Procesos y año electoral

RODRIGO SOLARTE

Pediatra

rodrigo_solarte@hotmail.com

La consecución de la paz es un propósito universal. Cada región y país con la historia y sociedad lo aborda a su manera. Todos los imperios que han existido la han condicionado a sus intereses. Los intereses de las clases sociales y sectores de ellas son: económicos, educativos, culturales, que conforman lo político. El antagonismo de tales intereses, ha llegado a comprometer todo el proceso vital humano, desde el nacimiento hasta la muerte, integrando en las luchas por el poder, a la misma naturaleza con su biodiversidad y riquezas, el suelo y subsuelo, espacios aéreo y marino determinados por convenios, consensuados o forzados.

La entrega de las armas por las FARC-EP y su compromiso irrenunciable en la construcción de condiciones materiales y espirituales de justicia, derechos y deberes, la verdad de la historia vivida, por ellos y demás actores de la guerra con todas sus consecuencias para los demás seres humanos y la naturaleza, ingresa a Colombia en el panorama latinoamericano comprometido con la paz de la región y la justicia social, dando prioridad a las víctimas y habitantes del campo, con toda la diversidad cultural y ecológica existente y esperanzadora para todos los colombianos.

Las experiencias vividas en el contexto que haya correspondido, se impregnan a la memoria, a las emociones, conocimientos y expectativas a corto, mediano y largo tiempo.

La inseguridad creada y utilizada por la guerra, las promesas incumplidas, mentiras y tradiciones familiares antisociales, difusión engañosa de información por las redes sociales, como las encuestas dirigidas a estimular reacciones primarias o instintivas, son el abono permanente a la desconfianza sobre el futuro de procesos puntuales o con perspectivas de mejoramiento de las condiciones de vida existentes en este y otros períodos de la historia.

La actitud humana ante los procesos puntuales no es igual. Será diferente si se es, actor, víctima, victimario o espectador. Los principios, valores e intereses, conscientes o inducidos por la cultura o culturas con las cuales esté o se haya relacionado. Ejemplos: el principio valorativo de LA VIDA , LA PAZ , DIGNIDAD, JUSTICIA, SOLIDARIDAD, de valores como el SER SOCIAL E INDIVIDUAL, DEL DIALOGO, el tener DEBERES Y DERECHOS, individuales, familiares, sociales, ambientales, como especie humana y con las demás especies.

Todos los seres humanos tenemos nuestra individualidad. Los instintos primarios se humanizan a través de la educación. La familia y la escuela en el contexto geográfico cultural inicial y siguientes, son determinantes. Lo estable o inestable, como el de desplazados y emigrantes internos y externos, perseguidos y perseguidores por no compartir intereses e ideas, legalidad o ilegalidad, según la norma vigente para esa etapa evolutiva de la sociedad, debemos tenerlo muy en cuenta.

Estas consideraciones, son solo una muestra de la diversidad humana existente, y la necesidad de procesos convergentes para concretar integralmente propósitos fundamentales como lo es, la consecución de LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL, democráticamente concebida, pero torpedeada en nuestra realidad cultural, por quienes, sembrando dudas e incertidumbre, aspiran a que sus compatriotas, los vean como insustituibles y representantes de un sistema de valores, como lo es el Neoliberal, considerados por algunos de ellos, como¨ el fin de la historia¨, o merecedor, cuando más, de simples retoques retóricos, mientras pasan los procesos electorales, pues sus principios son como dogmas de fe.

Las polarizaciones nos llevaron a la guerra. LOS ACUERDOS logrados en la Habana y por lograr en Quito con el Eln, no son la paz. Son el reinicio de procesos, que por sobrevivencia y amor a la vida, muchas comunidades, organizaciones sociales, gremiales e incluso políticas, han liderado, resistiendo a su exterminio o marginamiento, esperanzadas hoy, gracias al cambio de paradigma, como es de dar, mucho mayor importancia a la paz que a la guerra, a la vida que a la muerte, mirando más, el presente y futuro de las nuevas generaciones, sin olvidar las enseñanzas del pasado, con todos sus errores y aciertos, que las experiencias de resistencia también proporcionan.

Los documentos de los Acuerdos logrados y por lograr, muestran por escrito, la voluntad de mejoramiento social integral que los participantes asumen con la historia a nombre de todas y todos los colombianos, SI o No comprometidos con ellos.

El año electoral 2018, es solo una etapa de este proceso, muy importante por sus consecuencias. Muchos subprocesos continúan en marcha por la construcción de la Paz con justicia social, reto que ya ha asumido este subcontinente llamado “DE LA ESPERANZA”.