LAS RESISTENCIAS AL CAMBIO

EDITORIAL

Por: Danilo Reinaldo Vivas Ramos

A pesar de las acciones y gestos del presidente y vicepresidenta de la república electos, expresados al conocer la favorabilidad que el pueblo les dio en la urnas el pasado 19 de junio, para dirigir el gobierno en el cuatrienio 2022 – 2026, el cual se condensó en el llamado a un gran Acuerdo Nacional, como estrategia para enfrentar los agudos problemas que afronta el país y potenciar las capacidades de los otros partidos y movimientos, diferentes al Pacto Histórico, marcado por el cambio, varios partidos y movimientos sociales, así como empresarios y otros sectores de la economía de nuestro país y amplios representantes de la sociedad colombiana se han acogido al llamado, por considerar de suma importancia pensar más en el país que en intereses particulares.

En este contexto, se han venido adelantando conversaciones internas tanto en el Pacto Histórico, como con los partidos y movimientos que están en el Gran Acuerdo Nacional, para avanzar en la conformación del staff de gobierno, con la designación de varios ministros: José Antonio Ocampo: Hacienda, Cecilia López: Agricultura y Desarrollo Rural, Patricia Ariza: Cultura, Alejandro Gaviria: Educación, Carolina Corcho: Salud y Susana Muhamad: Medio Ambiente; Álvaro Leyva: Relaciones Exteriores – Canciller; embajadores: Luis Ernesto Vargas  ante la OEA y Luis Gilberto Murillo ante los Estados Unidos y  Luis Carlos Reyes: Director de la DIAN. Nombramientos que quedarán en firme el 7 de agosto, día en que Gustavo Petro y Francia Márquez tomen posesión como Presidente y Vicepresidenta de Colombia, respectivamente, designaciones que han caído bien en general por las calidades personales y profesionales de los designados, a pesar, como es natural, del interés de que en alguna de dichas dignidades pudiera estar otra persona.

En esta semana, días previos a la instalación del Nuevo Congreso de la República que se realizó ayer, el Presidente electo anunció públicamente la designación de tres nuevos funcionarios de alto nivel que tendrá su gobierno, estos recayeron en tres reconocidos lideres indígenas que, atendiendo sus perfiles, experiencia y trayectoria en sus respectivas comunidades y movimientos sociales, ocuparán en el nuevo gobierno los siguientes cargos: la lideresa Arhuaca Leonor Zalabata Torres: Embajadora ante la ONU, la líder indígena del pueblo embera Patricia Tobón: Directora de la Unidad de Víctimas y el consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), líder nasa Giovani Yule: Director de la Unidad de Restitución de Tierras, cumpliendo con ello a las comunidades indígenas, no solo por el abrumador apoyo en las urnas que tuvo Petro en los diferentes pueblos indígenas del país, sino por el compromiso y  responsabilidad con quienes, por su condición étnica y cultural, siempre vivieron excluidos, máxime en áreas tan importantes y estratégicas para el logro de mayores niveles de bienestar y prosperidad para sus comunidades y el país, tales como los Derechos Humanos, la restitución de tierras y las víctimas, cargos que antes, en no pocos casos, eran ocupados por ‘personalidades’ del ajedrez político del gobierno de turno, sin mayores realizaciones en cada uno de estos campos, lo cual está plenamente demostrado por el deterioro que estos tres aspectos han tenido, por lo que se espera que quienes llegan, en correspondencia con el Programa de Gobierno del nuevo presidente, tengan la capacidad de ponerlos como puntos centrales en el compromiso de sacar adelante los Acuerdos de Paz y con ello avanzar hacia una paz estable y duradera, anhelo de todos los colombianos, los cuales, en el agonizante actual gobierno de Duque, pocos desarrollos estructurales y de fondo tuvieron.

Es quizá por esta razón que se han escuchado, con respecto a estas designaciones, en cabeza de tres indígenas: dos mujeres y un hombre, este último caucano, voces de inconformidad y escepticismo a nivel nacional y en el Cauca, por parte de algunos sectores que aún piensan que los cargos importantes y estratégicos, como los antes mencionados, estaban predestinados para los que siempre han usufructuado el poder para sus intereses y beneficios, e incluso para quienes, en oscuros días de nuestra patria, para victimarios, terratenientes y transgresores de derechos humanos.

Las resistencias a los cambios son lógicas por naturaleza, en algunos sectores, que ante el cambio generan todo tipo de obstrucciones, parapetos y oposiciones a fin de no salir del estado de confort, usufructúo y beneficios que por años han tenido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.