Silvia, un encuentro con nuestras raíces

Uno de las principales efectos que sufrieron los habitantes de Silvia tras la toma guerrillera de mayo de 1999, fue la disminución del turismo en el municipio. Con la firma de los acuerdos de paz, los habitantes de Silvia buscan reactivar una de sus principales actividades económicas, a través de exaltar la diversidad étnica y cultural de los siete asentamientos indígenas que conforman el municipio.

El 19 de mayo de 1999, los habitantes de Silvia fueron sorprendidos por el ataque del sexto frente de las Farc, guerrilleros de la columna Jacobo Arenas, ingresaron por las cinco vías de acceso al municipio y atacaron con cilindros los principales centros de comercio.

En la arremetida, que duró dos días, murieron tres uniformados y un civil, además de dejar un centenar de viviendas destruidas. Los habitantes recuerdan con nostalgia la tranquilidad que se extinguió aquel día. “La Suiza de América”, como la llaman sus pobladores empezó a vivir en un estado de incertidumbre al quedar a la merced del control guerrillero.

Durante tres años, la fuerza pública y la alcaldía del municipio tuvieron que trasladarse a Popayán para ejercer sus labores. El comercio y el turismo, uno de las principales fuentes de ingreso del municipio se estancaron y el departamento empezó a sufrir no solo ataques de la guerrilla sino la arremetida paramilitar que a partir del 2001 dejó centenares de victimas.

De acuerdo con el Registro Único de Victimas, en el municipio se han reportado 439.266 hechos victimizantes, donde 36.516 han afectado a la población indígena.

Según el DANE el 79,7% de la población residente en Silvia se auto reconoce como Indígena, donde el municipio se conforma por 7 resguardos: Ambaló, Guambía, Quizgo, Pitayó, Quichaya, Tumburao y la Gaitana, las zonas campesinas de Usenda y Santa Lucia, y la zona urbana.

Las poblaciones indígenas asentadas en las estribaciones de la cordillera central, como el municipio de Silvia, se encuentran en una zona que históricamente ha sido estratégica y de gran importancia para los grupos armados, que hace parte del eje estratégico donde convergen canales de comunicación entre la Amazonía y el Océano Pacífico, Ecuador y el Valle del Cauca.

Uno de los principales efectos que sufrieron los habitantes de Silvia tras la toma de mayo de 1999 fue la muerte del turismo, que era una gran fuente de ingresos para el municipio. Nativos cuentan que antes de la toma guerrillera, caleños y payaneses se reunían en la plaza principal de Silvia para compartir las costumbres de las comunidades Guambianas, un grupo humano con base económica campesina, ligada a la economía de mercado con los pueblos vecinos y la ciudad de Popayán, que han mantenido sus estructuras culturales indígenas.

Impulsados por ese recuerdo, con la firma de los acuerdos de paz, los habitantes de Silvia le apuestan a crear un turismo enfocado a la de integración y comercialización de los valores culturales y naturales de las comunidades ubicadas en el nororiente del Departamento del Cauca, a tan solo 59 Kilómetros de Popayán.

De ahí que el municipio, con su Plan Sectorial de Turismo, le apunta al posicionamiento como un destino de talla departamental, nacional e internacional, que en articulación con el Plan de Desarrollo 2016-2019, Silvia de Todos con Todo y Para Todos, tiene como finalidad “Impulsar y promover en el Municipio de Silvia un desarrollo sustentable y sostenible del turismo a partir de procesos de articulación, educación, concertación, políticas y promoción de las acciones interculturales de las comunidades que permita mejorar su calidad de vida.”.

Se resalta de la región las reservas naturales, que la convierten en atractivo turístico, como son la Ruta Altogranda-Usenda-San Antonio, la ruta Silvia-Chuluambo- San José- Vallenuevo y la Ruta Silvia-Las Trescruces-Alto de la Palma. Igualmente, Silvia cuenta con importantes eventos, propios de su cultura, como son la Semana Santa, el Festidanzas, los Carnavales de Blancos y Negros, así como las Fiestas patronales.

De otra parte, los habitantes del municipio promocionan la artesanía, que es una de las manifestaciones más representativas de la cultura de la región, que hace parte de su identidad y donde se refleja la idiosincrasia y el espíritu de los pueblos que la habitan, que cuentan historias a través de los gráficos, diseños y sirven según ellos, como amuletos de protección y prosperidad.

Cabe resaltar, que el sector artesanal se constituye en un importante renglón del sector económico y productivo del municipio, miembros de las etnias indígenas nasa y guambiana y de los sectores campesino y urbano,  están organizados en el grupo “Etnikas”, una Asociación de Artesanos y Microempresarios de Silvia que comparte sus saberes.

Cada martes, en el pueblo andino de Silvia, tiene lugar el mercado Indígena de la comunidad, un evento considerado como un importante encuentro cultural entre las diferentes etnias que habitan el territorio y que se ha mantenido durante siglos.

Los visitantes tienen la oportunidad de ver a los indígenas locales de la comunidad comercializando entre ellos, productos agrícolas como la panela, la trucha y el ají se intercambian entre las comunidades al igual que otras manufacturas artesanales, tales como bordados y mochilas tejidas en lana.

El turismo étnico que propone la Comunidad de Silvia invita al viajero a interactuar con los anfitriones para conocer su cultura, rituales religiosos, las danzas, los vestidos, la gastronomía, el modo de vida, e incluso sus dialectos autóctonos, entre otros.