‘Pazadentro’, el primer proyecto de inversión para la paz en el Cauca

Durante la primera Mesa Técnica entre el Gobierno Nacional y la Unión Europea (UE) se anunció que el proyecto ‘Pazadentro’, para los municipios de la región de Tierradento en el Cauca, será uno de los primeros cuatro proyectos para cuya implementación, el Fondo Fiduciario de la UE suministrará 11 millones de euros.

Por: Maria Fernanda Meneses

meneses.fer.fer@gmail.com

 Por muchos años en Tierradentro, Cauca, la violencia era un habitante más de este territorio donde  desde 1970 convergían todos los actores del conflicto colombiano: guerrillas, narcotráfico, minería ilegal y legal, bandas paramilitares y terratenientes.  El sector turístico tenía  un bajo número de visitantes debido  a la estigmatización a la que estaba sometido el departamento por cuenta del conflicto armado. Tras la firma de  los acuerdos de paz, desde el sector turístico de la región se busca reactivar la industria aprovechando la diversidad natural y cultural de esta región.

Tierradentro es una zona en la que han intentado establecerse todas las guerrillas colombianas debido a su posición estratégica de conectividad vial que facilita la interconexión del oriente del país con el occidente.

En 1984, el M-19 se concentró en la región de Tierradentro y entrenó a un grupo de indígenas que conformaron el grupo armado Quintín Lame, el cual se desmovilizó más tarde, en 1991. También grupos guerrilleros como las FARC, el ELN y el EPL  tuvieron unidades concentradas en esta zona durante esta década que fue ocupada más tarde  por los paramilitares, y  los rastrojos, así como narcotraficantes que sembraban coca, marihuana y amapola.

Los años noventa no fueron años fáciles para el Tierradentro, el creciente apogeo del conflicto armado y la difícil comunicación vial del territorio tras el terremoto de magnitud 6,4 en la escala de Richter que sacudió a la región y en el que murieron 1100 personas y 1600 familias más debieron desplazarse, hizo que muchos proyectos quedaran en el olvido y que el turismo quedara congelado.

Trece años después, las comunidades de esta región, volvieron a ser testigos de la fuerza de la naturaleza, la reactivación en 2007 del complejo volcánico nevado del Huila y de una nueva avalancha en 2008, de magnitud mucho mayor a la de 1994, pero con efectos menos nefastos que entonces, volvió a sacudir el territorio, por lo que nuevamente muchos de los proyectos turísticos  volvieron a quedar relegados.

Sin embargo, en enero de este año, durante la primera Mesa Técnica entre el Gobierno Nacional y la Unión Europea (UE) se anunció que el proyecto Pazadentro será uno de los primeros cuatro proyectos para cuya implementación el Fondo Fiduciario de la UE suministrará 11 millones de euros. Los proyectos  escogidos priorizan las zonas dónde  con mayor rigor se ha sentido la violencia del conflicto armado.

Los recursos llegarán al oriente del Cauca, en particular a la región de Tierradentro, que cobija los municipios de Totoró, Inzá y Páez, y serán gestionados por la Asociación de Cabildos Indígenas Nasa Chacha quienes deberán distribuir los recursos en proyectos de agricultura familiar, educación y apoyo a emprendimientos productivos asociativos a nivel de cooperativas.

De acuerdo con la iniciativa los recursos llegarán al oriente del Cauca, en particular la región de Tierradentro, que cobija los municipios de Totoró, Inzá y Páez, y serán gestionados por la Asociación de Cabildos Indígenas Nasa Chacha quienes deberán distribuir los recursos en proyectos de agricultura familiar con un cultivo comercial (café, cacao, papa); educación propia enfocada al saber hacer para fomentar la permanencia de las comunidades en los territorios y apoyo a emprendimientos productivos asociativos a nivel de cooperativas.

En el área de gobernabilidad, los dineros apoyarán la reformulación y actualización de los planes de vida y de desarrollo locales. Por otra parte, la estrategia de competitividad para el desarrollo turístico regional y territorial que plantea el Plan es: “Fomentar el desarrollo competitivo y sustentable de la industria de los viajes y el turismo, tanto en destinos, como en empresas del sector, a partir del aprovechamiento responsable de la diversidad natural y cultural, la inclusión diferenciada de comunidades étnicas, y la innovación en los productos y servicios que se ofertan en esta región”.

Para la región de Tierradentro  dentro del plan de desarrollo turístico que hace parte de la zona oriente de planificación territorial, se resalta que el eje principal de actuación es el Parque Arqueológico de Tierradentro y como complemento a este atractivo la naturaleza y los aspectos relacionadas con las características propias de la comunidad Nasa que pervive en el lugar.

Tierradentro, alcanza  una población de 62.653  habitantes y se caracteriza por la presencia de comunidades indígenas y afrodescendientes.  Está conformada por los municipios de Inzá y Páez y 21 resguardos indígenas de la comunidad Nasa, más conocidos como Paeces o “gente del agua”.

