Popayán: riesgo latente que se puede prevenir

14 fallas geológicas, tres ríos que la rodean y constantes movimientos en masa, son algunos de los fenómenos que podrían causar alguna emergencia en la ciudad. La alerta amarilla está activada, las oficinas de gestión del riesgo han desarrollado algunos planes para monitorear y prevenir, pero la conciencia ambiental de los ciudadanos es la clave para evitar un desastre.

Por: Olga Portilla Dorado

olguitaportilla@gmail.com

Luego de la emergencia ocurrida en Mocoa el pasado 31 de marzo a eso de las 11:30 de la noche cuando se desbordaron los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, que sumados a la inclinación natural del terreno en esta ciudad provocaron una gran avalancha, la alerta en todo el territorio nacional se prendió, pues las condiciones meteorológicas en la mayoría de municipios según los pronósticos del Ideam es que continúan las lluvias y por ende el incremento en el nivel de los ríos.

Esta semana en su visita a la capital del Putumayo, el presidente Juan Manuel Santos señaló que 396 municipios del país tienen algún grado de alerta, en especial por deslizamientos, por lo que pidió a los gobernadores de todo el territorio activar el Sistema de Gestión del Riesgo y que las alertas funcionen de forma efectiva.

Popayán es uno de esos municipios que está en alerta amarilla, y no sólo por las lluvias que se han registrado desde comienzos de año sino por las condiciones de su territorio, tres ríos la recorren, hay constantes movimientos en masa y la construcción de viviendas a las orillas de quebradas o sobre montañas, son los fenómenos que generan constantemente amenazas de que ocurra una tragedia en la capital caucana.

De acuerdo con Luis Felipe Pino, jefe de la oficina asesora de gestión del riesgo de desastres de Popayán, los fenómenos naturales que más afectarían a la ciudad serían principalmente los movimientos sísmicos, ya que Popayán tiene 14 fallas geológicas, las cuales en cualquier momento se pueden activar y ocasionar un terremoto como el de hace 34 años.

Además, según el funcionario, en los últimos años los fenómenos que se han venido repitiendo son los movimientos en masa y las crecientes súbitas del río Molino, “este río es el que más nos ha dado experiencias en la subida de los niveles de su cauce, ya que ha causado en algunos sectores desbordamientos como ocurrió en el 2013 y como se ha dado en los últimos tiempos que aunque no se ha desbordado sí ha subido a unos niveles que nos ha puesto en alerta”, señaló Luis Felipe Pino.

De ahí que, la administración municipal de la época, la Ungrd, la CRC, Ministerio de Vivienda, Gobernación del Cauca, el Acueducto y Alcantarillado, la oficina de gestión del riesgo municipal, entre otras instituciones, firmaran en octubre del 2014 un acuerdo de voluntades con el fin de realizar acciones que mitigaran la problemática y evitaran otra emergencia como esta.

Actualmente, la Alcaldía de Popayán tiene un convenio con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres por 2.100 millones de pesos para hacer unas obras biomecánicas sobre el kilómetro 7 (sector de Pisojé bajo) las cuales están enfocadas en reducir la problemática de deslizamientos sobre la cuenca del río Molino.

“Debido a la problemática de la Subcuenca río Molino, la Defensoría del Pueblo presentó ante el Tribunal Contencioso Administrativo una Acción Popular que fue admitida por auto del 21 de Marzo de 2014, la cual tiene por objeto que las instituciones involucradas del nivel local, regional y nacional tomen acciones de manera coordinada tendientes a la superación del riesgo que por acción de flujos de lodos o de inundación pueda afectar a las comunidades del área de influencia tanto de la zona rural como de la zona urbana de Popayán”, señala el acuerdo.

Además agrega que “la Subcuenca del río Molino exige mantener un proceso integral y permanente de gestión ambiental, gestión social, gestión del riesgo y adaptación al cambio climático, tendiente a contrarrestar la amenaza, reducir la vulnerabilidad existente y fortalecer la resiliencia del territorio frente a procesos de distintos orígenes que pueden dar lugar a emergencias y desastres”.

