“Mi vida personal la mantengo abierta y sin tacha alguna”

IMG_1835IMG_2884Al frente del Ministerio de Educación Gina Parody está haciendo realidad un sueño, dice que su obsesión será mejorar la calidad, y por eso anuncia que quiere que la evalúen por el desempeño en las pruebas Pisa. En esta entrevista cuenta cómo piensa lograr mejores resultados, y habla de su condición de lesbiana, a propósito del fallo de la Corte Constitucional que pone presión a la necesidad de educar sobre el respeto a la diversidad.

C.P. Gina, ¿En qué se va a destinar el presupuesto adicional que tiene el Ministerio de Educación para este año?

G.P. Aún no cuento con él pero será en cinco líneas de acción. Uno: Excelencia docente, o sea becas para casi un tercio de los maestros actuales y para los mejores estudiantes, para que puedan desempeñarse como docentes. Dos: Jornada única para ampliar a 8 horas la jornada de los niños más pobres. Empezamos en dos meses con el 30 por ciento de los colegios, y Vamos a construir 80 colegios por año. Tres: “Colombia bilingüe”, para traer profesores nativos de inglés que ayuden a 9 mil de los 15 mil docentes bilingues que tenemos a mejorar su nivel, con la metodología de Cambridge. Cuarto: “Colombia libre de analfabetismo” para que al menos 700 mil de los 2 millones de personas analfabetas, salgan de esa condición.

 

C.P. ¿Y la última y quinta línea?

G.P. Es la más costosa, el acceso y la calidad en la educación superior. Por ello el Presidente Juan Manuel Santos fue que prometió 400.000 becas.

 

C.P. ¿Cómo se escogerán las zonas para hacer los 80 colegios por año?

G.P. Estamos actualmente en el diseño de las estrategias. Un parámetro serán las zonas de conflicto. Las costas, principalmente la pacífica, es una donde se priorizará la inversión. Luego, en donde se tenga tierra disponible. Esperamos que a los 60 días de iniciado este gobierno podamos tener esa ubicación.

C.P. Hace unos días usted me comentó que pedirá que su gestión sea medida por las pruebas PISA. ¿Eso no es como estudiar solo para el examen?

G.P. Esto está dentro de un contexto más amplio. PISA mide a los niños de 15 años en matemáticas, ciencias y lenguaje, pero otro indicador es cuántos niños llegan a noveno grado. Hoy tenemos el 66% mientras que Chile presenta el 100%. La inversión por alumno es otro indicador, así como las tasas de analfabetismo y deserción.

 

C.P. Y si nos vuelve a ir mal…?

G.P. Llevamos cuatro años en donde el foco ha sido la calidad. Uno aspiraría a que en cuatro años la calidad del país suba de nivel.

 

C.P. ¿Cuándo son las próximas PISA?

G.P. En un año.

 

C.P. ¿Quién escoge a los estudiantes que las presentan?

G.P. La OCDE selecciona entre 9.000 y 15.000 estudiantes de manera aleatoria, y si alguna ciudad quiere ser objeto de medición adicional a esta cifra puede pagar por ello.

 

C.P. ¿Si la prueba arroja malos resultados qué van a hacer?

G.P. Es probable que esto suceda ya que no podemos pretender pasar de ser últimos a los mejores de una prueba a otra.

 

C.P. En Cali con la reciente polémica sobre la falta de recursos para la cultura, queda pendiente saber si Incolballet y Bellas Artes, que son ante todo colegios, van a recibir presupuesto de Ministerio de Educación ¿Habrá dinero para ellos?

G.P. Yo quise estudiar en Icolballet de niña pero nunca pude. Este tema debemos analizarlo con el Ministerio de Cultura para tomar una decisión a corto plazo. En el país a mediano plazo debemos tener más colegios especializados en Arte, Matemáticas, Ballet y en Ciencias.

 

C.P. Es decir, el dinero debe salir de alguna parte…

G.P. Sí. Si nosotros tenemos la competencia lo hacemos.

 

C.P. ¿Cuándo saben si tienen la competencia?

G.P. En una semana.

 

C.P. Con respecto al postconflicto, ¿Qué va a cambiar en el programa de los colegios para que haya educación para la paz?

G.P. Recientemente se aprobó un proyecto de ley con la Cátedra para la Paz. Pero pienso que la Paz se consigue a través de educación de calidad, que disminuya la deserción escolar.

 

C.P. Pero también está la necesidad que tiene el país de reconciliarse, de reconocer las diferencias de pensamiento y demás. ¿No hará nada en ese sentido?

G.P. Esto va incluido dentro de lo que llamo la calidad. Si uno logra que el futuro de un niño no esté definido por el lugar donde nació sino por su talento quiere decir que los esfuerzos son acciones de paz.

 

C.P. ¿En cuánto a cupos cuál es la meta?

G.P. Hoy tenemos una cobertura satisfactoria en educación básica y media. El mayor reto está en la educación superior. Cuando llegó el presidente Santos la cobertura en este tema era del 37% y hoy la tenemos en 47%. Mirando el promedio de la OCDE uno encuentra que están en el 60%. Tenemos muchísimo para mejorar.

 

C.P. Si nos tardamos 4 años en subir diez puntos subiremos nuevamente 10 puntos porcentuales…

G.P. Ahí llegaríamos al promedio de la OCDE.

 

C.P. ¿Eso quiere decir que usted va a estar cuatro años?

G.P. No lo sé, pero me fascina la educación.

 

C.P. Y también le fascina Bogotá. ¿Buscad la alcaldía queda en espera o apenas vea la primera oportunidad por lograr ser alcaldesa de Bogotá deja de lado la educación?

