Un modelo de construcción de paz en el Cauca 

“Moralife” es un proyecto a seguir en el país. Se ha catalogado como modelo de construcción de paz.

CYNTHIA VANESSA LEWIS TORRES

cynthialewistorres@gmail.com

Se espera que proyectos como estos se repliquen en el departamento del Cauca y en el país, por ser un modelo de construcción hacia la paz.

Se espera que proyectos como estos se repliquen en el departamento del Cauca y en el país, por ser un modelo de construcción hacia la paz.

Moralife es uno de los ejemplos caucanos a seguir en el territorio nacional e internacional. Así lo destacó en su visita al departamento el Gerente General del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), Rey Ariel Borbón Ardila.
Una de las principales características de estos proyectos son sus beneficiarios: algunos desmovilizados y otros desplazados.

“Es importante tener ejemplos que muestran que hay un escenario positivo para el postconflicto y que ya estamos trabajando para ello”, destacó ayer Borbón en su recorrido por el proyecto.

En el 2007, con recursos de la USAID se formuló un proyecto hortofrutícola que costó alrededor de $ 16.000 millones para explorar tres líneas de cultivos: aguacate, tomate y mora. El Incoder aportó 1.560 millones de pesos para favorecer a 614 familias.

El año pasado inició toda la línea productiva de esta marca, con los proyectos de desarrollo rural se les gira recursos nuevamente a 27 familias de las 31 que componen la Hacienda Santa Bárbara, donde tiene lugar Moralife: de las cuales 16 son desplazadas y el resto desmovilizados.

“No ha sido un proyecto fácil, pero aunque la gente ha tenido dificultades se ha avanzado bastante” destacó Oscar Sánchez, Ingeniero Agrónomo de la Dirección Territorial del Incoder en el Cauca.

Durante el recorrido por la Hacienda Santa Bárbara Borbón destacó el trabajo que ha hecho el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos en torno a la reforma de políticas agrarias.

“Se han dado los pasos para un modelo de desarrollo rural e integral: acceso a tierras, proyecto productivo, construcción de vivienda, y hoy en día lo importante para mejorar los ingresos que es la comercialización” precisó Borbón.

Así mismo, los ingresos de un cultivador de mora se han incrementado a los 2 salarios mínimos en promedio. Esto depende de la cantidad de arrobas que puedan salir de la cosecha, según Jaime Chagüendo, líder del cultivo y comercializador de mora.

“Depende de cómo la paguen, hoy la están pagando a $ 23.000 pero se ha llegado a vender a $ 35.000. Después de los $ 15.000 ya se le está ganando”, afirmó Chagüendo.

Una de las características a destacar en la comercialización de la mora que se cultiva en la Hacienda Santa Bárbara es que su recolección no tiene espinas.

La comercialización del producto la han hecho a través de La 14 con el apoyo del programa “Jóvenes Rurales” del Sena. Sin embargo, lo que piden estos cultivadores al Incoder es tener su distrito de riego, la planta de procesamiento y cuarto frío. Para así, explorar otros nichos de mercado, como mermelada, pulpas y semicongeladas, y llevar sus cultivos para otros países como los Estados Unidos.

“La 14 ya tiene unos contactos para exportar la mora a Estados Unidos, además porque es un ejemplo de paz” Claudia Giraldo, Instructora del programa Jóvenes Rurales del Sena.

Por ello los campesinos hoy agradecen por el apoyo brindado. “Esto nos ha generado un gran impacto positivo. No teníamos acueducto ni servicios, y ahora ya tenemos vivienda, hemos podido mejorarla vivienda, comprar moto y darle educación a nuestros hijos”, destacó Campo.

Una hectárea sembrada en mora, genera 4 empleos que pueden ser $ 2 millones que se les pagan a los vecinos y personas que ayudan en el cultivo. “Si nos ayudan con eso podemos explorar otros cultivos como el de la hortaliza”, afirmó Jamil Campo.

Se espera que proyectos como estos se repliquen en el departamento del Cauca y en el país, por ser un modelo de construcción hacia la paz. En proyectos como éste se tienen los 4 elementos importantes en el desarrollo rural: la tierra, el proyecto productivo, el subsidio de vivienda y la comercialización.

Por otro lado, se destacaron los procesos de articulación local, regional y regional. En Moralife por ejemplo, según Borbón, hay recursos nacionales, locales, regionales, e internacionales.

“Una de las líneas estratégicas en este gobierno, es la articulación de los programas nacionales con los regionales y locales. Aquí están dadas esas condiciones y es muestra de que el desarrollo rural e integral en Colombia es posible. Estos ejemplos, como la Hacienda Santa Bárbara necesitamos replicarlos en todo el país”, dijo Borbón.

Hoy Moralife es el resultado del primer piloto que se realizó para unir a estos dos grupos de personas en el 2004. Además de que cuenta con el apoyo de entidades como el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), el Departamento de Prosperidad Social, el Ejército Nacional, y el Incoder. Este proyecto que nació en el 2007, se ha convertido en un modelo para replicar en el territorio nacional.