Los Nasa, la comunidad más numerosa del departamento del Cauca con más de 110.000 habitantes, conservan el idioma propio, el Nasa Yuwe, que es hablado en algunas regiones por un alto porcentaje de la población y que se enseña en las escuelas que implementan el denominado Proyecto Educativo Comunitario – PEC.

El Parque Arqueológico de Tierradentro está localizado en el Departamento del Cauca, en inmediaciones de los municipios de Belalcázar e Inzá. Los vestigios se concentran especialmente en los alrededores de la población de San Andrés de Pisimbalá. El Parque es una reserva arqueológica de Colombia, declarada en 1995 por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad por ser un importante reservorio de la cultura precolombina.

En épocas anteriores, esta zona fue habitada por sociedades agrícolas de características culturales similares a las de San Agustín. Estas semejanzas se observan en aspectos de la cerámica, estatutaria y orfebrería. Los hipogeos, o tumbas colectivas, monumentales con cámaras subterráneas que reproducen el interior de viviendas, por el contrario, son una característica exclusiva de esta región.

Se ha descrito que los hipogeos se componen de un pozo de descenso y la cámara funeraria, fueron tallados en toba volcánica, roca semidura, usado cinceles y azuelas de andesita y basalto. La cámara tiene generalmente nichos laterales y pilastras y en los hipogeos más grandes se observan dos o tres columnas. En ellos se practicaban entierros secundarios de huesos exhumados en urnas. Sus paredes fueron decoradas con diseños geométricos antropomorfos y zoomorfos, en colores rojo y negro sobre blanco.

Desde la cima de San Andrés de Pisimbalá se pueden contemplar los hipogeos, lugares elegidos por las culturas precolombinas para enterrar a sus muertos.

De camino se recorre una travesía por los contrastes del campo colombiano: el bosque alto andino en Totoró, a 20 minutos de Popayán, con su clima templado; luego –a medida que se interna por el macizo colombiano–, aparece el páramo de Malvazá con sus frailejones a orilla de la carretera. La temperatura puede ser de menos de cinco grados. Y después de 30 minutos la sorpresa es empezar a sentir el calor de la selva húmeda.

Para llegar a las tumbas hay que pasar por Inzá y avanzar 30 minutos más, en carro, hasta el resguardo indígena de San Andrés de Pisimbalá, donde comienza el parque. Dos casonas campesinas de tejas naranjas y paredes crema son los museos, arqueológico y etnográfico, que guardan el legado de las culturas indígenas que se asentaron en estas “tierras adentro”, como las llamaron los españoles a su llegada en el siglo XVI.

En Tierradentro se han encontrado 162 hipogeos en cuatro planicies: El Duende, San Andrés, El Aguacate y Segovia. En todas las planicies se pueden observar hipogeos, aunque varios están cerrados al público porque los terremotos obstruyeron el acceso o por restauración.

Dentro del parque se encuentran  varios sitios como:

  • Alto de Segovia: es un lugar dentro del parque donde se pueden observar las 30 tumbas más grandes y profundas que se hayan visto y apreciado, algunas con un bello trabajo artesanal en alto relieve. Es el sitio de mayor extensión dentro del parque, con aproximadamente 13.000 metros cuadrados.
  • Alto del Aguacate: aquí se localizan más de 70 tumbas construidas una al lado de la otra en una cúspide aplanada artificialmente. En el atavío de los cementerios se usó una combinación de escultura y pintura con orificios circulares rellenas de pintura.
  • Alto de San Andrés: en este sitio se descubrieron seis hipogeos de gran tamaño, todos con decoraciones murales con motivos geométricos en rojo y negro sobre blanco.
  • Alto del Duende: es un lugar donde se pueden admirar cuatro hipogeos, todos con pintura mural.
  • El Tablón: aquí se encuentran once estatuas que simbolizan formas humanas de pie, clasificadas en dos grupos: estatuas pequeñas y sencillas que imitan seres humanos desnudos y casi sin adornos y estatuas masculinas y femeninas de más de dos metros de alto.

Realmente de las tumbas subterráneas, aunque se ha investigado, poco se sabe. El principal misterio es que no se conoce cuál fue la cultura precolombina que las construyó, porque los indígenas nasas, que habitan la región, no las identifican como propias. Estas cuevas, de sofisticada construcción, tienen distintas formas.

 “Esto no lo hicieron mis ancestros, los nasas, sino una cultura más antigua de la que no conocemos nada” ,relatan los guías de la región. Según investigaciones del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, por las vasijas que encontraron con cientos de restos humanos, hacia 1936 cuando fueron descubiertos, se comprendió que esta forma de honrar a los muertos fue un segundo entierro; es decir, primero los sepultaban y tiempo después extraían los restos para llevarlos en vasijas hasta los hipogeos. Es como una especie de mausoleo familiar.

Se cree que se moldearon a punta de cincel sobre el lodo volcánico de las montañas, que por su resistencia fueron elegidas como terreno para la necrópolis.