¿Tan buenos los 100 días?… mmmmm…

Columna de opinión

Por: Eduardo Nates

L

a prensa hablada y escrita, la televisión y el cotarro político están celebrando el exótico parámetro de “los 100 días”, creado, a lo mejor, por las empresas encuestadoras o por el imaginario popular, para evaluar el desarrollo de los planes y metas de una gestión, por lo general, de largo plazo. Hoy se trata de analizar el desempeño del gobierno Petro, desde la toma de posesión (7 de agosto) hasta el martes pasado…

Partamos de que 100 días es muy poquito tiempo, frente a la duración total de un período presidencia. Veamos: 365×4+1 (del año bisiesto) = 1.461 días. Podemos decir entonces que 100 días solo significan el 6,84% del período… Si a esto le agregamos el desagradable “mesianismo” de Gustavo Petro (presumiendo de ser el único capaz de hacer los cambios y pretendiendo hacer “borrón y cuenta nueva”, porque no le sirve lo que han hecho los demás…), se vuelve muy pesado el tema… Así se genera más incertidumbre y más angustia entre quienes quieren avanzar, que somos la mayoría de colombianos.

Repasando diversos conceptos, varios analistas dan como el principal logro de los 100 días, la reanudación de las relaciones con Venezuela, lo que sin duda era necesario por razones humanitarias y estratégicas, frente a la invasión de migrantes venezolanos, gracias al caos en que se debate ese país -otrora pujante- generado por un gobierno de izquierda, con ideas marxistas-leninistas trasnochadas y retrogradas, igualitas a las de nuestro actual presidente… ¡Pero No creo! Hay muchas situaciones más urgentes al interior de Colombia, que requieren gran esfuerzo gubernamental. 

Mientras el país se derrite por debajo, debido al “ignorante” invierno, la “inclemente” ministra Irene Vélez lo desbarata por encima, generando un daño incalculable en la economía nacional. ¡Qué grave la locuacidad del gabinete!, con tanto aprendiz, cada uno por su lado, como esta ministra, a quien han debido “embozalar” desde hace rato. Sus planteamientos absurdos sobre “filosofía del petróleo” ya llevan el dólar en $5.000… y, por supuesto, muchas empresas quebrándose o queriendo irse…

¿Cómo va a ser un “importante logro” duplicar el costo de la canasta familiar? O ¿Aprobar una reforma tributaria confiscatoria y más desestimulante para las empresas que la inoportuna del gobierno anterior? (por la cual, los que hoy gobiernan, incendiaron el país…). Quienes no declaran renta ni están, por ningún motivo, en el radar de la DIAN, creen ingenuamente que la reforma tributaria no los toca, porque esta es “para los ricos”, sin darse cuenta de que esta medida los atenaza y exprime de forma cruel, desde ya, con los precios que pagan todos los días en la tienda de la esquina y en la plaza de mercado. Es decir, al desayuno, al almuerzo y la comida… No estarán propiamente felices al encontrarse tan rápido y tan de frente con esta tragedia, pero esto es por lo que ellos votaron en mayo y junio pasado…

Yo, francamente, no creo que quienes eligieron a Petro estén dichosos de oír las expresiones de su escogido, manifestando que el sistema de salud colombiano “… es de los peores del mundo…” cuando la mayoría de ellos está siendo aceptablemente atendida en los mejores establecimientos de salud de primera categoría, lo cual hasta hace poco era un privilegio de las élites… ¡El cubrimiento en salud hoy es del 95%! frente a menos del 50% de antes de la Ley 100. Tampoco creo que compartan la expresión mentirosa de que la pandemia del coronavirus fue mal atendida… Nunca creí que la mezquindad política llegara al nivel de no avalar el nombre del ministro Ruiz, como colombiano, para dirigir la Organización Panamericana de la Salud, porque simplemente provenía del gobierno anterior… Como dice Mauricio Vargas en su artículo del domingo pasado: “Una reforma de la salud, basada en cifras falsas no arreglará lo malo, pero sí dañará lo bueno.” 

Lo que sí revelan las encuestas es que quienes lo eligieron le siguen siendo fieles y que aún no recauda más adeptos de los que reclutó en junio. Hay que reconocer, sí, que, como dijo el presidente Uribe, ha sido coherente y está gobernando con las tesis que se hizo elegir. No como el incoherente y desleal JMS…