El Rector

JORGE ELIÉCER ORTIZ FERNÁNDEZ

[email protected]

No podía dar crédito a lo que veía en las redes sociales en medio de las agitadas movilizaciones promovidas por los líderes estudiantiles de la Universidad del Cauca, apropósito, las que más dieron para hablar a nivel país, y
digo que vacilaba al reconocer si el personaje alto, de barba, y un poco delgado era un estudiante más dentro de la reyerta, pero no, era nada más y nada menos que el Dr. José Luis Diago Franco, reconocido Rector del claustro más importante a nivel país en formación de profesionales como lo es la Universidad del Cauca. Desde
que inició su “campaña” para llegar a la Rectoría, lo hizo con vehemencia, convencido de las tareas que iría a desarrollar en la Unicauca, para el logro del objetivo no escatimó esfuerzos exponiendo el porqué de su aspiración llegando inclusive a hablar con la dirigencia política del departamento, pasando por el estudiantado activo y egresados, gremio de profesores y exprofesores y según cuentas hasta entablando dialogo con altos
representantes de los gremios que tienen asiento en el Consejo Superior, órgano decisorio que tienen finalmente el poder de decisión para ungir de un sinnúmero de aspirantes en tan alto cargo con responsabilidades mayúsculas. Claro, fiel a su actuar y a sus convicciones políticas y sociales, desde el inicio del
conflicto, Alumnos Universitarios VS Gobierno Nacional, el Rector marco territorio desistiendo la invitación que hiciera el Presidente Duque por intermedio de la Ministra de Educación, a un encuentro de Rectores
encargados de los claustros universitarios del sector público, los motivos, seguramente ya habrá tenido la oportunidad de explicarlos, pero a decir verdad, conociendo los temas de la reunión y conociendo de antemano la posición del Gobierno de no aumentar un peso más de lo anunciado dentro del presupuesto
general de la república, realmente era inocuo asistir a un evento, que como todo el país pudo evidenciar,
parodiando uno de los pasajes históricos del país, sirvió de florero de Llorente para que las pacificas
movilizaciones conque arrancaron las jornadas, se convirtieran en verdaderas batallas campales que
entregaban nefastos resultados de un lado y otro refiriéndonos a las autoridades y al estudiantado en general.

Por lo tanto, continuando con su proceder dentro del conflicto, como uno esperaría del responsable de una institución que amenaza su permanencia en el tiempo ante la ausencia de una verdadera política educativa de nivel superior, tomo las riendas o el “toro por los cachos” asumiendo el liderazgo que requiere este tipo de acontecimientos, de ahí que al Rector lo vimos en las mesas de concertación con el estudiantado a plena luz del día, para que no se dijera que existía alguna confabulación para hacer quedar mal al gobierno, también lo
vimos en los campamentos improvisados por el estudiantado solidarizándose con los jóvenes que se resisten a creer que este país donde la danza de billones pululan en los bolsillos de los corruptos de cuello blanco, no exista la voluntad de adicionar presupuesto que permita la buena marcha de las instituciones universitarias,
finalmente, fiel a su espíritu altruista como quiera que hace parte de la Cruz Roja Internacional, arriesgo su propio pellejo colocándose en medio de semejante gresca, precisamente el día en que uno de los estudiantes lamentablemente perdió uno de sus ojos, la verdad, es que de no participar el Señor Rector y la Defensoría del Pueblo, hoy estaríamos lamentando mayores incidentes y muchos más afectados por los artefactos lanzados
del lado de los estudiantes y por parte de las armas empuñadas por los policías de la patria. En fin el propósito de este recuento sobre algunos pasajes desencadenados por las movilizaciones que ocuparon nuestra atención
por más de tres meses, seguramente habrá más que contar, obedece que es pertinente reconocer la actitud
valerosa que asumió el Dr. José Luis, reconocimiento que ya vienen haciendo algunos sectores de la sociedad e inclusive algunos medios de comunicación, porque los reconocimientos hay que hacerlos en vida, pero claro no
faltara ahora que salga algún despistado a decir que es el momento que presente renuncie a sus responsabilidades con la Unicauca, para que salve a Popayán desde la Alcaldía o al Departamento desde la Gobernación, dejémoslo que termine su proyecto educativo que lo tiene claro, y empezamos diálogos en el año 2022 cuando termine su performance.