‘Lazos de paz’ se tejen en el Cauca a través de la música

Al municipio de Miranda llegó uno de los conciertos del XXVII Festival Internacional de Música Clásica. Con su repertorio, la Escuela de Música caleña Desepaz fue la encargada de recordarle a los mirandeños y demás asistentes, que la música también es el camino para la reconciliación.

Por: Olga Portilla Dorado

olguitaportilla@gmail.com

La Ministra de Cultura Mariana Garcés visitó el municipio de Miranda el pasado martes, además de estar en la Biblioteca Pública Móvil de Monterredondo, también asistió al concierto ‘Lazos de paz’ donde ratificó su compromiso por apoyar la formación musical de los niños de estas zonas vulnerables del país. /Fotografía: Jefferson Barrera

Como es habitual, desde hace 27 años el Festival Internacional de Música Clásica de Santander de Quilichao y otros municipios del Cauca, arrancó su programación con pie derecho dentro de la celebración de la Semana Santa.

Con invitados internacionales, nacionales y locales, el Festival logró su objetivo para este 2017: homenajear a la música para la reconciliación. Uno de los conciertos más especiales se vivió el pasado martes en la plazoleta Nizar Bonilla del municipio de Miranda, donde el ensamble sinfónico de la Escuela de Música Desepaz, de Cali, interpretó obras representativas de los llanos orientales gracias al acompañamiento del cantante Miller Santanilla y su agrupación ‘Cantar del Llano’.

‘Lazos de paz’ como se denominó el concierto contó con un variado repertorio por parte de la agrupación caleña quienes interpretaron varios éxitos del folclor colombiano como: ‘A usted’, de Reynaldo Armas; ‘Como no voy a decir’, de Luis Silva Pérez; ‘Carmentea’, de Miguel Ángel Martín. Así mismo, estos jóvenes músicos interpretaron algunos temas de compositores de la región como: ‘Te vengo a cantar’, de Hugo Candelario; ‘Mi Buenaventura’, de Petronio Álvarez; ‘Colombia Tierra Querida’, de Lucho Bermúdez; ‘El pescador’, de José Benito Barros y ‘La Múcura’, de Crescencio Salcedo.

El Festival Internacional de Música Clásica de Santander de Quilichao y otros municipios del Cauca, es apoyado por el Ministerio de Cultura, Proartes y la Escuela de Música Desepaz. Sus conciertos hacen parte del Plan Nacional de Música para la Reconciliación.

Para el maestro Hardinson Castrillón, director artístico de la Escuela Desepaz, es importante que los más de 300 estudiantes que hacen parte de este proyecto puedan exhibir las habilidades artísticas desarrolladas y adquiridas en el proceso de formación musical, y que mejor escenario que este evento de talla internacional.

“La Escuela de Música Desepaz lleva 12 años, inició en el 2005 como un proyecto de Proartes donde se pretendía que los chicos del sector de la comuna 21 de Cali, una comuna muy vulnerable de la ciudad, tuvieran un acercamiento a la música clásica. En el 2012 el Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Cali a través de su Secretaría de Cultura construyeron un edificio destinado a la Escuela de Música y así se ampliaron los programas para dictarlos en la mañana y en la tarde, además de activar la cobertura a 320 estudiantes que van en jornadas contrarias a las escolares”, cuenta Hardinson.

Según cuenta el director artístico de la Escuela, los estudiantes todo el tiempo están ocupados, pues en la mañana trabajan con el proyecto de banda sinfónica, en la tarde los coros, la orquesta de cuerdas y el coro de padres de familia, además los fines de semana se dan clases de música tradicional y música folclórica, y de expresión corporal. Para todas las actividades hay 32 profesores, algunos hacen parte de la Orquesta Filarmónica de Cali, otros de la Banda Departamental y otros son músicos reconocidos de la ciudad.

Música para la reconciliación un compromiso con la paz

Así como este proyecto de la Escuela de Música Desepaz en Cali, y del Festival Internacional de Música Clásica, en el territorio nacional existen otras iniciativas apoyadas por el Ministerio de Cultura (desde 2015) a través del Programa Música para la Reconciliación, el cual es un compromiso con la paz que a través de 132 Centros Musicales, beneficia a más de 19 mil colombianos, entre ellos niños, jóvenes, adultos, población afro, indígena y en situación de discapacidad.

19.000 Colombianos, de los cuales el 91% son niños y jóvenes, se benefician del Programa Música para la Reconciliación.

El aliado de este Programa es la Fundación Nacional Batuta que desde el 2001 creyó y apoyó la creación y el desarrollo de Música para la Reconciliación, inicialmente el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) financiaba la iniciativa, pero desde hace dos años lo el Ministerio de Cultura. De todos los beneficiarios, el 91% son niños y jóvenes que encuentran en la música una herramienta de paz que mitiga las diferencias y transforma los contextos de violencia.

En Popayán la Fundación Batuta y este Programa están presentes a través del Coro y el Ensamble Representativo de Batuta Popayán de los centros musicales sede norte y José Eusebio Caro, y con la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil ‘Ciudad Blanca’ (OSIJCB) la cual es financiada por Música para la Reconciliación del Ministerio de Cultura y operada por la Fundación Caucamerata.

En estos proyectos, además de la formación musical, también se ofrece atención psicosocial a las comunidades a través de talleres para familias, cine-foros, visitas domiciliarias, jornadas de lectura, talleres de sensibilidad hacia la discapacidad y jornadas de inclusión; actividades que aportan a la reconstrucción del tejido social de las comunidades favorecidas.

“Música para la Reconciliación representa un proceso que se suma a las apuestas del Ministerio de Cultura en el fortalecimiento de los procesos de formación musical y de las escuelas de música del país junto con el Plan Nacional de Música para la Convivencia, porque nada enriquece más a un niño  y a un joven, en su procesos de formación intelectual que la música, por ello, desde el Ministerio le apostamos a todos los proyectos y procesos de formación musical’, afirmó la Ministra de Cultura Mariana Garcés, en su visita al municipio de Miranda.

Por su parte el director de la Escuela de Música Desepaz, expresó que la música para la reconciliación se vive en el día a día, porque es muy inusual que a alguien no le guste la música, además porque la música transmite mensajes, une y reúne a las personas, y es un arte que sensibiliza e invita a compartir con el otro.