Seamos siempre de Carácter

JESÚS ARCOS SOLANO

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En este mundo que habitamos, disfrutamos de los deleites de la vida; pero también soportamos sufrimientos. El presente está a la mano, el futuro es incierto. Busquemos que cada día por vivir, el carácter se fortalezca.

En la evolución de los sucesos por los que pasamos, nos pueden llegar momentos de satisfacción, que disfrutamos a placer. Bueno fuera que todo sucediera así.

Muchos hechos han sido de permanente espera; como cuando estamos pendientes de un empleo que solicitamos; valiéndonos a veces de un político, de una “palanca”, o de otros medios; cuando el ideal, debería ser, tener en cuenta la idoneidad de la persona, su honestidad y responsabilidad. Seguramente, que quien obtuvo el cargo por méritos propios, por su capacidad; será un funcionario sencillo, sin aspavientos, con buenas relaciones humanas, atento con el público, dispuesto a servir. De esta clase de empleados, claro que los hay; son pocos. Ojalá que todos fueran así; las oficinas marcharían siempre en forma normal, ordenada; porque el funcionario se limita exclusivamente a cumplir sus obligaciones, sabe que hay derechos pero también deberes.

Lástima, que en muchas dependencias estos eficientes empleados son mal vistos, por los irresponsables, que lo bueno, lo ven malo. Estos irresponsables son los que cayeron en paracaídas; los que llegan por pago de un favor político. A éstos se les busca el acomodo, sólo para que devenguen, porque para que se desempeñen, como idóneos, quedan muchas dudas. Hacen alarde de su seguridad en el cargo; el orgullo, la soberbia, la vanidad y la pedantería son sus aportes. Muy pronto notarán que su proceder, no es el correcto. Se ganan la malquerencia de los compañeros de trabajo.

El público será el primero en notar el egoísmo, la ambición, y otros detalles negativos que desdicen de su manera de obrar. Pronto verán su equivocación.

Como el tiempo de los vacas gordas pasa para los jefes, al subalterno también le llega su hora; y el que ríe de último, ríe mejor. Hasta sus leales seguidores, les dan la espalda. Entonces seamos sencillos, como siempre somos, no cambiemos nuestra personalidad; cualquiera sea la situación, en que nos encontremos.

Que por nuestro buen proceder, no nos puedan dedicar estas coplas :

El que nunca ha sido cosa,

Y que cosa llegó a ser;

quiere ser tan grande cosa,

Que no hay cosa como él.

No deja de ser basura,

Lo que en el suelo se barre,

porque aunque suba a la altura,

No deja de ser basura.

Pensemos mejor, y reflexionemos, sobre este pensamiento:

No eres más, porque te alaben, ni menos porque te vituperen; lo que eres, eso eres, y no más”.