SOLIDARIDAD AL DIA

Columna de opinión

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Por RODRIGO SOLARTE – rodrigo_solarte@hotmail.com

La confluencia de crisis, climática planetaria, y enfoques humanos para la vida de la especie, la estamos viviendo y continuará desafiando creatividad y decisiones a todos los niveles de la organización que como sociedad nos hemos dado, y necesitaremos para afrontar desde este presente el futuro que aspiremos.

La POLITICA como ciencia integradora del saber y pensar para el hacer humano en esta CASA COMUN, tiene una oportunidad más para autoevaluar aciertos y desaciertos con las consecuencias, centrados en LA VIDA de los seres humanos que hemos subdividido y condicionado a intereses que llevaron a deshumanizarnos, y transformar el natural ser social, enfermando la individualidad con el egoísmo apropiador de decisiones que favorecerían  lo colectivo o  de común interés.

Luchando por la vida, familias, comunidades y sociedades, no se suicidan. Siempre han luchado y lo continuarán haciendo, acudiendo a las experiencias vividas, trasmitidas o compartidas desde otros contextos o parecidos.

Cuando personas, familias, comunidades, organizaciones creadas y nuevas, gestadas por las necesidades para el corto, mediano y largo tiempo, con sus gobernantes y dirigentes institucionales con equipos humanos y técnicos, conformantes del Estado-Nación con sus regiones, palpitan, piensan y acuerdan  el qué hacer, trabajos y los recursos económicos necesarios, las esperanzas se irán concretando con el mismo pueblo como sujeto hacedor de la historia.

Las solidaridades van entonces, desde lo personal y familiar hasta lo comunitario y Estatal, y desde lo inmediato al corto, mediano y largo tiempo. Incluyo en lo estatal a los alcaldes, gobernadores e Instituciones, tanto públicas como privadas e iniciativas grupales de las sociedades civiles y religiosas, e incluso organizaciones políticas que tengan al SER HUMANO como SUJETO, no objeto simplemente electoral.

En este inicio del 2023 podemos tomar al Cauca y Nariño, como Laboratorios humanos y territoriales de estas solidaridades para el corto, mediano, largo tiempo; el suroccidente, el país, países vecinos e Instituciones de la vida Espiritual y material, globales y locales.

Como soñadores con la PAZ TOTAL que avanza con las normales y complejas dificultades, seguimos esperando y ansiando la solidaridad, como seres humanos que también lo son, de los grupos que siguen en armas, confinando y multiplicando los maltratos que continúan viviendo: campesinos, indígenas, afros y demás comunidades marginadas.

Entendemos la solidaridad humana, vital para cultivar la convivencia en los contextos territoriales en los cuales transcurra ese proceso que se inició desde el vientre materno y paterno, entendida como familia embarazada.

Valores humanos como LA SOLIDARIDAD, se fue marginando por condiciones culturales promotoras del egoísmo, manteniéndose como instinto de la especie e incluso ampliándose a otras existentes en la naturaleza biodiversa.

Este importante valor que nos identifica como humanos, la diferenciamos por la permanencia, con la caridad, de corta duración y efecto, muy importante también, no solo en las urgencias, también por ser el inicio en no pocas veces, de planes y proyectos de largo aliento en la lucha por los derechos humanos y ambientales, paralelos o inspiradores de la integridad entre lo material y espiritual que somos, tanto mujeres como hombres y seres con mutaciones, de las cuales no son culpables.

Los procesos formativos deben cultivar, ampliar y profundizar este VALOR HUMANO, cuyas raíces crecen desde la familia con su ejemplo.

Desde las Ciencias de la Salud en la Universidad pública del Cauca hemos participado en varias ocasiones en estas catástrofes que afectan integralmente a Seres humanos y territorios, unidos a otras disciplinas e instituciones: regionales, nacionales y extranjeras. Ejemplos. Terremoto de 1983, jueves santo en Popayán. Sismo y avalancha del Rio Páez, otras de menor impacto.

Colectivisemos la solidaridad que se inicia con nosotros mismos.