Se le acabó el período

EDUARDO NATESEDUARDO NATES LÓPEZ

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El pasado 20 de junio, del año en curso, terminaron las sesiones del Honorable Senado de la República, correspondientes a la legislatura que arrancó el 20 de julio de 2015, presididas por el caucano Luis Fernando Velasco Chávez (a quien Daniel Coronell, en su columna de la Revista Semana del 12 al 19 de junio se refirió como: “el decepcionante presidente del Senado… a cuya incompetencia le deberemos siempre la impunidad del Magistrado Pretelt”).

Quienes somos observadores del desempeño de nuestros “Padres de la Patria” sabíamos que nada, absolutamente nada, trascendental iba a suceder para el Cauca, durante el lapso en que esa dignidad transitoria estuviera en manos de Velasco Chávez. Igual ocurrió cuando otros senadores Caucanos como Mario S. Vivas Troches, Humberto Peláez Gutiérrez o J. Aurelio Iragorri Hormaza ocuparon la misma posición en sus respectivas épocas. Y no lo digo con ánimo peyorativo o pendenciero. Lo comento así, con crudeza, porque a pesar de que se nos haya querido mostrar aquello como un “… premio que la democracia le confiere a la región de origen del personaje…” no pasa de ser una mera responsabilidad administrativa para coordinar algunas funciones operativas de ese cuerpo legislativo y representarlo en las ocasiones sociales pertinentes. No en vano, hace algún tiempo, tuvieron que aplicársele unas importantes modificaciones a las funciones propias de ese cargo, cuando tenía facultades nominativas y de ordenador del gasto y se dieron no pocos casos de abusos verdaderamente aterradores que concluyeron con el vergonzoso final del distinguido actor tras las rejas, situación que en el caso del caucano Velasco Chávez, por supuesto, no ocurrió ni iba a ocurrir por motivo alguno. Excluyo así, de antemano, cualquier alusión personal o interpretación malintencionada que otros pretendan darle a este artículo.

Cosa diferente es el manejo o la utilización política que quiera dársele al tema. Es decir, intentar convencer al electorado o a sus militantes que aquel paso fugaz por ese escritorio, sería una oportunidad única en la vida (como coger el cielo con las manos) para una región empobrecida y disminuida hasta límites vergonzosos, a la cual, ni siquiera los 14, o más presidentes de la república, (entre hijos propios y adoptivos) salidos de este suelo, han podido detener en su vertiginoso deterioro.

Bien recuerdo que en la pasada campaña para la alcaldía, la candidata Jimena Velasco Chávez, esgrimía como argumento fundamental para atraer votantes, el supuesto de que “…si la alcaldesa es hermana del Presidente del Senado, eso traería beneficios incalculables para la ciudad…”. Pero muchos de sus potenciales electores hicieron esta cuenta elemental: El alcalde elegido se posesiona el primero de enero de 2016; el congreso estará en vacaciones desde diciembre de 2015 hasta marzo de 2016, cuando regresan a sesionar; a partir de ese momento lo único “interesante” que hacen es buscar el nuevo presidente; y así se les va hasta el 20 de junio; luego el argumento era absolutamente inválido. Y Así resultó.

Finalizado el sueño vendrán las despedidas, los homenajes, los reconocimientos y las condecoraciones (ya se anuncia la de la U del Cauca, agradeciéndole su paso por esas aulas….) por: “…tan encomiable labor, nunca antes vista en los anales del Congreso…” cuando lo único tangible que quedará para esta región -pero especialmente para la “vanidoteca” del personaje- será una gran cantidad de fotos de frente y de perfil, (bajo la experimentada asesoría de imagen de Fernán Martínez, al mejor estilo Julio Iglesias o Juanes…); bastantes discursos más llenos de palabras que de ideas; un par de videos con Santos, en sus teatrales viajes a La Habana y los titulares de prensa, contando que el penúltimo día del paro agrario que sitió angustiosamente la ciudad de Popayán, apareció orondo el Presidente del Senado con “la llave de la portada de la panamericana y gracias a eso se logró desatorar el paso…”

Pues aunque parezca increíble, se le acabó el periodo a LuisFer, y ahora sin esa tarima tendrá que definir si sostiene su cuasi – anunciada precandidatura a la Presidencia de la República. Entre tanto sus electores pueden volver en sí, a enfrentar su cruda realidad, sin el deslumbre del “ilusionismo político”.