¿Por qué es tan molesto que Maluma reciba un reconocimiento estatal?

CHRISTIAN JOAQUI

chris@joaquiabogados.co

El 7 de abril de 2017 Maluma, cantante y compositor de reguetón, fue condecorado por el Gobernador de Antioquia, con el escudo de ese departamento que a su vez es el máximo reconocimiento que se otorga a una persona o entidad. Una de las razones que esgrimió el Gobernador para otorgar dicho galardón es que “ha impactado” en el mercado de la música en varios países, a pesar de su corta edad.

Pude percibir en foros y redes sociales un sinsabor manifestado en burlas, memes y toda clase de comentarios que dejan ver un rechazo a esa determinación del gobernador Luis Pérez, que al tiempo que reconoce a una persona, también lo hace a un tipo de música que generalmente refuerza o hace apología a nuestra cultura patriarcal, machista y en ocasiones misógina.

Este episodio me recordó un ensayo que leí hace algunos años. Se trata del que fue publicado por primera vez en 1986 por el filósofo libertario Robert Nozick, cuyo título es la siguiente pregunta: ¿Por qué los intelectuales se oponen al capitalismo?

En ese ensayo Nozick distingue a los intelectuales, no necesariamente como personas inteligentes o de alto nivel académico, sino a quienes se dedican a expresar ideas mediante las palabras como periodistas, escritores, algunos profesores… quienes, por lo general, sienten apatía y disgusto contra el capitalismo, porque consideran que ese sistema los valora muy poco, en comparación con otros profesionales de menor valía y que son muy bien recompensados por el mercado.

En el mercado, según Nozick, de manera contraria a lo que ocurre en ámbitos académicos, la distribución de los reconocimientos no se da por el mérito, sino por la capacidad de ofrecer bienes o servicios altamente demandados.

El reguetón ciertamente es una música muy popular y por eso, probablemente quienes dediquen sus capacidades a satisfacer esa demanda del mercado, tendrán mejores probabilidades de reconocimiento. Quizá muchos artistas nuevos o consagrados, por esa razón han ido a parar o a darse una vuelta por esos terrenos tan fértiles para las utilidades.

Con lo que pasó en Antioquia, sucede que, contrario a lo que decía Nozick, el reconocimiento ya no es sólo en el mercado, sino también en otros ámbitos en los que no necesariamente la distribución debe darse en razón de la oferta y la demanda.

Intuyo que hay una probabilidad alta de que existan otros artistas, cuyas obras excedan estéticamente la propuesta de Maluma y a pesar de ello (o tal vez por esa misma razón) no satisfacen las demandas de arte del mercado.

La razón de la molestia puede ser porque, siguiendo a Nozick, si el mercado no distribuye el producto de acuerdo con méritos personales, una sensación de injusticia conduce a que algún sistema debería hacerlo. Probablemente un sistema público estatal que satisfaga lógicas diferentes a la de oferta y demanda.