Así mismo actualmente y mediante un decreto municipal ya existe un estudio denominado ‘Zonificación geomecánica de amenazas por movimientos en masa del municipio de Popayán’ realizado por el Servicio Geológico colombiano, el cual ya fue adoptado por la alcaldía y está enfocado en el Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad. Además sobre la cuenca del río Molino hay un convenio con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres por 2.100 millones de pesos para hacer unas obras biomecánicas sobre el kilómetro 7 (sector de Pisojé bajo)

“Este estudio nos identifica las zonas de amenaza no solamente de las cuencas sino en general, en el estudio se han identificado varios sectores, hay diversos mapas que nos permitieron generar 17 polígonos (sectores) donde se identifica un grado de amenaza alto. Con ese estudio ya se está realizando otro convenio con el servicio geológico colombiano para detallar más la situación en todo el casco urbano de Popayán”, señaló Pino.

Pese a todas estas medidas persiste en la ciudad una problemática social que aumenta el nivel de riesgo de que ocurra un desastre similar al de Mocoa, y es la ocupación de terrenos al pie de quebradas y ríos, así como sobre montañas y zonas que no son aptas para vivir.

“La culpa es de nosotros que tenemos acciones que dañan el medio ambiente y de hecho eso es lo que ha sucedido, hay casos en las cuencas y en algunas vertientes que la gente no deja ni un centímetro sobre la cuenca, entonces cuando el río busca su cauce pues las casas se caen y ahí empezamos a buscar culpables. La norma desde hace muchos años dice que mínimo son 30 metros de espacio de amortización que debe tener la cuenca para poder hacerle su mantenimiento para que no hayan deslizamientos”, puntualizó el jefe de la oficina asesora de gestión del riesgo.

El Nuevo Liberal realizó un recorrido por algunos de los puntos identificados en el estudio hecho por el servicio geológico colombiano, catalogados como: “en amenaza alta”, y otros sectores de la ciudad donde la misma comunidad ha manifestado su preocupación por posibles deslizamientos o inundaciones. Aquí un reporte gráfico de algunos barrios que están en riesgo.

Estas son algunas de las viviendas del barrio Junin Bajo que están sobre la ribera del río Molino. En este sector también existe un problema de movimiento de masa bastante complicado, aproximadamente son 16 casas las que están en riesgo inminente, por lo que desde la oficina asesora de gestión del riesgo de desastres de Popayán ya se han censado a las familias que son vulnerables a esta problemática. /Fotografías: Olga Portilla

Al sur de Popayán está ubicado el barrio El Recuerdo Sur, a su alrededor existen aproximadamente cuatro barrios: Madres Solteras, Villanueva sur, San José de Los Tejares, y El Manantial. Donde se observa esta vivienda es la zona conocida como “el pastel” en el sector de Los Tejares donde hay una problemática por movimientos en masa debido a que se ha modificado ese terreno, que entre otras cosas no es legal para construir viviendas. Al igual que este asentamiento, en la ciudad existen otra docena de viviendas ‘ilegales’, la cuales han sido desalojadas como en ‘el pastel’ pero que nuevamente son ocupadas por las personas.

Por este sector entre El Manantial y el Recuerdo Sur pasa la quebrada La Monja, escasos metros (no 30 como lo señala la norma) separan las viviendas de este cauce. En la parte de arriba hay varias viviendas que fueron desalojadas por peligro a que se derrumbaran con la montaña, además por las fuertes lluvias hay deslizamiento de tierra, rocas y palos que caen a la quebrada lo que podría causar un represamiento y posibles inundaciones.

Gracias al estudio ‘Zonificación geomecánica de amenazas por movimientos en masa del municipio de Popayán’ ya existe un nivel de detalles de los 17 polígonos (o sectores) para identificar más y mejor los sitios donde realmente se tienen que priorizar obras y acciones en procura de reducir el riesgo. En el barrio Nuevo Japón (foto) también hay viviendas construidas sobre la cuenca de una quebrada.