Fútbol colombiano

Columna de opinión

Por: Jorge Eliecer Ortiz Fernández – @jeliecerortiz – Jorgeeliecerortiz@yahoo.es

H

ablar de fútbol en nuestro país, casi que está a la par del tema político, no existe rincón en el país, donde espontáneamente, nosotros, los fanáticos del fútbol, realicemos sesudos comentarios sobre el comportamiento del equipo amado, incluyendo desde la alineación del once, de los cambios realizados por el entrenador y hasta nos atrevemos a pasar esa línea insondable trazada por los dueños del fútbol cuestionando los vericuetos internos para elegir a los directivos, en veces, hasta desconocidos por el gobierno mismo, quienes ha intentado desde el ministerio del deporte proponer estrategias buscando  impulsar la democratización de la actividad, de tal manera que, la dirigencia en ascenso,  impulsadores de los equipos base, hagan parte del devenir futbolístico del país. Desde las graderías, los hinchas del fútbol observamos, como alrededor de este deporte de masas, se mueven diversos intereses, no de otra manera se explica, como connotados dirigentes colombianos se han visto inmersos en sendos escándalos en atención a “negociados” con la boletería y quien lo va a creer, en el cobro de importantes sumas de dinero para favorecer las sedes de diferentes torneos internacionales. En fin, es un mundo soñado para muchos dirigentes que observan cómo el mundo del fútbol mueve sumas inimaginables de dineros, incluyendo por supuesto, las bondades de conocer al mundo y la fastuosidad que ofrece el turismo más sofisticado en materia hotelera y de gourmet. 

Motiva este lacónico pero real preámbulo, sobre lo que sucede en el deporte de masas, específicamente con el actual torneo colombiano aportas de entregar una segunda estrella el próximo siete de diciembre, cuando se enfrenten los dos equipos líderes de los cuadrangulares, liderados por Millonarios y Águilas Doradas, opcionados de primera para disputar el título. A decir verdad, desde esta esquina, frente a lo sucedido en el torneo que clasificaba a los 8 finalistas, es difícil, no caer en ciertas incertidumbres o perspicacias frente al desempeño de equipos que, durante la vigencia del torneo, mostraron solidez en todas sus líneas, evidenciado en las postrimerías una curva de descenso en su rendimiento de 180 grados, llegando casi que a comprometer su clasificación. Y es que, justamente esta incertidumbre  se sucede cuando en el país está proliferando las “casas” de apuestas, que desde luego no las vamos a citar, por obvias razones, lo que, a juicio de algunos ciudadanos, están interfiriendo en los resultados últimamente registrados en el rentado nacional, más a aun, cuando este tipo de actividades, han tomado como imagen corporativa ex jugadores que le dieron brillo a la actividad futbolera, tanto en el ámbito local como internacional, los cuales son conocedores de artilugios comprometedores que ponen en entredicho la idoneidad que se debe tener en un campo de juego, tema por demás de alta peligrosidad,  máxime en un país, donde domingo a domingo o jornada tras jornada, se observa la gran fanaticada que existe alrededor de los 18 equipos que conforman el cuadro futbolero del país. 

Por la salud del fútbol, y de manera especial de los aficionados, esperamos que los jugadores se la estén jugando con total honestidad, sea por la camiseta que sea, ya en el país, tenemos ingratos antecedente, donde un jugador muy querido en Colombia, perdió la vida, en razón a que, por una desafortunada jugada, hizo trizas las casas de apuestas, dejando maltrechos bolsillos de apostadores, quienes pasaron una funesta cuenta de cobro a la vida.