G.P. El tema quedará en stand by por varios años. Lo que aspiro es que Bogotá se meta en el tema dela educación ya que tiene muchas oportunidades para mejorar.

 

C.P. En cuanto a la reforma educativa que el gobierno no pudo sacar adelante en el período anterior ¿Cuál será su objetivo?

G.P. La reforma es a la ley 30 de 1992 que es la ley de educación superior. Yo pienso que no necesitamos una ley o una reforma para alcanzar los tres retos que tenemos en la educación superior los cuales son: acceso, calidad y pertinencia. Lo que necesitamos es una gran cantidad de recursos y voluntad política.

 

C.P. ¿No presentará una reforma?

G.P. No.

 

C.P. Recién la nombraron hubo críticas de parte de quienes consideran que usted no tiene las credenciales para dirigir este ministerio. ¿Qué dice ante eso?

G.P. He dedicado los últimos 5 años a este tema. Tengo maestrías, especialización y desde hace 5 años estudio este tema de la educación. Cuando fui candidata a la alcaldía fuimos reconocidos durante toda la campaña por tener el mejor programa en educación. Estudiando en Harvard me enfoqué en dos temas: Desarrollo Urbano y Educación.

 

C.P. Por el SENA sabemos que lo que más necesitan las empresas no son profesionales sino técnicos. Pero usted habla de aumentar la cobertura en educación superior ¿No será que no es por ahí la cosa?

G.P. Los tecnólogos hacen parte de la educación superior colombiana. El 55% de tecnólogos y técnicos los pone el SENA. Hay que lograr un diálogo permanente entre la academia y el sector empresarial y productivo.

 

C.P. ¿Pero no habría que decirles a los jóvenes que mejor estudien carretas técnicas? 

G.P. No, pero uno sí puede hacer buena publicidad al respecto como lo hacen varios países. En Francia se dice: no abrimos más cupo de esto, porque el país no necesita más de esto. Eso no se podría hacer en Colombia, pues aquí existe lo que se llama la autonomía universitaria, pero uno si podría demostrar es lo que necesita el país. Por ejemplo, el país necesita 9 mil ingenieros de sistemas.

 

C.P. Es decir, convencerlos…

G.P. Contarles en qué está el país. De hecho muchos colegios y universidades tienen programas de orientación profesional pero deben ser pertinentes y no que sean de acuerdo a lo que la universidad quiera. El estudiante es el que escoge, finalmente todos somos libres.

 

C.P. ¿Para el posconflicto qué tipo de profesionales o tecnólogos necesitamos?

G.P. El otro día le escuché a la presidenta de IBM algo que me causó mucho interés. Ella dijo que en el futuro los obreros del mundo tienen que ser ingenieros de sistemas. Creo que el país se tiene que meter en la onda de la tecnología de manera profunda. Tenemos un reto para el próximo año y es lograr que el 60% de nuestras escuelas estén conectadas a internet.

 

C.P. El fallo de la Corte Constitucional sobre adopciones para parejas del mismo sexo, de alguna manera presiona por educación para aceptar la diversidad ¿Cómo va a asumir ese desafío?

G.P. Eso lo impuso desde esta semana la Corte y debemos estar pendientes de que en los colegios se realice toda la educación en materia de sexualidad y diversidad.

 

C.P. Pero qué debe cambiar, si comparamos lo que tenemos con lo que deberíamos tener?

G.P. Tener una sociedad que considere y acoja valores como el pluralismo y la tolerancia. Si uno ve en los colegios el tema del matoneo se da cuenta que el fenómeno ocurre por diversos factores.

 

C.P. ¿De qué manera su ministerio va a enfrentar el tema?

G.P. Con campañas. El Ministerio en Colombia da lineamientos pero toda la educación del país está descentralizada. Debemos entrar a mirar más en detalle cómo es el tema dentro de los colegios y en las aulas de clase.

 

C.P. ¿En el plano personal asumirá algún liderazgo en ese sentido, después de las publicaciones de prensa que evidencian su relación de pareja con Cecilia Alvarez, ministra de comercio?

G.P. Mi vida personal la mantengo abierta y sin tacha alguna. No obstante, no hago alarde ni soy activista de nada.

 

C.P. ¿No sería esta una oportunidad?

G.P. Mi vida es una oportunidad para que muchas personas que sienten temor puedan estar tranquilas. La mejor decisión es el ejemplo. Yo tenía amigos que se suicidaron porque su familia no los aceptaba por su homosexualidad.

 

C.P. ¿La decisión de no hacer alarde por qué la tomó?

G.P. Porque me parece que debe ser tratada de una manera tan normal como cualquier otra decisión del plano personal.

 

C.P. Pero ya está muy expuesta…

G.P. ¡Toda la vida lo he estado! Hay que tomar todas las cosas con normalidad y eso es lo importante en esta sociedad, en donde, cualquier persona que sienta que debe esconderse, decida no hacerlo por ningún motivo.

 

C.P. ¿Está de acuerdo con el fallo?

G.P. Estoy de acuerdo con todo lo que diga la Corte Constitucional.

 

C.P. Un tema sobre el que no hay un pronunciamiento aún en la Corte Constitucional es sobre la adopción de menores por parte de parejas homosexuales en donde ninguno de los dos miembros es madre o padre biológico. ¿Usted qué quisiera?

G.P. Voy a esperar a que se pronuncie la Corte.

 

C.P. ¿Usted adoptaría?

G.P. No lo sé, ya que no he pensado en eso.