dejado sin derechos a muchas personas y colectividades.
  • Las luchas contra las corrupciones y las impunidades, que cada vez ganan terrenos aunque no los suficientes, desarrollando unos criterios de justicia más eficientes y eficaces, más cercanos a las necesidades humanas a satisfacer.

Sin embargo, estas realidades que parecen a veces tan obvias solo son apreciadas por quienes son más libres, quienes no tienen colonizado su pensamiento, personas y colectivos que entienden las relaciones sociales de otro modo, sin individualismos, sin la obsesión del dinero.

Estas personas existen y desarrollan tareas como las mencionadas: ante la locura de la hidra capitalista neoliberal se resiste y se convive con las racionalidades progresistas interculturales. Como en la película, las flores rompen el muro.