¡Todo por una mujer!

gisela delgadowebGISELLE DELGADO

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Cual novela mexicana, sucedió solo por amor. Estas, las palabras textuales de uno de los funcionarios públicos que representa al pueblo colombiano. Si desde lo novelesco lo valoramos, habría que decir “pobre defensor”. Lo que trataré en esta columna, será quizá repudiado por feministas que nunca han tenido la valentía de hacer un cacerolazo en contra del papel de la mujer en el capitalismo y su función en los sistemas mediáticos. La sub-cultura del narcotráfico ha vendido la voluptuosidad de la mujer. Tetas y culos prominentes, como el mercado más apetecido por empresarios, políticos y altos funcionarios. Mostrar en ese mercado es saber venderse al mejor postor. Y es aquí cuando la mujer siendo un producto comercial empieza no solo a perder la dignidad, cuando en el sistema se ofrece; sino que es un caldo de cultivo para mujeres de escasos recursos que con grados altos de analfabetismo, y mediadas por la televisión, aprenden a vender su cuerpo, exhibiéndolo (lo que en psiquiatría llamamos una conducta histérica) La mujer mostrando su trasero, se enfada diciendo “atrevido”, al hombre que se lo mira con apetito.

Con esto no estoy justificando la acción de los acosadores, lo único que si es evidente es que los acosadores no se meten con mujeres inteligentes. Sólo esta postura es un límite para poner en su lugar a cualquiera que intente acosar. El cacerolazo que se ganó el representante de una de las tantas IAS creadas por la constitución del 91, nos evidencia que estamos muy mal representados. Una fiscalía que maneja el ‘mercado de la cuca’, una defensoría que ‘se atrapó en las mieles del amor’ y una procuraduría que esconde sus apetitos sexuales en la morronguería. Mejor dicho: ¡Esto es un Circo!

Los movimientos feministas que hacen tanta insistencia en el respeto a la mujer deberían reforzar sus manifestaciones de rechazo a esta cultura de prostitución femenina que se potencializa en el capitalismo, haciendo de la mujer un instrumento de venta y publicidad. Hasta para vender un cepillo de dientes muestran el trasero o lo más prominente que tengan. Es aquí donde se gesta el mayor irrespeto a la condición femenina. Vale la pena decir que no estamos hablando de la mujer humilde, empobrecida y marginal a quien ancestral o culturalmente le enseñaron que dejarse golpear y violentar sexualmente es ‘normal’. Esto es un aspecto que si merece la pena trabajar en campañas educativas y ante todo judiciales, para que este hombre latino malcriado y analfabeto funcional no agreda más con su puño, a su compañera en la vida. Qué bueno sería que los medios de comunicación a través de sus dramatizados reforzaran valores y enseñaran las medidas de convivencia y fraternidad que deben construir una familia para una verdadera sociedad pensante. El cacerolazo del defensor es una radiografía del caos que se vive en este país, agotado y cansado de una clase dirigente incompetente; pues estos funcionarios son elegidos por una mayoría política que no está pensando en quien le sirva al pueblo; sino como siempre, en quien le sirva a sus intereses políticos y partidistas. Otra vez la doble moral en Colombia. Pidiéndole la renuncia a quien tan benevolentemente eligieron.