Ingenieros agrónomos, les llegó el día

Editorial

Por: Marco Antonio Valencia Calle

A todo el mundo le llega su cuarto de hora para servir y lucirse con sus saberes, conocimientos y experiencias; y ese día llegó para los ingenieros ambientales, los ingenieros agrónomos y los ecólogos.

 El Plan Nacional de Desarrollo para los próximos años tiene en sus líneas de trabajo componentes claves en la formación académica y social de esas nobles profesiones.

Por lo tanto, su experticia y conocimientos están ligados al cuidado de la naturaleza y el trabajo agrario.

Y en esa dimensión están llamados a guiar los procesos en la lucha por preservar la vida, el agua, cuidar las selvas, evitar la deforestación, volver la agricultura un negocio sostenible, entre muchos otros temas relacionados.

Sus acciones profesionales garantizan hoy en día la seguridad alimentaria, además de generar el espectro necesario para el uso de energías limpias y las transformaciones sociales que Gustavo Petro, como líder mundial de los temas de cambio climático, está posicionando en el imaginario colectivo.

Si alguien nos puede explicar los daños del cambio climático en la Tierra y sus efectos sobre los seres y la seguridad alimentaria en los próximos años son ellos, los ingenieros. 

A ellos si les creemos, son científicos, han estudiado, han leído y experimentado con el tema, y no son políticos ni charlatanes.

Gracias a los ingenieros agrónomos sabemos que el hombre sobre la tierra no perecerá. Que los seres vivos persistiremos y lograremos subsistir. Hay que escucharlos.

Es bueno escuchar la voz de los que nos llenan de esperanza porque saben lo que tenemos, la riqueza y el valor de nuestra naturaleza, y el sacrificio que somos capaces de hacer los colombianos para salvar el planeta.

La hoja de ruta para el bienestar de la gente está ligado a la conservación de la naturaleza y la transición energética, y son los ingenieros agro-industriales y los ecólogos los que pueden cimentar acuerdos reales para lograrlo. 

La tragedia de Colombia en temas ambientales ha girado en torno al analfabetismo sobre el tema, a la no escucha de los poquitos profesionales que teníamos en el ramo; ahora la cosa es distinta, ahora hacen falta, su discurso cambió el modo de pensar de muchos y la realidad nos hizo aterrizar. De loquitos con discursos extraños a héroes que salvarán el mundo. La vida da vueltas.

Hasta hace pocos años eran los niños los únicos que en casa nos pedían cuidar la tierra y no arrojar basuras en la calle; y en las calles eran los pueblos indígenas cantando y pidiendo cuidar la mama pacha, pero ni unos ni otros tenían la fuerza suficiente para que sus mensajes calaran en la sociedad. Y los expertos hablando de desastres naturales eran tachados de loquitos de izquierda, exagerados sin oficio.

Los ingenieros agrónomos y profesiones similares tienen que aceptar sus destinos y el reto que la vida les puso. Es ahora o nunca, cuando sus recomendaciones y capacidades intelectuales como expertos tienen que proyectarse para liderar esos temas en el Cauca, Colombia y el mundo.

No se trata de infundir miedo ante el panorama de angustia; al contrario, se trata de forjar y cimentar proyectos para proteger la biodiversidad, generar modelos de agricultura saludable y visibilizar la protección del patrimonio bio-cultural. 

Mucha suerte en su misión y feliz día.