La necesidad de conocer los candidatos (I)

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Nunca en la historia del Cauca y Popayán, habíamos visto una campaña tan reñida, ni con tanto candidato. Desde luego, poco innovadora, distinguiéndose para mal, por la suciedad de los comentarios en las redes sociales. Se nota despilfarros de dinero, en publicidad, y en controversiales encuestas, medios de comunicación, columnistas y líderes de opinión indicando públicamente la intención del voto.

La generalidad de los candidatos son colchas de retazos, con puchitos de cada color: rojo, azul, verde, amarillo, zapote, porque nadie podría ganar solo. De allí que la ciudadanía a la hora de votar, deberá buscar, los atributos de la personalidad, mensaje, discurso o comunicación, porque en programas de gobierno, muy pobres. Pues, no basta con decir que piensa hacer, si no dice ni como, ni cuando, ni con qué. Entonces, será simple palabrería o promesas que no cumplirán. Antes que mensajes, lo que la ciudadanía necesita son soluciones.

La primera elección popular de Gobernadores se realizó en 1992, un año después de la expedición de la Constitución Política. Antes de ser elegidos por el pueblo, eran designados directamente por el Presidente de la República. La Constitución Política dispuso que la ley fijara, entre otros aspectos, los requisitos para ser elegido gobernador. Y como el Congreso de la República a la fecha no ha fijado las calidades para aspirar al cargo de mandatario departamental, basta ser colombiano, y mayor de edad (artículo 40, Constitución Política).

Los candidatos se conocen medianamente a través del excesivo retoque de “photoshosp” con la mirada hacia el horizonte. Por ello, trataré de darle relevancia a cada actor político tratando de encontrar su diferenciación, desde luego, con mi obligación de respetar a la persona humana como elemento de primordial importancia para la construcción de la paz.

El ex general Leonardo Alfonso Barrero Gordillo, ex comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, goza de amplio reconocimiento entre las comunidades indígenas y campesinas de la región. Dio golpes importantes como militar, combatió frontalmente contra la subversión, organizaciones dedicadas al narcotráfico, bandas criminales y delincuencia común. Se inscribió para la gobernación, como un hombre común por el Centro Democrático. Se trata de un líder natural, con amplia formación militar en administración de recursos militares, derechos humanos, etc. Podría haber sido el gobernante ideal para un eventual postconflicto, si la comunidad indígena, campesina y todo el centro democrático votara disciplinadamente. Pero, tardíamente su discurso persuasivo, no alcanzó a encontrar la ruta para lograr la elección y decisión en el votante.

Gilberto Muñoz Coronado, ex secretario de educación, no podrá hacer honor a su segundo apellido, porque como dije al principio, los cuatro tienen un puchito de todos. Pese a que es un hombre con buena formación, coherente y decente, la comunidad indígena y campesina, también está fragmentada, por lo que no le alcanzarán los votos. Sin embargo, es claro, que estos dos candidatos colocarán una buena votación en menoscabo de los candidatos restantes que analizaré en mi próxima columna, si Dios lo permite.